Euskadi, pionera en la reforma sanitaria española

Pionera en la aplicación de medidas como la cita previa, la tarjeta individual o la universalización de la asistencia básica, la sanidad pública vasca aparece hoy ante la opinión pública envuelta en una cierta aureola de avanzadilla del conjunto de la reforma sanitaria española. Lo experimental del proceso, que tiene en la comunidad autónoma vasca a uno de sus centros piloto, no impide comprobar la buena acogida ciudadana dispensada a esta primera batería de iniciativas. Con todo, la sanidad vasca no consigue liberarse totalmente de la dura controversia y del clima de insatisfacción que envuelve al conjunto de la medicina pública española.

Hay quienes afirman, incluso, que esta serie de medidas -"de indudable gancho popular"está sirviendo para encubrir el progresivo deterioro de una situación hospitalaria que juzgan ya intolerable.Sin negar todas las críticas, el consejero de Sanidad del Gobierno vasco, el socialista José Manuel Freire, asegura que las innovaciones introducidas desde enero del pasado año, fecha en la que se transfirieron las competencias en materia sanitaria, marcan una nueva etapa en la modernización y renovación de la medicina pública vasca, cuyo equipamiento, financiación y cobertura es algo superior a la media española. Freire afirma que, según la última encuesta de octubre, un 70%. de la población vasca considera que los servicios sanitarios han mejorado a partir de la transferencia.

La fluoración de las aguas de las redes generales, para reducir hasta un 60%. las caries, y la incorporación escalonada de la población infantil a la asistencia dental, con la única excepción de las ortodoncias, son algunas de las medidas.que el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) piensa aplicar en breve plazo.

La cita previa, el sistema que permite obtener hora de consulta por teléfono, sustituyendo el procedimiento de las colas y los números, ha modificado radicalmente el secular paisaje ambulatorio español, caracterizado por las salas de espera masificadas, y es, sin duda, la iniciativa más valorada por la población.

Incremento del tiempo

En contra de lo que sostienen muchos profesionales, el consejero asegura que la cita previa no sólo ha reducido de 14 a 12 minutos la media de espera en los ambulatorios, sino que ha permitido incrementar en un 20% el tiempo de dedicación de los médicos a los pacientes de medicina general y de pediatría.Los médicos trabajan ahora efectivamente las dos horas y media de su tiempo de consultas y se ha recuperado para otros usos parte del espacio dedicado a las salas de espera.

Además de la libre elección de médico y de la simplificación burocrática, la tarjeta individual sanitaria, repartida ya a más de un 60% de la población vasca, ha supuesto la racionalización de los recursos sanitarios y la reorganización de la asistencia prímaria.

Los médicos no cobran ya por cartilla familiar, sino por el número efectivo de enfermos a su cargo. Se rompe así con situaciones como la de pediatras del centro de Bilbao que con tres niños en consulta, cobraban las mismas remuneraciones que aquellos del extrarradio responsables de atender a 70 u 80. La implantación de la tarjeta individual permite, según José Manuel Freire, no sólo una retribución per cápita a los médicos, sino incluso introducir estímulos económicos para primar la atención a colectivos como el de los ancianos.

Freire asegura que la ordenación de fichas por edades y sexo facilitará la medicina preventiva, y pone como ejemplo el caso de las adolescentes que necesitan vacunarse contra la rubéola.

"El médico", dice el consejero, "podrá prever quiénes de sus pacientes potenciales necesitarán vacunas al alcanzar la adolescencia y ordenar que se advierta por escrito a los interesados".

Freire piensa ya introducir la informatización en los ambulatorios, pese a que la tarjeta individual distribuida en el País Vasco carece, tal y como subrayan los críticos, de una banda magnética que permitiría saber en todo momento el historial de cada paciente.

Con la reforma de los ambulatorios, el Osakidetza prevé poner en marcha el servicio de enfermería domiciliaria, que ya se experimenta en Vitoria, recuperando así para sus propias funciones a muchas enfermeras que desempeñan en la práctica labores de secretarias y ayudantes del médico.

La extensión de la cobertura sanitaria a todas las personas acogidas a la beneficiencia o carentes de recursos, más de 16.000 en la comunidad autónoma, ha supuesto, según el consejero, un coste añadido de sólo150 millones de pesetas, dato que le ratifica en la idea de que "a veces es posible solucionar graves

problemas con poco dinero".

En el País Vasco "ya no hay pobres desde el punto de vista sanitario", afirma el consejero.

Buen trato

Freire habla de normativas para regular el ejercicio profesional de los odontólogos, baremos de precios máximos y mínimos para evitar los abusos, y se muestra particularmente satisfecho del decreto de agosto último sobre los derechos y deberes del usuario."La eficacia de los sistemas de quejas y reclamaciones debe dar también la medida de la calidad de la sanidad pública", subraya José Manuel Freire, y añade: "Hay que sustituir la imagen del médico que pasa consulta por la del médico que está en su consulta. La gente tiene que ser tratada como si fueran pacientes privados", concluye este alto cargo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de diciembre de 1989.

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