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CARTAS AL DIRECTOR

Cinturones negros

En Francia, ya no sólo Le Pen, de la extrema derecha, sino también Chirac, Poniatovski y otros líderes de la derecha se manifiestan contra la muchedumbre de inmigrantes. En España, la izquierda no está por leyes de extranjería. Unos y otros están en sus papeles: la derecha, realista, calculadora, egoísta; la izquierda, idealista, generosa, utópica.Lo grave del caso es que en Francia -también en esto más avanzada, aunque no necesariamente más progresista- los que fueron cinturones rojos en torno a París y otras grandes ciudades, se están convirtiendo en cinturones negros, y no sólo por el color de la piel de muchos de los que han ido a habitarlos, sino por las ideas de los petits blancs, les bons français de toujours que fueron en otros tiempos la gran masa de la mano de obra en las fábricas y que ahora, molestos en la convivencia y asustados por la competencia de tantos magrebíes y gentes de aún más abajo en Africa, dan sus votos en las elecciones y sus voces y golpes en las manifestaciones a favor de la derecha más o menos retrógrada.

No es la izquierda la que triunfa sobre la insolidaridad de la derecha, sino ésta la que engorda a costa de la generosidad de la izquierda. ¡Qué pena que la moraleja de esta historia no pueda ser más antiutópica! La vida es pocas veces ejemplar.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 1991