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A la captura del voto negro

Los candidatos a la presidencia de EE UU concurren hoy a las elecciones primarias de Georgia

Antonio Caño

La iglesia estaba tan reluciente como la mañana en Atlanta. Unas cuantas negras robustas con pañoletas en la cabeza sacaron brillo el día anterior a los tubos del órgano dorado y al mármol del altar desde el que tiempo atrás hiciera historia el doctor Martin Luther King, hijo. Ese santuario de la comunidad negra norteamericana recibe ese primer domingo de marzo a un famoso hombre blanco, el candidato presidencial demócrata Bill Clinton, que hoy tendrá que demostrar en las elecciones primarias del Estado de Georgia su imbatibilidad en el Sur para aspirar a la candidatura.

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Clinton seleccionó para los oficios religiosos dominicales nada menos que la que fue parroquia del asesinado líder negro, la iglesia baptista Ebenezer, en la avenida de Auburn, lejos de todo rastro de la predominante cultura blanca. Pero todos los demás candidatos acudieron también a escuchar los coros melancólicos de las misas protestantes y a capturar votos negros en el Estado en el que Jesse Jackson arrasó en las primarias de 1988. Hasta Paul Tsongas, que es griego-ortodoxo, se sentó entre los pastores y los fieles vestidos de domingo en la iglesia de Salem.El presidente George Bush acudió a otra parroquia anglicana de Atlanta rodeado de guardaespaldas, pero su contrincante católico, Pat Buchanan, prefirió la misa católica de San Miguel. Buchanan sabe de antemano que pocos votos negros va a conseguir con un mensaje en el que promete que luchará para que los blancos -sí, los blancos- no sean discriminados por el color de su piel. "¿Y qué pasa con los derechos civiles?", le preguntaron a Buchanan mientras repartía su programa por las calles de Atlanta. "Amigo mío, yo estoy por la igualdad de derechos. No se líen con los derechos civiles", contestó. La población negra -1.750.000 habitantesconstituye el 60% en la ciudad de Atlanta y cerca del 25% en todo el Estado.

New Hampshire quedó atrás. La batalla por la presidencia de EE UU llega ahora a los campos confederados del sur del país, lejos de los industriales Estados norteños en los que la crisis económica ha hecho más daño. La primera prueba será hoy en Georgia, la patria chica de Martin Luther King, de Jimmy Carter y de Kim Basinger, el escenario de Lo que el viento se llevó, el cuartel general de Coca-Cola y de la cadena CNN, la sede de los Juegos Olímpicos de 1996, símbolo del surgimiento de un nuevo foco de poder económico.

Observado desde alguno de los siete carriles de la autopista 85, que conduce a Atlanta desde el Sur, el conjunto de rascacielos alumbrados por el sol del atardecer anuncia un lugar de desarrollo reciente y vigoroso. En la última década, la capital de Georgia ha sido, junto a Miami; uno de los milagros económicos de Estados Unidos.

Pero incluso aquí la estrella del bienestar comienza a palidecer. La tasa de paro, un 4,1%, está todavía tres puntos por debajo de la media nacional, pero ha cundido la alarma porque el año pasado se destruyó empleo por primera vez desde 1974. El desarrollo de la capital no ha podido extenderse a todo el Estado, todavía con focos de pobreza.

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Como casi todo el Sur, la tendencia del voto en Georgia es conservadora, tanto entre los republicanos como entre los demócratas. Aquí, a diferencia de lo que ocurre en otras partes, los votantes no tienen que registrarse por un determinado partido, por lo que es muy frecuente que los electores demócratas emitan su sufragio a favor de los republicanos. En la elecciones presidenciales de 1988 Bush casi dobló en número de votos a Michael Dukakis.

Bush y Buchanan

Esa inclinación hacia el conservadurismo puede actuar esta vez en contra de Bush y a favor de Buchanan, a quien los pronósticos le dan alrededor de un 30% de votos. La campaña de Buchanan está dirigida a buscar el voto blanco -el mismo que respaldó a David Duke en Luisiana- y a tratar de desenmascarar a Bush como un falso republicano.Este año más que nunca, Georgia es una prueba de cómo puede actuar el Sur ante el casi decisivo supermartes, el próximo 10 de marzo. Si Bush tiene dificultades aquí, es probable que las tenga aún mayores después en los grandes Estados de Tejas y Florida. Un buen resultado para Buchanan en Georgia puede tener el efecto de bola de nieve en los demás Estados del Sur.

En el lado demócrata la prueba será más importante aún, sobre todo para Bill Clinton. No solamente cuenta con la ventaja de ser natural de otro Estado sureño, Arkansas, sino que tiene el apoyo de todo el aparato del Partido Demócrata en Georgia, donde debe ganar con suma facilidad, tal vez por encima del 50% de los votos, para consolidarse como el más probable vencedor del supermartes. Clinton, el candidato que ha puesto más énfasis en la lucha contra la discriminación racial, es el destinatario natural del voto negro.

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