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EL CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO

El almirante Regalado augura "Navidades largas y duras"

El jefe de la flota española, Pedro Regalado, auguró ayer en Rota (Cádiz) a la tripulación de la fragata Numancia "unas Navidades largas y duras". El almirante presidió ayer el acto de despedida de la Numancia, buque que ya se encuentra rumbo al estrecho de Ormuz para relevar a su homóloga, la Santa María, y mantener el embargo mundial decretado contra Irak.Durante la despedida, los familiares de la tripulación, integrada por 223 personas, de las que 80 son marineros de reemplazo, protagonizaron escenas de auténtica emotividad. La madre de un marinero sufrió una lipotimia momentos antes de que el buque zarpara, y hubo de ser trasladada al hospital de la base de Rota, según un portavoz del Ministerio de Defensa.

El almirante jefe de la flota española dijo a la tripulación: "El derecho internacional se está conculcando en Oriente Medio, violación que afecta, cómo no, a nuestro país". Regalado reprochó 1as voces que se han levantado para descalificar la capacidad de la Santa María", cuyo "éxito servirá para acallarlas", aseveró.

El comandante de la flota instó también a la tripulación, formada en la cubierta del buque, a ser "obedientes con sus mandos naturales", y a los familiares les pidió que se sintieran "orgullosos de la labor" que aquéllos iban a realizar en el buque. "No serán horas perdidas, sino días y horas de grandeza para la patria", concluyó el almirante jefe de la flota.

Despedida de los familiares

Tras el discurso y durante unos 15 minutos se permitió a la tripulación bajar del barco para que se despidiera de los familiares. allí congregados, cerca de un centenar. Entonces comenzaron las lágrimas. "Daría mi vida para que él no fuera al Golfo ése", gemía la madre del marinero Francisco Javier Mellado, vecino de Chipiona (Cádiz).

Con nueve minutos de retraso sobre la hora prevista, la Numancia viró hacia atrás para abandonar el muelle, al tiempo que comenzó a cruzar pitidos de sirenas con los otros barcos de la Armada española atracados ayer en Rota, el portaeronaves Príncipe de Asturias y los buques de transporte y ataque Aragón y Castilla. Cinco remolcadores, tres españoles y dos norteamericanos, acompañaron a la Numancia hasta la salida del puerto.

"¡Dónde os los lleváis; dónde te llevan, hijo mío!", sollozaba impotente, junto a su marido, la madre del marinero Miguel Angel Asunción Clemente, que ya se encontraba embarcado. Este matrimonio se desplazó el sábado desde Algemesí (Valencia) hasta Rota para la despedida. "¿Qué sabe mi hijo de guerras, si sólo lleva siete días en el barco?", decía la madre.

Un portavoz de Defensa reiteróm ayer que la Numancia "está perfectamente preparada para su misión, el bloqueo naval". Y agregó que los marineros percibirán "unas 100.000 pesetas mensuales para sus gastos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de noviembre de 1990