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CARTAS AL DIRECTOR

Bajo el prisma de la muerte

Octubre termina el día 31, y sólo por hacer un juego me permito situarlo bajo el prisma de la muerte. Muerte y vida, vida y muerte, dualismo antropológico sin remedio.Muerto definitivamente el verano, octubre nace enterrando las últimas señas de identidad del CDS, del antiguo CDS, que da a luz al nuevo. Y todos sonríen, pero por dentro algunos lloran, lloran y visten luto. Con ellos también se fue definitivamente Agustín Rodríguez, que todo el mundo llama Sahagún, y con él, una buena persona. Murió un poco la tolerancia el día 13. Y el luto fue sincero.

Después, en Cáceres, se mata a la cerveza a las tres de la mañana, y los jóvenes protestamos. Otros jóvenes alborotan, y tratan de matar la libertad, pero ésta no creo que muera.

Las manos negras matan en Madrid un jueves, matan vidas e ilusiones, y probablemente maten poco a poco la libertad del

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pueblo vasco. También se quiere matar la droga, que mata no sólo la vida, sino la existencia social, la alegría humana. Después la plata al bolsillo, matar ganando, y se blanquea al negro dinero que no mata, sino pudre.

Matanzo no habla en octubre, pero el centro se marchita mientras mira al cielo. Carrillo entierra su partido en la fosa común y se echa el porvenir a las espaldas. Y octubre muere en Madrid en uña conferencia donde se pretende matar el conflicto. La paz ha de matar la guerra.

Por fin noviembre. Y noviembre. comienza con una sonrisa poniendo flores, el día 2, al difunto octubre que ya descansa, junto al pasado, en el cementerio de la historia. RIP.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 1991