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EE UU recupera el récord mundial de 4X100

El cuarteto de Estados Unidos batió ayer en Zúrich el récord mundial de 4x100 metros y recuperó el honor en una prueba que siempre ha dominado. Su registro, 37. 67 segundos, mejoró en 12 centésimas la plusmarca establecida por Francia el pasado año. El equipo norteamericano estuvo integrado por tres atletas del club Santa Mónica -Mike Marsh, Leroy Burrell y Carl Lewis- y Dennis Mitchel. Fermín Cacho amasó más crédito en 1.500 metros tras aguantar hasta los últimos 50 metros al argelino Nourredine Morceli. Cacho mejoró su mejor marca con 3. 32. 03 minutos.

Carl Lewis ha perseguido durante toda la temporada la plusmarca de 4x100, una prueba que le ha dado alegrías y frustraciones. En 1983 y en 1984, formó parte del cuarteto norteamericano que batió el récord mundial; la decepción llegó en los Juegos de Seúl, con la descalificación del equipo de Estados Unidos. El último ataque al orgullo americano fue protagonizado el pasado año por los relevistas franceses en los Campeonatos de Europa de Split. Siempre tan entregados a esta disciplina, los velocistas galos arrebataron la plusmarca a Estados Unidos con un registro de 37. 79.Todo lo que demostró la prueba de Zúrich es que los norteamericanos sólo han confiado hasta ahora en la velocidad. En la ciudad suiza añadieron las gotas necesarias de técnica en el paso de testigo y se encontraron con el resultado deseado. Sin embargo, el cerrado grupo del Santa Mónica también se vió obligado a recurrir a un agente externo. El hombre era Dennis Mitchel, un atleta taciturno, que siempre se ha mantenido lejos de la estrambótica atmósfera que generan los hombres del Santa Mónica. Pero Mitchel tiene la velocidad y le necesitaban.

La carrera se preparó como un duelo entre Estados Unidos y Francia, como la pasada semana en Mónaco, donde el equipo de Santa Mónica había igualado la plusmarca mundial. La carrera siguió el curso previsto. Mlke Marsh, el más débil de los velocistas americanos, apenas ganó tiempo al discreto Max Moriniere. La distancia se abrió con Leroy Burrell, ganador una hora antes en 100 metros -10. 04 segundos contra 10. 12 de Lewis- Burrell rebasó a Sangouma y entregó el palo a Mitchel, que realizó una curva magnífica. Cuando se encontró con Lewis sólo quedaba por decidir la magnitud de la marca, no la victoria. La demostración de Lewis fue majestuosa. Como en los buenos tiempos, Lewis corrió con una zancada impresionante y un estilo relajado y triunfal. Lewis cruzó la línea con 10 metros de ventaja. Por un momento, los roces se olvidaron y Mitchel corrió a abrazarle. Tenía motivos. Siempre en un segundo plano, Mitchel también cobró su trozo de fama y participó de la recompensa de 27.000 dólares (unos 2.800.000 millones de pesetas) y el kilo de oro que entregó el organizador Res Bruegger a los nuevos plusmarquistas del mundo.

La confirmación de Cacho

Fermín Cacho disipó en Zúrich cualquier duda sobre la magnitud de su talento. Nadie dudaba de su capacidad competitivo, pero quedaban algunas preguntas sobre su habilidad para situar sus registros en las inmediaciones de 3. 31 minutos, la frontera que designa a los grandes. En la reunión suiza, Cachó marcó 3. 32. 03 y sólo cedió ante Nourredine Morceli, un atleta fantástico. Detrás dejó una estela de ilustres: el inglés Steve Cram, el keniano Peter Rono y más atrás José Luis González, probablemente limitado por el excesivo gasto que tuvo en la final de 5.000 en los Campeonatos de España.La carrera tuvo unas trazas excelente. Por momentos se pudieron hacer cábalas sobre un posible récord del mundo. Conducida por el experto Ken Washington -la liebre por excelencia-, la prueba fue rapidísima en los primeros 800 metros: 1. 50. 93 minutos. Era un registro que prometía una marca de grandes proporciones. El veterano Sammy Koskei llevó el grupo hasta la última vuelta. Allí apareció Morceli, con esa estampa etérea que equivoca a los especialistas. Sólo le siguió Cacho. Pareció que la fractura tenía un contenido simbólico. Entre ellos y el resto del grupo se abrió un hueco de 15 metros. Atrás viajaban los astros de la última década: Steve Cram, José Luis González e incluso Peter Rono, campeón olímpico en Seúl.

Morceli tomó los últimos 200 metros con un gesto tranquilo. Cacho no perdió el tranco del argelino, aunque su rostro reflejaba una imagen más crispada. La posibilidad de una aceleración final era más factible para Morceli que para Cacho, pero la estela del joven africano aseguraba una marca de altura. Finalmente Morcelí, que marcó un registro de 3. 31. 00, se despegó con facilidad y, abrió una brechade 10 metros sobre Cacho. Tercero llegó Cram, lejos, muy lejos, todo un síntoma del cambio generacional que se avecina.

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