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REVISTA DE PRENSA

Adictos a los 'extras'

Nueva York,

Las drogas y el alcohol son para los perdedores: lo más selecto en el tema de los excesos son los extras. John Sununu tipifica esta adicción (...), que es ya una epidemia entre las élites americanas, tanto en el Gobierno como en los negocios. Los síntomas de la enfermedad son: un superficial álter ego, el aumento de las ansias de placer y un inquietante despiste sobre qué es realmente importante en la vida. (...)Como es usual, el adicto pasa varios años negando su adicción y calma su conciencia con una serie de justificaciones: 1. Valgo más que lo que me pagan. La mezcla de autocompasión y arrogancia, que afecta a la mayoría de la gente de vez en cuando, es especialmente tóxica en las mentes de los políticos adictos a los extras. (...) Ya que los salarios oficiales son tan uniformes, los extras se usan en el Gobierno como diferenciador de status. Nadie en la Casa Blanca puede ser tomado en serio sin su ración de privilegios (...). 2. Los contribuyentes no tienen que pagarlo. 3. Es todo legal. Puede ser, pero en un sentido muy amplio; cuando los empresarlos ofrecen viajes y otros obsequios, están violando el espíritu de las leyes aprobadas tras el Watergate para regular las donaciones colectivas. 4. Son gastos necesarios para el negocio. En los negocios, los gastos deducen impuestos, lo que significa que los contribuyentes también subvencionan los extras de las compañías. (...) "Es muy simple", concluye el millonario H. Ross Perot: "Es pillaje y robo". (...)

6 de julio

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 1991