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Tribuna

El reto de la modernización

La característica de la economía brasileña consiste en que está formada por un mercado altamente diversificado pero en proporciones reducidas y otro mercado relativamente grande pero con un grado bajo de diversificación.El prestigio del llamado milagro -modelo de crecimiento económico- ha sido el logro, en períodos relativamente largos, de elevadas tasas de crecimiento económico y de demorar el punto de flexión de la fase ascendente de la llamada crisis.

El Gobierno del ex presidente Sarney procuró combatir la inflación crónica que empieza a acelerarse hacia la hiperinflación; la elevación del valor del dólar en el mercado externo provocó el. incremento de la inflación; la dinámica de la demanda interna de bienes de consumo duradero, resultante de la recuperación de los salarios reales en las industrias, agotó las existencias, lo que determinó el incremento de los precios, en particular en la industria automotriz. Las presiones que ejercían en el nivel de precios se intensificaron debido al aumento del déficit en el sector público. Los desajustes importantes entre la oferta y la demanda hacen que aumenten los costes y que se encarezca el producto, además de una red de abastecimiento y stocks reguladores inexistentes que no pueden hacer frente a la escalada de precios a través de disposiciones normativas que preceden a su congelación.

Se elaboró el Plan Cruzado para la estabilización de la economía, cuyos objetivos fueron: reducir el nivel de inflación hasta 0, hacerlo compatible con una tasa de decrecimiento del PBI desde un 5%-6% en 1986; diversas medidas de carácter monetario que afectan al cambio de la moneda, la congelación de rentas, precios y salarios, y otras de carácter financiero. La falta de inversión tanto pública como privada para reactivar la economía y otros factores diversos, como el desabastecimiento, proveniente del incremento de la demanda, de la euforia de consumo de la clase media que tiene los recursos suficientes para pagar sobreprecios en los bienes de consumo hasta en un ciento por ciento de los que estaban congelados oficialmente. Esto se vio agravado por la disparidad de ingresos: un 80%, de los consumidores gana un equivalente a 289 dólares, y el 35%, alrededor de 40 dólares en el año 1986, lo que contribuyó a la espiral inflacionaria. En el Plan Cruzado II se intentó introducir correcciones para demorar la fase descendente del ciclo llamada contracción. La menor oferta de bienes que podrían destinarse a la exportación condujo a la disminución del superávit de la balanza de bienes. Estos recursos obtenidos de las exportaciones eran canalizados en parte para atender el servicio de la deuda externa. Se destinan más ,de 10.000 millones de dólares anuales para el pago de los intereses. Las restricciones para importar impuestas por la banca acreedora en un país en que se importa un 25% del producto interior bruto, será otro factor que genera desabastecimiento de bienes no sustituibles por la producción de la industria local, y en consecuencia acelera el proceso inflacionario. El fracaso del Plan Cruzado, que no pudo lograr el crecimiento económico con una tasa inflacionaria realista para una economía de estructuras tan peculiares.

Moderado crecimiento

En el año 1989, el PIB ha tenido un moderado crecimiento de un 3%, según informes de la CEPAL; entre las nuevas medidas del Gobierno de Collor de Mello para contener el proceso inflacionario y combatir la evasión fiscal y la especulación se cuenta la modernización de la economía, consistente en un programa de estabilización económica y ajustes, que sustituye al fracaso del Plan Cruzado.

Se propone la liberalización de la economía, suspensión de subsidios a la producción y exportaciones de diversos productos, el aumento de la presión fiscal y de los precios al consumo; estimular las inversiones extranjeras, reducción de las barreras a las importaciones, privatización de las empresas públicas en deuda y el control cambiario, reducción del déficit fiscal.

Estas medidas pueden provocar una recesión temporal y un aumento de la tasa inflacionaria debido al aumento de los impuestos al consumo, no compensado por la reducción del déficit fiscal como factor determinante de la inflación. Sin duda, estas medidas están impuestas por la banca acreedora internacional y el FMI para el, pago de los servicios de la deuda externa.

La modernización de una economía presupone cambios estructurales acompañados de reajustes que reactivan el proceso productivo; una distribución más equitativa del ingreso, la incorporación al mercado de consumo de¡ sector de la población reducido al nivel de subsistencia, que en Brasil representa una proporción del 65% de la población; la potenciación de¡ mercado interno, incrementándose así la demanda de los productos de consumo de primera necesidad, además de reformas sociales en salud, vivienda y educación.

Intentos fracasados

El fracaso de todo intento de lograr un nuevo milagro, incluso con un alto coste social, en base al modelo de crecimiento económico tradicional de hace casi dos décadas, es inviable, si no se moderniza la economía del país en un sentido de lograr un proceso de transformación económica y social, condición para un desarrollo más armónico de los diversos sectores de la economía nacional, disminuyendo las disparidades. regionales e intersectoriales y de productividad entre áreas rurales subdesarrolladas y urbanas (polos de crecimiento). Además de la marginalización de la mayoría de la población viviendo a un nivel de subsistencia fisiológica, etcétera.

El dilema de Brasil en la modernización es elaborar una nueva estrategia de desarrollo que contemple los cambios en las estructuras socioeconómicas.

Ernesto Lorenzi Iglesias es director ejecutivo del Grupo de Estudios de España y América Latina (Grecal).

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