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UNA NUEVA EUROPA

Los europeos 'votan' por una sola Alemania

La mayoría de los encuestados cree que la evolución de los países del Este desembocará en democracias parlamentarias

La siguiente macroencuesta, practicada en ocho países europeos del Este y el Oeste -RFA, España, Francia, Reino Unido, Italia, Hungría, Polonia y la UR SS-, y, que publica EL PAÍS en exclusiva para España -simultáneamente con Libération, de Francia; La Repubblica, de Italia; The Independent, del Reino Unido, y Frankfurter Rundschau, de la RFA-, revela varias de las claves del futuro del continente. La encuesta será debatida en el curso de un coloquio que, bajo el título Adónde va el Este, se celebrará mafiana en París, con la presencia, entre otros, de Michel Rocard, primer ministro francés; Willy Brandt, presidente de la Internacional Socialista, y Jorge Semprún, ministro de Cultura español.

Los europeos aprueban de manera rotunda la unificación de la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana -con la notable excepción de los polacos, que desconfían de la nueva gran Alemania- y creen que la evolución de los países del Este desembocará en el establecimiento de regímenes democráticos, homologables a los occidentales, tal vez con la salvedad de la Unión Soviética.Estas son algunas de las conclusiones globales que pueden extraerse de una encuesta realizada en distintos países de Europa, del Este y del Oeste, acerca del hundimiento de las estructuras de equilibrio heredadas de la Segunda Guerra Mundial, de las preferencias políticas de los europeos, de sus temores y del futuro que desean para sí mismos.

Los ciudadanos de Hungría y Polonia, especialmente cualificados para opinar sobre el destino político de los antiguos regímenes comunistas, muestran una clara convicción de que se establecerán democracias parlamentarías en el Este de Europa. Un 76% de los encuestados, en el caso de Hungría, y un 69%, en el caso de Polonia, consideran que los sistemas comunistas serán desmantelados.

Caso aparte es el de la URSS, donde el sector más amplió del público (41%) considera que se desarrollarán las libertades políticas y económicas, pero manteniendo una organización social fundamentalmente comunista.

Entre los países occidentales, son Francia y el Reino Unido quienes con más claridad apuestan -con un 50% de los encuestados en ambos casos- por una renuncia definitiva al comunismo en Europa. Un amplio segmento de los encuestados -en una banda que va del 38% de Francia al 29% de España- considera sin embargo que el comunismo se mantendrá en el Este, tras una reforma que incrementará el grado de libertad.

Mayor unanimidad se obtiene de las respuestas acerca de la unificación alemana. En la propia RFA, un 80% de los ciudadanos se muestran "muy favorables" o "bastante favorables". Porcentajes algo menores, pero muy altos en cualquier caso, se obtienen sumando ambos renglones de las respuestas de españoles -con un rotundo 73%-, italianos, británicos, franceses y húngaros. Hay que subrayar que, entre los países occidentales, son los que pertenecieron al bando aliado durante la guerra de 1939 a 1945 -Francia y Reino Unido- los que muestran un porcentaje más alto de opiniones negativas sobre la unificación: 27% (15 más 12) en el caso británico y 23% (17 más 6) en el caso francés.

Dos países ofrecen resultados especiales en sus respuestas a esta cuestión: Polonia y la URSS.

Entre los ciudadanos polacos, la desconfianza es clarísima: 64 de cada 100 se declaran "bastante opuestos" o "muy opuestos" a la gran Alemania unificada, con sólo un 10%. de indecisos. Los históricos conflictos fronterizos padecidos por Polonia frente a las potencias que la rodean, y la preocupación -reiterada últimamente por los máximos dirigentes políticos polacos- ante una hipotética reivindicación alemana de los territorios al este del río Oder, donde la población es racial y culturalmente germánica, pueden Justificar el escaso entusiasmo que suscita en ese país el proceso unificador.

El caso soviético es distinto y aparentamente refleja un interés menor por esta cuestión. En las respuestas de los ciudadanos de la URSS se observa un muy alto porcentaje de indecisos (19%), sólo superado por las respuestas en blanco de los españoles (21%). Sin embargo, la opinión positiva (17% "mucho" y 34% "bastante") es respaldada por un 51% de los encuestados, mientras sólo un 30% se opone a la unificación.

Otro asunto es el equilibrio estratégico resultante de los cambios políticos. Ahí hay disparidad de opiniones. Mientras los italianos (con un fervoroso 58%), los alemanes occidentales y los españoles opinan mayoritariamente que la transformación del Este contribuirá a la paz europea, los británicos, los franceses y, sobre todo, los polacos (en un 49%, un 50% y un 56% respectivamente)se muestran más pesimistas y consideran que este proceso "no, suprime los riesgos de tensión".

En Polonia, incluso, un 19% de los encuestados teme que el cambio político pueda provocar un nuevo conflicto mundial. En Hungría y, la Unión Soviética -con muchos indecisos en este último país- se produce casi un empate entre quienes consideran que se fortalece la paz y quienes piensan que los riesgos persisten. La franja de quienes temen la guerra generalizada oscila, al margen de Polonia, entre el 15% de los húngaros y el exiguo 3% de los italianos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de febrero de 1990