Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:MÚSICA CLÁSICA

Vanguardistas de ayer, maestros de hoy

Hace 60 años, es decir, en 1930, vísperas de la Il República, nacieron los compositores Cristóbal Halffter, Luis de Pablo, Manuel Castillo, Rogelio Groba, Manuel Angulo y Luis Callejo (muerto en 1987), entre otros, además de una intérprete tan destacada en su día como María de los Ángeles Morales.El Centro para la Difusión de la Música Contemporánea celebró un programa dedicado a Halffter y De Pablo al que no respondió, en la medida que ambas personalidades y sus largas obras reclaman, una asistencia de público. Cuantos nos encontrábamos en este pequeño fasto de la generación de 1931 -que otros denominan de 1951 sin demasiada justificación- éramos personas interesadas en el devenir de nuestra música. Anoto el dato por varias razones: la primera, porque en otros pagos no se habría dado; la segunda, por cuanto revela, a pesar de dedicaciones especializadas como las que van desde Alea al Centro del INAEM, una falta de acceso del repertorio actual a la normalidad de los conciertos; la tercera, en fin, por lo que en la misma música que celebramos pueda haber de difícil comunicatividad con la audiencia no minoritaria.

Centro para la Difusión de la Música Contemporánea

Orquesta Reina Sofía. Solistas: P. Esteva, percusión; María Antonia Rodríguez y R. Revert, flautistas. Obras de De Pablo y C. Halffter. Auditorio Nacional (Sala de Cámara). Madrid, 31 de enero.

Lo cierto es que dos personalidades importantes estaban ahí con su música de 15 y 20 años atrás para decirnos desde ella algo de lo que ha sido su aventura. Ni Halffter ni De Pablo se identifican hoy totalmente con lo que hicieron entre 1970 y 1977, de modo especial en cuanto a potencia de comunicación, y basta pensar en Kiu, de Luis de Pablo, o en los Motetes, de Halffter, para demostrarlo.

Creación

En Déjame hablar, para conjunto de arcos (1974), y en A modo de concierto, para percusiones y 16 cuerdas (1976), De Pablo nos da dos caras de su creación por aquellos años: transparente, preciosista, tensa dentro de un cierto estatismo, la primera obra; de mayor vivacidad y amplitud de horizontes, y más relajado dramatismo, el concierto, con su bello contraste entre las diversas percusiones y las 16 cuerdas. El compositor, que había demostrado su inquietud investigadora, serena su lenguaje durante la estancia en Canadá; lo humaniza, si se quiere.También existen notorias diferencias entre Mizar, para dos flautas y conjunto de cuerda y percusión (1977, con nueva versión de 1980 en la que el autor incorpora la electroacústica), y Pourquoi?, refacción realizada en 1976 del Cuarteto II, con cierto carácter de homenaje a Beethoven, de 1970 (año bicentenario del músico de Bonn). El Halffter de sonoridades refinadas y voluntad estructural que resplandece en Mizar se torna micropolifónico, por emplear su propio término, para practicar un a modo de pentimento sonoro que de trecho en trecho nos descubre imágenes beethovenianas.

El talento de uno y otro autor quedó largamente demostrado en las versiones cuidadas y expresivas de José Ramón Encinar, el percusionista Pedro Esteva y los flautistas María Antonia Rodríguez y Rafael Revert con la Orquesta Reina Sofía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 1990