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Arroyo resucitará el pabellón siniestrado de la Expo

El pintor madrileño Eduardo Arroyo cubrirá tres fachadas del siniestrado pabellón de los Descubrimientos con cerca de 2.000 escaleras pintadas de colores, cedidas por empresas que las han utilizado en las obras de la Expo, y 50 deshollinadores gigantes. Escaleras y deshollinadores son motivos habituales en la obra artística del pintor.Lo que Arroyo llama "gran escultura" no estará terminada para la inauguración de la muestra, el 20 de abril. Esta circunstancia será, para el presidente de la Sociedad Estatal, Jacinto Pellón, un atractivo más de la Expo, ya que, dijo, "el público podrá contemplar la labor del artista mientras termina el montaje".

Con las 2.000 escaleras regaladas por las empresas que han pintado la exposición, unos 50 deshollinadores coloreados de negro de hasta 20 metros de altura y muchos espejos rotos, Arroyo ha ideado la "gran escultura" que maquillará las heridas dejadas por el incendio del 18 de febrero en tres de las cuatro fachadas del pabellón de los Descubrimientos que ha quedado inutilizado para la muestra. El edificio quedará "como un tapiz gigante".

La idea surgió hace unos 13 días, en París, donde reside el artista, en lo que fue, según el presidente de la Sociedad Estatal, Jacinto Pellón, "una noche maravillosa". La premura de tiempo, -la Expo se inaugura dentro de 16 días-, hará que la obra no esté terminada el 20 de a bril.

Arroyo no tiene la intención de ocultar el daño sufrido por el siniestro en el edificio diseñado por el arquitecto Javier Feduchi: "Queremos enseñar la herida provocada por el incendio".

La obra contará, durante la noche, con efectos de luces diseñados por el autor de la iluminación de la Torre Eiffel, Pierre Villar. La gran esfera armilar que preside uno de los módulos del edificio, aparecerá como una gran bola de fuego visible desde muy lejos, según manifestó el autor.

El artista dijo que es la única ocasión en el mundo que se ha ideado una "cosa tan disparatada", y resaltó lo más importante para él: "Se trata de un trabajo que se rellenará cada día: probando cómo queda cada cosa, y cambiándola sobre la marcha".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 1992