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Grupos de jóvenes radicales causan graves incidentes al inicio de los 'sanfermines'

Varias decenas de personas heridas de diversa consideración y graves destrozos en la fachada del Ayuntamiento de Pamplona constituyen el balance de los incidentes originados en la tarde de ayer en la capital navarra por grupos de jóvenes radicales durante la celebración de la procesión cívico-religiosa del riau riau que da comienzo a las fiestas de San Fermín. La procesión, por vez primera en la historia de la ciudad, no llegó siquiera a salir a la calle.

Los incidentes comenzaron minutos antes de la hora prevista para la salida de los concejales en comitiva oficial desde el Ayuntamiento, cuando dos grupos de jóvenes favorables y opuestos a la salida de la procesión comenzaron a agredirse. Las peleas se generalizaron y algunas personas intentaron romper los cristales de la puerta principal del Ayuntamiento a patadas y con piedras.El alcalde de Pamplona, Alfredo Jaime, de UPN, se reunió con los concejales para evaluar la situación mientras en la plaza la situación empeoraba y grupos de encapuchados se encaramaban a la fachada del Ayuntamiento realizando pintadas con las inscripciones "Gora ETA" y "Amnistía". Los insultos entre un grupo que portaba varias ikurrinas y otros sectores del público se fueron recrudeciendo. Varias personas necesitaron asistencia médica a consecuencia de los puñetazos recibidos. Un policía municipal vestido de paisano sufrió una grave herida en un ojo. Los incidentes se prolongaron durante más de una hora.

El alcalde y los concejales del PSOE, de Unión del Pueblo Navarro y de Eusko Alkartasuna decidieron que el riau riau no sería suspendido oficialmente, pero como no podía celebrarse optaron por abandonar la casa consistorial con protección policial por un pasaje subterráneo.

Luxación del alcalde

Cuando Alfredo Jaime salía del Ayuntamiento resbaló al bajar unas escaleras y sufrió un fuerte golpe, que le causó la luxación de dos vértebras lumbares, por lo que fue trasladado a un centro hospitalario de Pamplona en el que quedó ingresado.Los incidentes estuvieron motivados entre otras cosas, por las órdenes dadas por el alcalde días atrás para derribar cinco barracas a las que el Ayuntamiento no había dado permiso.

Estas casetas pertenecían a colectivos políticos de la izquierda abertzale vasca y a grupos extraparlamentarios. Además de obligarles a cambiar su emplazamiento, el alcalde limitó a 21 los permisos para estas barracas, mientras que eran 26 los colectivos que aspiraban a instalar una. Los pasados jueves y viernes varios cientos de personas levantaron en primer lugar las cinco barracas carentes de permiso. Inmediatamente, una excavadora municipal derribó todas ellas mientras la policía cargaba contra sus ocupantes.

De esta forma, las horas previas al lanzamiento del tradicional chupinazo estuvieron marcadas por fuertes enfrentamientos con la policía y ataques por parte de grupos de jóvenes a edificios y propiedades municipales.

Alfredo Jaime lanzó a mediodía el chupinazo en medio de una lluvia de huevos y objetos y una sonora pitada que impidió incluso que los asistentes escucharan los tradicionales gritos de "Viva, gora San Fermín".

Los destrozos causados en el Ayuntamiento, que estrenaba una completa remodelación de su fachada principal, así como en oficinas y vehículos municipales ascienden a varios millones. Diversos concejales denunciaron la existencia de una estrategia de "auténtica guerrilla urbana" utilizada por estos grupos de jóvenes radicales, a los que calificaron de "animales iluminados", al tiempo que reafirmaban que el acto del riau riau está condenado a desaparecer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 1991