Occhetto duda entre la oposición y el Gobierno
Achille Occhetto, secretario del Partido Democrático de la Izquierda (PDS), heredero mayoritario del histórico Partido Comunista Italiano (PCI), afronta con un mensaje complejo las elecciones italianas del 5 de abril, las primeras en que la Democracia Cristiana (DC) no puede esgrimir la amenaza del comunismo. Se sitúa en la oposición, pero tan lejos de la pura protesta contra el régimen partitocrático que incluso ha declarado estar dispuesto a entrar en el Gobierno. No es un mensaje que le facilite la réplica frente a la temida abstención, al acoso de los socialistas o la escisión de Refundación Comunista.
Occhetto se ha fijado un objetivo electoral del 18% de los votos para esta primera comparecencia del PDS ante las urnas. Una cota que, ha dicho, "sería poco honesto comparar" con el 26,1% que el PCI obtuvo en las últimas legislativas de 1987, y que considera más que digna, a la vista del terremoto político que acaba de sacudir al mundo.Su otra gran ambición es que la mayoría actual, integrada por democristianos, socialistas, liberales y socialdemócratas, caiga por debajo del 50%. Y esto es lo único que comparte con los demás grupos de la oposición, como la Liga del Norte, la Rete de Orlando o el Partido Republicano.
El espacio que quiere ocupar es el de "una izquierda verdadera fuertemente ligada a los trabajadores". Antes de la disolución de las cámaras, pidió al Partido Socialista que pasara a la oposición para trabajar conjuntamente en ese sentido, pero éste se negó. Luego, Occhetto comenzó a dejar oír que podría estar dispuesto a entrar en el Gobierno. Al final de la campaña, afirmó: "Yo no estoy ni por la oposición en cualquier caso ni por el Gobierno en cualquier caso".
Romper con el viejo sistema
Para explicar esta frase, el secretario general del PDS ha dicho que su objetivo es "romper con el viejo sistema de poder" que representa la DC, y que por eso no aceptaría que su partido entre en "una prolongación del eje DCPSI (Partido Socialista Italiano)", que ha sustentado los Gobiernos italianos de los últimos 18 años, salvo cuando el sostén pasivo del ejecutivo fue el PCI, en el periodo del llamado "compromiso histórico". En cambio, Occhetto estaría dispuesto a discutir programas y mantenerse en la oposición "si no se puede hacer el Gobierno sobre la base de las cosas que se quieren hacer".Occhetto sostiene que "la descomposición y la recalificación" de la DC, que "no puede seguir siendo al mismo tiempo la izquierda, el centro y la derecha", será "el problema central de los próximos años".
El programa electoral del PDS, sin embargo, presenta coincidencias notables con el de la DC, como en materia de reforma fiscal, de la reducción del gasto sanitario y, sobre todo, en la introducción del sistema electoral mayoritario, un punto en que el nuevo partido ha cambiado la tradición comunista.
Los portavoces del PDS dicen temer, antes que nada, la abstención de los votantes del PCI que esta vez decidan no darles su voto. También reconocen un peligro en el Partido Socialista, aunque las elecciones regionales de Sicilia, el pasado mes de julio, parecieron indicar un fin de la tendencia al trasvase de votos.
En cuanto a Refundación Comunista, las elecciones sicilianas confirmaron que esta escisión de izquierda puede aspirar a una cuota mínima en torno al 5% de los votos, que tal vez se amplíe en estos comicios. Está, por último, la Liga del Norte, que por fuerza tuvo que absorber una parte del voto ex comunista en las municipales de Brescia, el pasado mes de noviembre, y que ha hecho progresos en ciudades como Parma y en el norte de Emilia-Romaña, la región que fue la plaza fuerte por excelencia del PCI.
Un portavoz del PDS en Bolonia, la capital, explica que "la crisis ha provocado un distanciamiento del mundo del trabajo no sólo con respecto a la' política, sino también frente a los sindicatos, que accedieron a las reconversiones". La militancia actual del PDS en la región está integrada en proporciones casi iguales por funcionarios, jubilados y amas de casa y trabajadores. El partido tiene escasa influencia entre los jóvenes.
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