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Viernes, 24 de mayo de 1991

Internacional

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Georgina Higueras | Nueva Delhi

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"La paz merece que haya concesiones"

OLGA BISERA Los árabes, aún cuando no lo admitan, siempre han tenido como espejo de su conducta la vieja tradición y cultura que Egipto porta desde hace muchos siglos. No es accidental que una historia que cubre desde el tiempo de los faraones hasta el actual rais de las antiguas tierras del Nilo, los egipcios hayan tenido un papel tan importante entre el resto de la civilización árabe, tanto en la paz como en la guerra, como demostró el reciente conflicto del Golfo. El actual Mubarak es portador del sueño de paz iniciado por su antecesor, y es su más íntimo deseo contribuir a que se haga realidad entre judíos y árabes, y entre los propios árabes. ¿Cómo? Así lo comenta.Pregunta. Egipto está en el corazón de los árabes, del mundo islámico. Sin Egipto, faltaría el impulso principal en la región. Como rais de Egipto, ¿aceptaría usted hoy la organización de una conferencia regional?Respuesta. Con independencia de lo que quiera decir con conferencia, es necesaria una conferencia, no importa cómo se llame, siempre que incluya a norteamericanos, soviéticos y europeos, y las Naciones Unidas claro está. Eso es algo muy importante. El nombre de la conferencia no es tan importante como el inicio del proceso de paz y demostrar que estamos en el camino correcto.P. Quería saber si usted estaba dispuesto a organizar esa conferencia en El Cairo.R. Sí, desde luego.P. Con Camp David, Sadat inició el largamente acariciado sueño de la paz en Oriente Próximo. ¿Podrá usted hacer realidad ese sueño, de momento entre Israel y Egipto? ¿Cuál será su próximo paso para conseguir una paz global en el mundo árabe?R. Lo primero es acordar el inicio de una conferencia y establecer unas bases para una solución global, pero Israel no acepta el principio de territorios por paz y así no creo que las negociaciones conduzcan a ninguna parte.P. ¿Quiere usted decir que el Gobierno de Shamir tendrá que cambiar de postura?R. Sí, tendrá que cambiar. Todos queremos la paz en Oriente Próximo: europeos, norteamerícanos y soviéticos. Persistir en esa actitud va en contra de los intereses de todo el mundo. "Territorios por paz" es algo que el presidente Bush ha repetido varias veces; lógicamente, no se puede hablar de paz a cambio de nada. La tierra es el problema. Sin tierra no puede haber paz.P. Señor presidente, ¿es cierto que Sadam Husein le garantizó personalmente antes de invadir Kuwait que no habría invasión?R. Lo recuerdo muy bien. Fui a Irak durante las disputas y desacuerdos entre Irak y Kuwait. Me parecía importante reducir las distancias entre los dos países. Fui varias veces, pero creo que esa ocasión fue el 24 de julio, justo una semana antes. Fui a Irak y hablé largamente con Sadam, pidiéndole explicaciones sobre la concentración de fuerzas militares a lo largo de la frontera kuwaltí.Me aseguró que se trataba simplemente de una rutina militar normal. Entonces le pregunté directamente si tenía alguna intención de una acción ofensiva, y me respondió que no: "Ahora los tengo asustados y para mí es suficiente".Creí su palabra y me fui. Pero no es cierto lo que dicen algunos de que me prometió no atacar hasta después de la primera conferencia entre Irak, Kuwalt y Arabia Saudi. Eso es algo que quiero dejar muy claro.P. El sueño de Sadam era ser igual que Naser, incluso más grande, para conducir a todas las naciones árabes. Conociéndolo como lo conoce usted, ¿cree que habra desistido de sus sueños?R. Nadie del mundo árabe será más que Naser, ni siquierallegará a su altura. Naser es recordado en todo el mundo como un gran líder. Tenía carisma, y nada de lo que pueda hacer Sadam le elevará siquiera al 50 por ciento de lo que fue Naser.P. Esa es una parte, pero ¿lo intentará Sadam de nuevo?Una dura lecciónR. Lo sucedido con la invasión de Kuwait, creo que tanto para Sadam como para cualquiera que piense en invadir otro país, supone una dura lección. Lo siento mucho por su pueblo y he sufrido por él, pero le pedí a Sadam exactamente 32 veces, incluso llegué a rogarle, que respondiera positivamente a as llamadas a la paz, que se retirara de Kuwait, advirtiéndole de la gravedad de las consecuencias. Pero no oyó mis palabras, no me hizo caso. Se creía fuerte para luchar contra cualquiera y, sobre todo, no creía que su actuación llegara a provocar una guerra. Además, no pensó realmente en la situación cuando George Bush le dijo varias veces que liberaría Kuwait, después de haber enviado 450.000 soldados con el mejor y más sofisticado material de guerra. Sadam tenía que haber comprendido que si se retiraba sin haber liberado Kuwalt, Bush vería muy comprometida su posición. Era todo muy evidente.P. Quizá Sadam seguía las instrucciones que le daba el profeta en sueños, ¿recuerda?R. Sí, claro, pero no estoy capacitado para hablar a ese nivel.P. Arafat y la OLP habían progresado mucho antes de apoyar a Sadam. Ahora hay quien dice que la época de Arafat ya ha pasado, y hay otros convencidos de que sigue siendo un símbolo. ¿Qué cree usted?R. Arafat cometió un gran error apoyando a un invasor, pues Sadam invadió un país que anunciaba y mantenía la causa palestina en todos los aspectos. Pero la OLP no es solamente Arafat y decir que debe haber cambiado no es cuestión nuestra, sino de los palestinos.P. ¿Cree usted que ahora lamenta haber apoyado a Sadam, que no dudó en lanzar Scud contra los territorios ocupados?R. Supongo que interiormente sí lo hace, pero nunca admitirá en público. Cuando Sadam lanzó los misiles contra Israel, es evidente que deseaba que Israel se implicara en la guerra del Golfo, para decir a toda la opinión que se trataba de una guerra entre judíos y musulmanes, pero a Dios gracias no sucedió.P. Eso fue algo positivo por parte de Israel.R. Es cierto, pero tenía sus motivos para obrar así.P. Shamir insiste en que en las negociaciones solamente deberían intervenir las partes directamente implicadas. ¿Qué papel, y en qué momento, tendrían los soviéticos, los norteamericanos y la Comunidad Europea?. Usted desea que participen los europeos, (no es cierto?R. Indudablemente. Queremos empezar por una conferencia internacional que no imponga ningún tipo de solución a las partes. Después de convenir la conferencia, tenemos que llegar al punto de que Sirla negocie con Israel, además de Jordania y los palestinos. Esas serán, por supuesto, negociaciones directas No hay otra posibilidad.P. ¿Sigue siendo usted optimísta sobre la misión imposible de Baker, a pesar de la política de intransigencia de Shamir?R. Mire, el secretario de Esta do Baker está haciendo todo lo que puede. La cuestión depende ahora del Gobierno israelí. Ha de ser el señor Shamir quien responda y acepte el cambio de territorios por paz, sin poner objeciones a la representación palestina. Debe abandonar su intransigencia y ser lo más flexible, no hay otra alternativa. La paz me rece ciertas concesiones.Olga Bisera / EL PAÍS | El Cairo

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