Liquidación de saldos
Las rebajas de 1992 acusan la desaceleración de la economía española de los últimos meses
Se prueba la falda. No está mal. Y no es cara. La vuelve a mirar, la remira y, al final, la devuelve al contenedor repleto de prendas, a pesar de que están rebajadas por segunda vez. "El cliente está apático" explican los dependientes de los grandes almacenes. Los profesionales hablan de un comprador "con cierta atonía", de una "tristeza incomprensible". Al consumidor le ha llegado la hora de reducir gastos, y a las 400.000 tiendas que hay en España les ha llegado el momento de notarlo en sus cifras de beneficios. El comercio representa el 11% del producto interior bruto y da empleo al 12% de la población ocupada.
Los primeros días de las rebajas fueron normales. "El mogollón de todos los años", explican. Pero pasada la euforia del primer día, las cosas "empezaron a pararse", comentan los dependientes de los grandes almacenes de Madrid. Frases escuetas para describir la situación -"las rebajas están bastante más flojas"- en un colectivo opaco a la hora de facilitar cifras.Los pequeños comerciantes no se escudan en el anonimato, y aseguran que los apuros del consumidor vienen notándose desde hace casi un año. Las ventas de noviembre de 1991 comparadas con las del mismo mes de 1990 han descendido un 20%, según Felipe Luis Maestro, presidente de CEPYME, quien habla de un "descenso espectacular de las ventas a partir de noviembre".
"Está bastante regular la cosa", comenta un dependiente de unos grandes almacenes mientras se toma un café en un bar colindante a su trabajo. Este año las rebajas "no van como otros años", y lo achacan al recorte del gasto de los consumidores, que ya empezaron a apretarse el cinturón en los meses de noviembre y diciembre.
Esta especial campaña de ventas, que siempre viene acompañada de la cuesta de enero, no ha podido esquivar la tendencia a disminuir el consumo familiar. Aunque al 68% de la población le gusta comprar en rebajas, en 1992 los grandes almacenes han tenido que agudizar el ingenio para, primero, atraer al público, y segundo, conseguir que se gaste dinero.
Algunos almacenes han adelantado un par de semanas la segunda rebaja; promociones de determinados productos han comenzado en enero cuando, tradicionalmente, se hacían en febrero. "Hemos comenzado la campaña Blancolor en enero, aunque siempre se ha hecho en febrero", comenta un repeinado vendedor de El Corte Inglés.
Alarma en noviembre
Otros almacenes han potenciado campañas llamativas con golosas e inusuales ofertas como abrigos de visón, relojes de oro, ordenadores o bicicletas de montaña a precios de ganga. El lema de la campaña de El pájaro madrugador de Galerías era "el primero que llega se lo lleva". La campaña como tal fue un éxito. "Todos esos productos se agotaron en cuestión de horas, pero la historia es que la gente compre otras cosas, que se gaste más dinero, y este año el público se lo piensa dos veces antes de llevarse cualquier cosa", explican en un centro de la cadena Galerías.
Y si los vendedores tienen la sensación de que la gente se piensa dos veces el comprar algo, los comerciantes tienen "impresiones contrastadas". Fue en los meses de noviembre y diciembre cuando se dio la alarma. En los grandes almacenes, las ventas de productos no alimentarios -ropa, calzado, regalos, juguetes, etcétera- bajaron el pasado mes de diciembre un 1,25% en comparación con los mismos datos del mismo mes del año anterior, según el Instituto Nacional de Estadística.
Ante estos datos, los grandes almacenes no han comentado oficialmente los efectos que en las rebajas tiene esta tendencia menguante del consumidor a gastar. "Aún es pronto para aventurarlo", comentan en la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED), que aglutina a los principales grandes almacenes e hipermercados. En este sector, las ventas se empezaron a ralentizar en noviembre y diciembre", explica un directivo que prefiere mantener en el anonimato su nombre y el de la empresa para la que trabaja.
El único dato que aporta ANGED es que este año aumentarán sus ventas en rebajas menos que en la misma época del año pasado. En las rebajas de invierno del año olímpico venderán un 10% más que el año anterior, cifra distante del 20% de crecimiento de los últimos años.
Un aumento de las ventas no significa un crecimiento de los beneficios, y por ello el recorte de gastos del consumidor se ha reflejado en la contratación de trabajadores de temporada. Las grandes superficies han requerido para las rebajas a 2.000 eventuales menos que el año pasado.
Una venta más floja en las rebajas no sólo repercute en la caja de los grandes almacenes. El dueño de tres cafeterías de la zona centro de Madrid se queja: "Una vez que han pasado los primeros días de rebajas ha venido mucha menos gente que el año pasado".
Chuletillas de cordero
En los comercios de tamaño mediano y pequeño, el panorama no ha sido diferente. Tienen menos reparos en contar que este año es difícil incluso deshacerse de los artículos de moda, "que son más perecederos que las chuletillas de cordero", apunta el director general de Sepu.
Ángel González, secretario general de la asociación de comerciantes de la madrileña Gran Vía, señala que "en noviembre hubo un bajón más alarmante de lo acostumbrado". "En general ha estado bastante flojo el ambiente de ventas en noviembre y diciembre", añade.
Florencio Delgado, presidente de esta misma asociación y director general de Sepu, con cuatro tiendas en España, comenta que en diciembre no se ha conseguido "el presupuesto de ventas previsto", y habla de "una laguna de ventas en diciembre para mí inexplicable".
"Es la primera vez desde 1988. que las ventas de muebles han bajado", explica Francisco Martín, presidente de la Asociación de Empresas del Comercio del Mueble de Madrid, haciendo referencia a los datos de noviembre y diciembre de 1991.
Para Miguel Ángel Fraile, secretario general de la Confederación de Comercio de Cataluña, en 1990 las ventas en Cataluña crecieron un 5,6% en comparación con 1989. Y en 1991 se ha vendido un 5% más que el año anterior, "pero si contamos la inflación en pesetas reales, estamos con pérdidas".
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