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GENTE

Raúl Gardini

El millonario italiano presenta en Mallorca su nuevo barco

Raúl Gardini, el multimillonario italiano del que se dice que resuelve negocios de 200 millones de dólares en sólo 22 minutos, presentó ayer en Portals Nous, Calvià, Mallorca, su nuevo barco prototipo, Il Moro de Venecia, con el que se va a lanzar al reto de alcanzar la Copa América. Un reto en el que va a invertir 4.000 millones de pesetas y al que se dedicarán en exclusiva 100 personas. Raúl Gardini, de 57 años, también conocido como Il Contadino (El Campesino), por su afán de remarcar que toda su suerte y su fortuna le vienen de la tierra, estuvo acompañado por el rey Juan Carlos y por Giovanni Agnelli, el patrón de la Fiat.Desde primera hora de la mañana, Gardini acotó un trozo de dique en el puerto para la presentación de su nuevo prototipo: Toda la flota de yates de regatas y embarcaciones de recreo, con helicóptero incluido, delimitaban las fronteras. Una regata de hora y media de duración en la bahía de Palma entre los dos barcos propiedad del también llamado rey del azúcar fue el colofón. El rey Juan Carlos, Gardini y Agnelli compitieron a bordo del nuevo prototipo de Il Moro de Venecia, que finalmente sucumbió ante el antiguo. El Rey sufrió un golpe sin importancia cuando se encontraba en la caña del velero, según informa hoy El diario de Mallorca. Desde el yate real Fortuna, la reina Sofía, el príncipe Felipe y la infanta Cristina siguieron la competición a dos.

Durante medio año, Baleares será el campo de regatas de los sucesivos barcos de Gardini; el banco de pruebas real para diseñar y pulir la gran embarcación, un fórmula 1 sobre el mar, que competirá con otras iniciativas semejantes en la Copa América, entre las que están una española y otra francesa. "Es una cita para la cuál Montedison, nuestra empresa, todos nuestros hombres, van a trabajar como una familia para ser los mejores", manifestó Raúl Gardini.

Gardini es un hombre sonriente y cálido que evita hablar de la situación de la economía mundial. Con propiedades en medio mundo, desde Ucrania hasta Brasil, es el emperador de la industria química y el propietario del equipo de baloncesto Il Messaggero, que ha ofrecido 400 millones de pesetas por el fichaje de una estrella americana. Gardini responde al prototipo del refrán italiano "campesino, zapatos grandes e ingenio fino".

En su medio, rodeado de joyas navales, acompañado de los tripulantes de los barcos y el equipo de arquitectos navales y de élite que piensan y compiten, viste sencillamente. Sólo un detalle de lujo: un reloj de oro, de esfera. Fuma continuamente tabaco italiano, un cigarro tras otro, que estruja entre sus dedos antes de encenderlos.

Nacido en La Romana, en una familia dedicada a empresas agrícolas, Raúl Gardini, cuya piel morena contrasta con su abundante pelo gris, se casó con una hija del viejo Ferruzi y a partir de entonces creó un gran imperio. Propietario de varios palacios en distintas ciudades italianas, dijo, indicando cuáles son sus objetivos: "Quiero aceptar el desafío del mundo".

Ayer, en Portals Nous, ante casi 100 periodistas, bebía directamente el agua de la botella mientras dejaba que hablaran sus directivos. Él sólo atendía y callaba. En privado, su carisma es más fuerte. Mira directamente a los ojos del interlocutor y sonríe abiertamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 1990