Mafaldalandia se instala en Madrid

Una gran exposición sobre el dibujante Quino estará abierta en marzo, abril y mayo de 1992

Mafalda y sus amigos vivirán en Madrid durante 66 días. Van a fijar su residencia entre las calles de San Francisco de Sales y Pablo Iglesias, en unos terrenos del Canal de Isabel II en el barrio de Cuatro Caminos, y allí recibirán cientos de miles de visitas. Sus pequeños amigos españoles podrán entrar en el colegio de Susanita, Libertad y Felipe; comprar en el almacén de Miguelito y jugar con el rompecabezas de Guille. La vida de estos animados personajes será narrada en decenas de monitores de televisión, proyecciones cinematográficas y paneles. Y unos simpáticos autómatas electrónicos reproducirán sus movimientos. Quino, el genio mágico que les dio el alma, los cuidará de cerca.

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Un famoso desconocido

Joaquín Lavado, de 57 años, es un español tan universal que él solo ya simboliza la unión de los dos mundos. Y además nació en Mendoza (Argentina) hijo de dos malagueños de Fuengirola. Tan felices circunstancias han sido aprovechadas por la Sociedad Estatal del V Centenario para montar en 1992 una gran exposición. Será un homenaje a este dibujante hispano-argentino y un recreo para miles de menores acompañados. Y para los acompañantes.Quino, que obtuvo la nacionalidad española el 5 de enero de 1990, ha supervisado el diseño, la selección de tiras..., incluso la música. Los muñecos han sido elaborados por el artista fallero Manolo Martín.

Entrar en el mundo de Mafalda no costará un duro, y el montaje supondrá un gasto superior a los 100 millones de pesetas, de los que se espera recuperar una gran parte merced a patrocina dores privados y ventas de artículos. El padre de Manolito confía en que su almacén contribuya también al negocio.

2.100 metros cuadrados

La gran carpa situada en terrenos del Canal de Isabel II dará cobijo a los 2.100 metros cuadrados de la exposición, que empezará el 12 de marzo y será desmontada el 17 de mayo, probablemente (aún está sin confirmar) para su traslado a Sevilla. Los visitantes podrán desentrañar, con un poco de perspicacia, todos los secretos de aquella niña sabia: ¿Cómo se apellida Mafalda? ¿Cómo se llama su mamá? ¿Dónde nació el papá de Manolito? ¿Cuántas faltas de ortografía se le deslizaron a Quino en sus 1.928 tiras? No será fácil adivinar el apellido, pero sí recordar que su madre se llama Raquel, deducir que el papá de Miguelito emigró desde Galicia y saber que a Quino se le escapó una sola errata en tan acelerada producción. Es raro que este defecto no lo haya ido contando Susanita.La muestra ha sido concebida para dos lecturas: la de los adultos que crecieron con Mafalda y la de los niños que acudan atraídos por este despliegue de historietas y personajes animados. Todas las salas contienen atracciones para los dos grupos, y se repartirán de la siguiente forma:

Sala 1. Los orígenes. 300 metros cuadrados. Reconstruye los inicios del personaje, los primeros dibujos y su evolución gráfica. También, fotografías de ciudadanos reales cuyos rostros inspiraron algunos de los personajes. Se reproduce en cartón piedra una carta con la letra de Mafalda en la que expone su currículo, y algunas de sus fotos de carné. En dos paneles, los dibujos de creadores argentinos y extranjeros que influyeron en Quino, y pequeños textos del dibujante hispano-argentino que subrayan la importancia del material expuesto. Tres monitores repasan los dibujos animados clásicos preferidos de Quino. Una construcción circular cerrada recoge los otros niños terribes (la pequeña Lulú, Daniel, los Peanuts, Zipi y Zape ... ). Cuatro pantallas emiten dibujos animados de algunos de ellos. Dan música a esta sala los Platters, Louis Armstrong y Carlos Gardel.

Sala II. La época de Mafalda. 350 metros cuadrados. Es en realidad un salón de cine con 120 localidades. Ofrecerá un montaje audiovisual de 20 minutos que muestra el periodo histórico en que se crearon las tiras (años sesenta y setenta). Un semáforo regulará el flujo de espectadores. En la antesala, para aliviar la espera, dos televisores ofrecerán fragmentos de los noticiosos de la época, escenas de películas y un informe sobre los tebeos. Cuando se alza el telón de la zona de proyección, aparece un muñeco -un animatrónic- que reproduce la imagen de Quino y presenta -con la voz del actor Héctor Alterio- el montaje audiovisual. Durante la proyección, la luz se enfoca sobre un muñeco estático de Mafalda que se apoya sobre la bola del mundo. Dan música a esta sala los Beatles, los Rolling, Chico Buarque...

Sala III. Los personajes. 200 metros cuadrados. Una radio de época reproduce las noticias que preocupan a Mafalda, y un panel recoge portadas de periódicos que guardan relación con algunos de los dibujos situados junto a ellos. Otro panel ofrece las que Quino considera sus 10 mejores tiras. Ocho cubos simulan un rompecabezas caído, que reproducen los distintos personajes y sus datos personales. Dos pantallas muestran diapositivas de Mafalda con bloques argumentales (su odio a la sopa, la paz y la guerra, sus preguntas ... ). La música incluye canciones infantiles argentinas.

Sala IV. Su mundo. 500 metros cuadrados. Se recrean aquí los escenarios de su vida cotidiana, con profundidad, movimiento y volumen: en la casa, el padre de Mafalda lee el diario en un sillón; Guille pinta unos garabatos en la pared, y la silueta de Raquel, la madre, se recorta en la paréd de la cocina, en cuya nevera está prendido un menú que presagia sopa para comer y para cenar. Otros escenarios recogen el dos caballos familiar, el parque donde juegan Miguelito, Susanita y Felipe; y el colegio de Mafalda. Y el almacén de Manolito, donde se venderán artículos relacionados con los personajes.

Sala V. Quino sin ella. 150 metros cuadrados. Su objetivo es repasar la actividad profesional de Quino al margen de Mafalda (dejó de dibujarla en 1973, cansado del esfuerzo por no repetirse). Una vitrina incluye todas las ediciones de libros de Quino sin Mafalda en varios idiomas. También se instalarán paneles con toda la obra del autor, agrupada por bloques y temas, así como una biografía. Unos monitores le mostrarán exponiendo diversas opiniones, entre ellas las que motivaron que dejase de dibujar a Mafalda. Ponen la músíca Brahms, Chopin.

Sala VI. Mafalda sin él. 150 metros cuadrados. La proyección pública del personaje más allá de Quino: dibujantes que la han incorporado a sus viñetas, tesis doctorales y libros sobre Mafalda, referencias de autores famosos, campañas humanitarias que la han mostrado como símbolo, la publicidad en la que colaboró para el Ministerio de Educación español... y, lamentablemente, las operaciones piratas que se han perpetrado con el personaje. Canta: Joan Manuel Serrat.

Sala VII. El recreo. 250 metros cuadrados para la juerga infantil. Espejos deformantes, rompecabezas gigantes, la rayuela, crucigrama de rellenar y borrar, juegos de errores, laberinto, sopas de letras, columpios ... En esta sala sonarán tonadas populares. Y también, es de suponer, muchas risas y un cierto griterío.

Sobre la firma

Álex Grijelmo

Subdirector de EL PAÍS y doctor en Periodismo. Presidió la agencia Efe entre 2004 y 2012, etapa en la que creó la Fundéu. Ha publicado una docena de libros sobre lenguaje y comunicación. En 2019 recibió el premio Castilla y León de Humanidades. Es miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

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