La Habana y Managua

Daniel Ortega negó ayer que la apertura democrática en Nicaragua y el pluralismo político aceptado por su Gobierno hayan originado un distanciamiento entre La Habana.Y Managua, cuyas relaciones calificó de "invariables". "He conversado muchas veces con Fidel Castro, y respeta y defiende nuestro sistema hacia el pluriparti di sino y la economía rnixta", afirmó en conférencia de prensa con los periodistas extranjeros que cuibren las elecciones en Nicaragua.El candidato sandinista rechazó igualmente problemas en las relaciones con los países del este europeo y la URSS, que, dijo, están dISpuestos a seguir colaborando con Nicaragua, incluido el suministro de petróleo.

Ortega, que declinó "dar consejos" a la revolución CLIbana sobre cuáles serían los cambios deseables, anunció un debate en el seno del Frente Sandinista para conformar un partido adaptado a la nueva situación y planes de futuro. "Es una discusión que tenemos pendiente los sandinistas y los nicaragüenses. El partido que piensa que todo está bien y que nada debe cambiar termina secándose*`, dijo.

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El comandante Ortega subrayó la conveniencia de una tregua con todas las fuerzas sociales que difieren de su proyecto político. "Ha llegado la hora de guardar el verde olivo y trabajar con el pueblo para construir el país". En otro momento dijo que los contra podían volver o quedarse fuera, aunque su Gobierno tenía las puertas abiertas a Ias personas ligadas a la contrarrevolución".

Cuando un periodista norteamericano aludió a presuntos sabotajes del Frente Sandinista contra actividades de la oposición, Ortega respondió: "Usted no pregunta, afirma; pregunte, pues, a los observadores de la OEA". El líder sandinista consideró muy importante el resultado de las elecciones del domingo en la promoción de las vías pacíficas para la solución de los conflictos en América Latina, y concretamente en Centroamérica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de febrero de 1990.

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