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Tribuna:JOSÉ MARÍA AMADO

De buenos y malos

José Luis Aranguren, en una reciente intervención televisiva, decía que los intelectuales, si no es como grupo, tienen individualmente hoy poca fuerza. Cuando los medios de comunicación se reducían casi a la prensa, Unamuno, Ortega, Azorín, Antonio Machado, José Bergamín..., tuvieron una importancia, un peso sobre estados de opinión. Valga como muestra aquel manifiesto que firmaron Ramón Pérez de Ayala, Ortega, Marañón..., y que fue como una introducción a la República de 1931, fallido ensayo por aquellas fechas para liberar a este país nuestro de años y años de atraso.Después, la militarada, que, con la cruenta e inútil guerra civil, nos trae los 40 años de la dictadura, para volver, a la muerte del dictador, al punto de partida: los partidos políticos, el socialismo (?) en el poder y la democracia de las elecciones populares.

No es que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero repetir la llamada Generación del 27 en el mundo poético y otros Unamuno y otros Ortega y otros Bergamín... no va a ser cosa fácil.

Leer los periódicos causa muchas veces una impresión deprimente. Siempre hubo un duende de la colegiata haciendo algún que otro chantaje y revistillas porno para niños de pantalón corto y viejos, decrépitos; pero, con permiso, está uno hasta los... de culos en las revistas y amarillismo sensacionalista y denunciantes sin pruebas y a precio más bien remunerado económica o políticamente en campañas orquestadas, mugrientas y de mal estilo.

Esto en lo que pudiéramos llamar nacional.

Enrique Tierno, en un artículo que me envió para Litoral, dedicado a la revolución de los claveles portugueses, decía que "la socialdemocracia era el peor enemigo del socialismo". Como fórmula política, todos los planteamientos van hoy tristemente contra la opinión del viejo profesor.

A escala internacional, la cosa es peor, y la ética y la moral, a derecha e izquierda, brillan por su ausencia.

Esa gran figura política en el mundo que es Mijaíl Gorbachov, según dicen algunos, ha matado al malo de la película, que, como ustedes saben, es esa revolución trascendental que se ha llamado el comunismo.

Pienso que el malo de la película ha muerto de viejo sin que lo mate nadie y después de lograr cosas muy importantes en la historia de la humanidad.

Pero Mijaíl Gorbachov, con su perestroika, ha creado un grave problema en este cine de la vida: nos hemos quedado no sólo sin protagonista, nos hemos quedado sin argumento.

Hasta ayer, si un mosquito picaba en un noche veraniega, venía expresamente de Moscú para hacernos la puñeta. La venta y fabricación de las armas nucleares se hacía para enfrentarse al peligro comunista, y todos los dictadores, de Franco a los Somoza, Galtieri, Pinochet..., se justificaban en sus tiranías por el peligro comunista.

¿De dónde diremos ahora que llega el mosquito puñetero? ¿Cuál va a ser el nuevo malo de la película?

La venta a Europa de armas atómicas se justificaba por la posible invasión de una Europa sobre la otra. Las dos falsas Europas se han unido cuando un ruso sonriente ha retirado sus misiles sin más discusiones y todos los alemanes se han abrazado alegremente entre gritos y canciones.

Las agencias Press, esas que desvirtúan informaciones, inventan y crean buenos y malos, se han quedado sin voz, sin uno de sus argumentos más fundamentales.

De pronto, en pleno verano de descanso de Juan Guerra, de narcotrafico antes, cuando llegan los famosos marbellíes y las fiestas de árabes millonarios centrados en la Costa del Sol, ha surgido el estallido de Oriente Próximo, un estallido increíblemente imprevisto. Tema de fondo: el petróleo, el oro negro.

El sha fue el guardián de intereses occidentales sobre ese petróleo que manipulan cuatro árabes y Estados Unidos.

Para él -el sha- se constituyó la fortaleza militar en Irán; los rusos, que entonces equilibraban o trataban de equilibrar poder y liberar injusticias del mundo capitalista, armaron al vecino Irak.

Al llegar Jomeini desde su exilio en París a Irán, cuando los tanques del sha no podían pasar sobre los cadáveres del fanatismo islámico (esto de las religiones es grave cuando se erizan), hizo reconsiderar todo el planteamiento sobre los posibles problemas del Golfo, y el armamento ruso enviado a Irak se unió ahora el armamento americano y se precipitó una guerra que desgastara y venciera a los shiíes y a Jomeini.

Sadam Husein era no el bueno, el superbueno; Jomeini, claro, el malo. Y venga muertos a millares y venga armas químicas y venga de todo. Hay que cambiar ahora al bueno y hacerlo malo. No valen los razonamientos sobre el colonialismo ya insostenible en el mundo, ni entrar en el cómo y qué de Kuwait en la historia, y lo que va de Naser y otro Egipto a este otro Egipto actual y de Gaddafi el terrorista y el bombardeo de su territorio y de los criminales de Siria que se empieza a decir que son buenos...

Tampoco vale el Noriega amigo de la CIA al narcotraficante y malo que justifica la invasión de Panamá y la fabricación rápida de un gordo bueno que se casa con jovencita muy mona (Dios le bendiga en estas bodas hoy muy de moda).

¡Son muchos los temas y las injusticias sobre la mesa!

Del Papa polaco mirando con ira a Ernesto Cardenal y asomándose alegre al balcón con Pinochet. Del casi silencio ante el asesinato de monseñor Óscar Romero desde el poder y más hoy el asesinato de unos jesuitas, sin que nadie llame asesinos a esos buenos fabricados que democráticamente (da risa decirlo) gobiernan El Salvador.

Y no hablemos de Gaza y Cisiordania y los territorios ocupados por Israel y el incumplimiento de todos los acuerdos de, las Naciones Unidas y los impunes bombardeos a la población civil y la muerte de mujeres y niños y el silencio y la tolerancia de ... todos y ante todo, años y años ...

A caballo (pese a sus muletas) entre hijos en uno y otro bando, la señora Chamorro llegó también muy democráticamente al Gobierno en Nicaragua, y ya no hay que pagar a la Contra (menos mal, ahora que llegan gastos más exorbitantes) ni van a morir más nicaragüenses.

¿Dónde hay que ir a morir? ¿Quién va a seguir fabricando buenos y malos? ¿Dónde van a surgir nuevos jesuitas y nuevos teólogos que tengan fuerza para señalar el camino que hace siglos emprendió Jesucristo para recibir ya entonces como premio la crucifixión y el asesinato final y la lanza del centurión?

El Oriente Próximo, dicho con respeto para todas las opiniones, no es sólo la invasión de Kuwait, ni el envío de unos barquitos, ni cómo se explicó y después de cuánto tiempo el porqué de tener que enviarlos.

El Oriente Próximo es la parte candente, hoy como electrizada, de todo un mundo injusto y cruel, donde la moral y la ética han brillado y brillan por su ausencia, entre buenos y malos fabricados y desfabnicados según conviene a los que les conviene.

Y como posdata final y justificación a la posición de algunos intelectuales a tanto falso comentario sobre guerra y pacifismo, lo de la OTAN no era entrar, eso ya lo hizo Leopoldo Calvo Sotelo sin autorización popular (ahora que se habla tanto de pedir autorizaciones), era salir cuando se estaba gritando contra el aislamiento y pidiendo la entrada en Europa, esa Europa que ya quiere ser total y que hoy conduce nuestros actos en el panorama internacional. Pero esta Europa total o se constituye en un ente político y económico con propia personalidad, fortaleciendo con la que se llamaba Europa del Este una postura de auténtico equilibrio y si es necesario de enfrentamiento con el imperialismo de Estados Unidos, y esta solidaridad ante un acto de fuerza se aprovecha para enfrentarse y resolver todos los actos de fuerza anteriores de ayer y posibles de mañana, o será la injusticia, y con ella como tantas veces la muerte, el horizonte que se nos prepare.

José María Amado es editor de la revista Litoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 1990