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LA POLÉMICA 'LEY CORCUERA'

Manifestantes arriba, 'yonkis' abajo

Artistas, intelectuales y diputadas del PP, entre los que rechazan la ley de Seguridad

CHARO NOGUEIRA "La ley ésa no mola ni una cala. A mí me incordian los polis ocho o diez veces al día y bueno, ya lo sé, pero no por eso van a ir a tirarle la puerta de la casa a mí vieja, que bastante tiene ya", razona Juan Carlos Muñoz, de 18 años. Se acaba de despertar en el subterráneo de Banco y se prepara un cigarrillo de heroína. Arriba comienza la manifestación contra la ley de Seguridad Ciudadana, el proyecto que pretende, entre otras cosas, luchar contra el narcotráfico.

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En la esquina de Correos, las Madres contra la Droga despliegan pañuelos y pancartas. "La ley Corcuera no soluciona, sino que empeora. Va contra los marginados, no contra los gordos. ¡Que empiecen por abrir pisos en el barrio de Salamanca o chalés en La Moraleja!", afirman Teresa Cora y Florita Muñoz, dos madres de Móstoles (Madrid) que tienen el problema en casa.Mientras tanto, Juan Carlos calienta el caballo. Otros ocho jóvenes dormitan entre mantas y cartones. Jesús Catalán, de 22 años, está despierto y opta por sumarse a la manifestación. "Los padres no tienen por qué llevarse disgustos con la policía por nuestra culpa", argumenta. Sube jurándose que hoy volverá a intentar desengancharse. El ministro Corcuera no le va a solucionar el problema, piensa. "Llamaré a mi viejo. Yo me como el mono a pelo y él, que no me eche de casa".

En la calle, Jesús se mezcla con los manifestantes. Gente de todo tipo, desde ciudadanos,de orden a punkies. La mayoría de los famosos va en cabeza. Alguno, como el filósofo Fernando Savater, casi había perdido la. costumbre de ir de manifa. "El problema de la droga es su prohibición y ésta se vuelve en contra de otras libertades", explica antes de verse increpado por un manifestante: "Ese de barbas, que dijo sí a la OTAN".

Legalizar la droga

Aparte de Savater, otros antiotan sujetan la pancarta inicial, entre ellos el escritor Antonio Gala que procura no perder los ánimos a pesar de las derrotas. Se escuchan voces en favor de la legalización para acabar con el negocio del narcotráfico. Los cantantes Luis Eduardo Aute y Joaquín Sabina coinciden con la idea. "Ésta es una ley hipócrita, para guardar las apariencias. Además, no soluciona", tercia el primero. "Yo estoy dispuesto a ir a la cárcel las veces que haga falta", añade Sabina, quien no piensa dejar de fumar canutos.

El cineasta Pedro Almodóvar lo ve claro. "Ésta es una ley franquista y antidemocrática, una salvajada". "Hoy es una de las pocas ocasiones que ha hecho que todos salgamos a la calle. En los años 80 se nos ha olvidado que hay que luchar", añade.

El escritor Luis Antonio de Villena comparte el optimismo: "Éste puede ser el primer paso para crear una nueva izquierda sobre postulados morales", apunta. El sindicalista Marcelino Camacho redondea la idea: "Esto es señal de que algo va a fermentar. Es la levadura para la masa".

"No, yo no hablo que luego van y se me meten en mi casa", bromea la actriz Kity Manver. "La ley me parece fatal, porque limita las libertades", tercia el juez Javier Martínez Lázaro, miembro de la Asociación Jueces para la Democracia. "Ésta ley es una copia del fascismo", añade Paca, la de Alcobendas, a punto de cumplir los 80 años y con las ganas de protestar intactas.

Los chicos de la Unificación Comunista de España (UCE) llevan charanga. "La ley Corcuera, vaya novedad. En tiempos de Franco la aplicaban ya", "Tejero en el 81, Corcuera en el 91 ", gritan. Enarbolan la foto del ministro del Interior con tricornio, convertido en golpista del 23-F.

El yonki Jesús se ha perdido entre el gentío. Susana López, diputada de Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid, traba conocimiento con dos diputadas en Cortes por el Partido Popular, Celia Villalobos y Teófila Martínez, que asisten a título personal. "¡Corcuera hace milagros!", exclama la parlamentaria de IU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 1991