"¿Entrar en el Gobierno? Que nos lo propongan"
Pregunta. Decía Xabier Arzalluz en una entrevista publicada por este diario el pasado 20 de enero que el sueño independentista ya había acabado para todos.Respuesta. El nacionalismo catalán no se afirma en un proyecto de independencia, sino en uno de plenitud nacional entendida como aquella situación que le permita desarrollar su propia personalidad. Nuestro proyecto no es el de la independencia de Cataluña por lo que nunca ha sido un sueño para nosotros.
P. Usted lleva meses denunciando la interinidad del Gobierno central sin que nadie le haga caso.
R. Desde las elecciones del 89 estamos arrastrando una peligrosa interinidad que se traduce en una paralización de la labor de Gobierno. Primero porque se tenían que repetir algunas elecciones; después aparece el caso Juan Guerra; a continuación, por las, elecciones andaluzas; más tarde por otros problemas ajenos a la realidad española; por último, surge el caso Renfe. La acción de gobierno está transcurriendo muy mediatizada por fenómenos externos a la acción política.
No quiero decir con ello que el Gobierno no haya hecho cosas. Sucede que el efecto de las cosas que hace dura muy poco e incluso da la sensación de que todo sea opinable al día siguiente. Se hace una ley, pero después de aprobarla ya casi se está contemplando su reforma.
P. ¿Lo dice por la ley Corcuera? Pero es que incluso en la coalición nacionalista se alzaron algunas voces críticas por su actuación.
R. Puede haber críticas, pero el informe que presenté en mi partido mereció una aprobación unánime. Lo que pasa es que esta es una ley que se vota sin ningún entusiasmo. Es como si me hacen votar con entusiasmo la ley antiterrorista. Pero la votamos con el pleno convencimiento de que es oportuna, necesaria y constitucional.
En esta cuestión, reclamo un poco de objetividad. Cuando el Defensor del Pueblo manifestó que pensaba interponer recurso de inconstitucionalidad fue aplaudido por muchísimos medios de comunicación. Cuando este mismo Defensor tras las modificiaciones introducidas dice que no lo va a presentar, es criticado. Esto no es correcto. Se puede estar a favor o en contra de una ley, pero no siempre los que están en contra tienen razón.
Cuando el Partido Popular dice que hay que sancionar a los que se pinchan en la calle, pero luego no da a la policía el permiso para reclamar de aquellos el carné de identidad o defiende una incongruencia o, en algún punto, está defendiendo algo en lo que no cree. Estamos muy tranquilos con esta ley.
P. La vida política se ha visto alterada en los últimos meses por las acusaciones de corrupción. Ustedes se han visto salpicados por el caso Casinos.
R. Se tiene que afirmar hoy todavía que los casos de corrupción son escasos y muy periféricos a la acción política. Dar una visión generalizada es injusto y muy peligroso porque entonces los corruptos son los que se van a imponer. Hay que perseguir la corrupción, llegar al fondo de los problemas, pero siempre sobre casos concretos. Lo que no puede ser es que se monten procesos paralelos a los de los Tribunales. La importancia de la prensa es tan decisiva que algunos pueden estar condenados incluso antes de que les condene la justicia. 0 incluso sin que la justicia les condene.
El caso Casinos es un buen ejemplo para nosotros. Hay unas diligencias judiciales iniciadas hace dos años en que se han podido practicar todas las pruebas que se han querido. De ellas no se deriva ninguna certeza ni ninguna verosimilitud de la acusación formulada por [el ex contable de Casinos de Catalunya] Jaime Sentís. Sin embargo, su credibilidad puede ser mayor que la de aquéllos a los que jamás se nos ha podido imputar nada en relación a temas de corrupción. Es muy injusto y estamos en el derecho e incluso en el deber de reclamar que las informaciones sean más objetivas y consagremos el principio de que las cosas tienen que probarse y mientras no sea así tiene que prevalecer el principio de presunta honradez de cualquier implicado.
Relaciones más fluidas
P. ¿Asistimos a una mayor sintonía entre el Gobierno y los nacionalistas?R. No es todo tan claro. Citaré algunos temas de discrepancia: la financiación autonómica, la organización territorial de Cataluña, determinadas leyes catalanas o el tema lingüístico en el Senado. Lo que sí es cierto y eso no lo discuto es que existe una mayor fluidez de trato que da un perfil menos combativo a las relaciones.
P. Uno de los indicadores de cómo van esas relaciones es el número de recursos que el Gobierno central ponga a leyes del Parlamento catalán. Imaginando un futuro ¿cree que con ministros nacionalistas terminarían esos recursos?
R. Los habría. Los habría, claro que sí. Forzosamente los habría, pero se limitarían a los supuestos en que la controversia fuera absolutamente explicable. Hay diferentes interpretaciones de la Constitución, y podría darse el caso de que unos y otros no alcanzáramos a ventilar nuestras diferencias y dijéramos que lo mejor es recurrir al arbitrio del Tribunal Constitucional. En cambio, hay otros muchos supuestos en que estos recursos no serían necesarios.
P. ¿Cómo ha contribuido Narcís Serra a mejorar la fluidez de las relaciones?
R. Es prematuro hablar de ello e incluso puede perjudicar a Serra. Si yo dijese que nos ha ayudado mucho, me temo que no le estaría haciendo ningún favor porque en algún lugar dirían:¿Lo véis? Serra ayuda a los suyos. No ha habido hasta ahora ninguna decisión en la que haya intervenido Serra que se haya traducido en solución de conflictos. Ninguna. Los conflictos se han solventado con otras intervenciones.
P. Su partido se puso muy nervioso cuando llegaron tres socialistas catalanes al Gobierno.
R. De momento no se ha notado en nada y soy muy generoso porque no comento las intervenciones de Solé Tura, lo cual es un acto de generosidad. Ni tampoco ciertas salidas de tono del amigo Borrell. El problema está en lo que le comentaba al empezar: no hay acción de Gobierno. Se van arrastrando los problemas y hay un momento determinado en que, cuando ya huele a podrido, se resuelven de la manera que se puede como, por ejemplo, el tema de Hunosa.
P. ¿Ha descartado su dedicación a la política catalana?
R. No renuncio a la política catalana por una razón: para un partido como el nuestro esta acción que llevo a cabo en la política española no nos aleja de nuestra acción en la política catalana.
Convergència no puede ser un partido que confunda el que sólo opera en Cataluña con que sólo le interesa Cataluña. Operamos en Cataluña con nuestra condición de partido nacionalista, pero no concebimos los intereses de Cataluña al margen de los intereses generales de España.
P. Todo apunta a que podemos ver pronto nacionalistas en un Gobierno español.
R. Como dice Pujol, este es un tema que ya nos cansa un poco. Somos un partido de gobierno con vocación de gobierno y cualquier propuesta que se nos quiera hacer para entrar en el Gobierno tiene que formularse en base a un programa, a unos planteamientos. Que se nos haga esa propuesta. Hay tantos interrogantes sobre esta cuestión que no dependen de, nosotros, sino de las circunstancias que te impiden contestar con mayor rotundidad.
P. Facilita este entendimiento con los socialistas la política que practica el PP.
R. La verdad es que como mínimo genera mayor imagen de acercamiento entre nosotros y el PSOE. Al adoptar el PP una posición muy rígida, los partidos de oposición más matizada, más constructiva, nos aproximamos a aquéllos que están ahora en el poder.
P. Escuchándole me parece estar oyendo a un futuro ministro. ¿Está dispuesto a dar el paso?
R. Contestar afirmativamente sería tanto como presentarme como candidato. No quiero contestar su pregunta de esta manera. Ahora bien sepa que yo siempre he ido donde el partido me ha dicho que vaya.
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