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Montreux grita olé y come paella

La música española fue ayer protagonista del festival de jazz de la ciudad suiza

Olé y paella fueron dos de las palabras más difundidas durante todo el día de ayer entre el numeroso público que no llegó hasta la ciudad suiza de Montreux sólo para disfrutar de la tranquilidad y transparencia del lago Leman o de la proximidad de algunos picos alpinos de gran belleza. Camarón de la Isla, Tomatito, Manolo Sanlúcar, El Pele y Lole y Manuel fueron los personajes de la peculiar fiesta sevillana vivida ayer por el Festival de Jazz de Montreux, el de mayor reputación de todos los que se celebran en Europa.

ENVIADO ESPECIAL

Spain, where new music lives (España, donde vive la nueva música) fue el lema que presidió la noche flamenca en Montreux como un acto más de la celebración del primer cuarto de siglo del festival de jazz. Un certamen que este año ha estado apadrinado por el músico, compositor y productor norteamericano Quincy Jones, que ha afirmado sin recato que "la razón por la que el Festival de Jazz de Montreux es el más prestigioso de su género en todo el mundo es porque su espíritu refleja el sentido mismo de la música".Claude Nobs, director y alma del certamen, saltándose todas las barreras estilísticas no ha tenido ningún problema en abrir sus puertas con la presencia de Sting, incluir posteriormente otras estrellas del pop rock como Elvis Costello y ceder varias veladas a músicos brasileños, italianos, españoles o estrellas del baile, el country, el blues o la música gospel.

El mismo Quincy Jones fue el encargado de presentar las actuaciones españolas de esta fiesta sevillana en el escenario del casino de la ciudad, cuyo restaurante ofrecía ayer paella valenciana como plato del día. Para Jones, "el flamenco, como el blues, provienen del dolor, y cuanto más dolorosos son, más profundidad tienen. Ese dolor y esa profundidad son las que convierten al flamenco en algo auténtico y muy diferenciado de lo que se hace musicalmente en el resto de Europa. Ésa es la razón esencial de haber seleccionado una noche flamenca para este 25º aniversario del festival de Montreux".

Además de la noche sevillana de ayer, Jones dirigirá también el próximo lunes en el mismo escenario otro programa de esencias hispanizantes, que, por ahora, es el evento del certamen que mayor expectación ha despertado entre el público: el trompetista Miles Davis, actuando con la orquesta del desaparecido Gil Evans y recuperando los arreglos que en los años cincuenta ambos interpretaron sobre El concierto de Aranjuez y otros palos jondos.

En opinión de Pino Saglioco, director de Creative Entertaiment Group y promotor de esta fiesta sevillana en Montreux, "hoy [por ayer] se está escribiendo una página para la historia musical española, porque nunca antes esta música había salido al extranjero con tanta fuerza y con padrinos tan importantes como Quincy Jones y el Festival de Jazz de Montreux".

La noche española, como todo el resto del certamen, se grabó y filmó con las más avanzadas tecnologías digitales de audio y vídeo de alta definición con vistas a la doble edición futura en vídeo-disco compacto, cuya realización corrió a cargo de Lavin Tylor, y de un filme posterior, que aún no tiene director asignado, aunque se ha hablado de Clint Eastwood. Este filme recogerá no sólo las actuaciones hispanas, sino todo lo más destacado de la celebración de este 25º aniversario. Para poder concretar esta presencia andaluza en Montreux, Creative Entertainment Group ha contado con una aportación económica de la Sociedad General de Autores de España.

Sin barreras

Manolo Sanlúcar en la tarde de ayer se mostraba muy satisfecho de participar en esta iniciativa y opinaba que festivales como el de Montreux "son de vital importancia para la difusión de toda la música al no plantear barreras estéticas e incluir una música como el flamenco, que normalmente no puede codearse con otros estilos como los que aquí se ofrecen".Camarón de la Isla estaba emocionado y algo nervioso ante la gran responsabilidad del acontecimiento. "Será una experiencia capital para toda la musica espanola en general y para el flamenco en particular", dijo el cantaor de San Fernando poco antes del concierto. "El flamenco es una música de minorías, no nos engañemos, y necesita de impulsos como éste, y más cuando quien lo impulsa es un personaje tan importante como Quincy Jones. Cosas como ésta permitirán que caigan muchos tópicos y que en Europa empiecen a darse cuenta de que el cante jondo es una de las músicas más ricas y con las raíces más puras que existen. Nuestra cultura tendría que ser reconocida en todo el mundo".

Camarón de la Isla, Tomatito, Manolo Sanlúcar y su grupo, El Pele y Lole y Manuel ofrecieron en Montreux un flamenco jondo, el público lo recibió con entusiasmo mientras el aire del casino podía cortarse con un cuchillo antes del apoteósico éxito final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 1991