La vivienda y el tráfico no son problemas insolubles
La falta de vivienda, que parece ser una lacra incurable en casi todas las ciudades, encuentra soluciones en Estocolmo, la capital de Suecia. Las razones son las siguientes: primero, una política de los Gobiernos socialdemócratas, con posterioridad a los años cincuenta, de facilitar el acceso a la vivienda.En segundo lugar se encuentra la existencia de cooperativas que tienen la función de construir y de vender al mismo tiempo y que trabajan con total seriedad. Sin embargo, en Madrid, el despegue de las cooperativas, si ha existido alguna vez, fue con el concurso del Plan 18.000.
Hay que aclarar, no obstante, que el concepto de propiedad en Suecia es diferente. Uno adquiere el derecho a ocupar la vivienda, pero no es propietario del terreno, que sigue siendo siempre del Estado o la cooperativa.
Uno puede vender esa propiedad a los precios del mercado, que pueden ser superiores en el momento de la venta a cuando lo adquirió, pero no puede alquilar la vivienda sin autorización de la dirección de la cooperativa.
Así, uno sigue pagando una suma mensual equivalente a un alquiler, pero supone un 40% o un 50% menos que el alquiler de una vivienda en el mercado libre.
Sin atascos
En Bruselas el precio de la vivienda es todavía razonable, aunque el boom inmobiliario, originado por la presencia de las sedes de las instituciones comunitarias y las oficinas de representación de empresas y lobbies, han expulsado de la ciudad a muchos belgas.
Como compensación, Bruselas goza de buena salud en uno de los grandes problemas que estrangulan a las capitales europeas, y especialmente Madrid: el tráfico. Bruselas tiene una superficie similar a la de Madrid, pero sólo 900.000 habitantes, de ellos 300.000 extranjeros.
Esta relación la convierte en la ciudad con más metros de parques por persona y en un lugar donde todavía es posible circular, a pesar de que los atascos en horas punta han comenzado a ser un problema sólo desde hace poco más de dos años. No obstante, gracias a largos túneles subterráneos, es posible cruzar la ciudad de un extremo a otro en unos 10 minutos.
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