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Serra reclama diálogo y apoyo entre todos los que están en el proyecto socialista

El vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, realizó ayer su primer pronunciamiento público sobre la crisis que vive la cúpula socialista y lo hizo para reclamar "diálogo entre todos los que están en el proyecto" y "apoyo a los que están encargados de aplicarlo desde las responsabilidades de gobierno". Serra habló ante unas 1.800 personas que llenaban el cine Coliseum de Barcelona en un mitin de los socialistas catalanes destinado a apoyar la candidatura de Raimon Obiols a la presidencia de la Generalitat.

Los oyentes eran militantes y cuadros del partido, entre los que figuraban el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, y el ministro de Cultura, Jordi Solé Tura.Ésta fue la única referencia directa de Serra a la situación del PSOE, pero su intervención estaba dirigida a salir al paso de las críticas contra el Gobierno. Lo primero que aseguró fue que "el Gobierno funciona", tomando como base el éxito organizativo de la Conferencia de Madrid.

Serra puso quizá más empeño en defender la política de rigor económico, aunque sin mencionar a Carlos Solchaga. "Queremos un crecimiento equilibrado, porque lo queremos duradero", dijo. "Ello exige", añadió, "combatir la inflación, corregir el desequilibrio del comercio exterior, luchar contra el déficit público". Insistió en que el diálogo para el pacto de progreso sigue todavía abierto. Como expresión de esta política, Serra se refirió al proyecto de presupuestos para 1992, del que destacó que concreta la voluntad de "equilibrio entre crecimiento y redistribución".

Política de tres ejes

El vicepresidente se mostró optimista sobre el desarrollo de las negociaciones para el pacto autonómico, al que definió como uno de los tres ejes de la política del Gobierno. Los otros dos son: la adaptación de las estructuras económicas al contexto europeo y la modernización de la Administración y los servicios."Estoy convencido de que las negociaciones para el pacto autonómico llevarán a un buen acuerdo", aseguró y sostuvo que la revisión de la financiación autonómica "está bien encarrilada". El objetivo es lograr que las autonomías gestionen una cuarta parte de los recursos públicos, dijo.

El vicepresidente dedicó una parte de su discurso a explicar la actitud del Gobierno en la polémica sobre el nacionalismo registrada en septiembre, al calor de la independencia de las repúblicas bálticas. Serra dijo que el Gobierno estaba convencido de que, como sucedió hace más de un año con la polémica sobre la autodeterminación, "sería el propio Jordi Pujol el que de nuevo tendría que apagar el fuego que había encendido, como efectivamente sucedió".

A renglón seguido, Serra criticó la ambigüedad del partido de Pujol. "Algunos se refugian en el nacionalismo conservador como vía ambigua, que tras las presiones pidiendo más autonomía deja abierta la puerta de la secesión o la independencia. Por eso critican el federalismo que nosotros defendemos, porque el federalismo es cooperación; es solidaridad, crea vínculos". El vicepresidente ratificó que el presidente González defiende el federalismo, aunque el nacionalismo conservador pretende hacer creer lo contrario.

[El presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, declaró ayer en Antena 3 TV que no milita "en ninguna secta del PSOE" y añadió que ha sido su "buen amigo Alfonso Guerra" quien le enseñó Ia lealtad al partido y a Felipe González"].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 1991

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