El ex jefe de Policia de Bilbao responsabiliza al comisario Hierro del viaje de Amedo a Lisboa

Miguel Planchuelo, ex jefe superior de Policía de Bilbao, confesó al juez que investiga a los GAL que el entonces jefe de la Brigada Regional de Infórmación, Julio Hierro Moset, formuló la petición para que el subcomisario José Amedo Fouce viajara a Lisboa en enero-febrero de 1986, donde contrató a un grupo de mercenarios portugueses que inmediatamente después realizaron dos atentados en el sur de Francia. Planchuelo siguíó la línea del ex jefe del Gabinete de Operaciones Especiales Francisco Álvarez de responsabilizar de las actividades y viajes de Amedo a sus inmediatos superiores.

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La solicítud del viaje a Lisboa. presentada por el comisario Julio Hierro Moset al jefe superior de Bilbao, Miguel Planchuelo, fue autorizada verbalmente por- el entonces director, general de la Policía, Rafael del Río. Su sucesor, José María. Rodríguez Colorado, declaró al juez de la Audiencia Nacional que ese viaje oficial fue pagado con los fondos reservados del Ministerio del Interior.Planchuelo declaró que la autorización del viaje de Amedo a Lisboa fue fórmulada el día anterior de su salida con la justificación de qué el subcomisarío de policía procesado y encarcelado por su participación en los GAL -José Amedo Fouce- "tenía información bastante buena sobre un tráfico ilegal de armas y que debía entrevistarse: con un confidente en Portugal".

Esa misma tarde Planchuelo, según sus declaraciones, llamó "por teléfono al director de la policía y, le dijo o hizo la petición formulada, accediendo aquél al traslado del funcionario en cuestión".

Los responsables del Ministerio del Interior respondieron que el resultado del viaje fue negativo y añadieron que no existe otro medio que el informe de Amedo para comprobar si viajó a Portugal con la finalidad para la que se le autorizó a trasldarse a Lisboa.

Planchuelo se negó a contestar al abogado de la acusación popular, Fernando Salas, por que recordaba con tanto detalle y sin tener antecedentes que dicha petición de viaje "se hizo por la tarde, lo que contestó exactamente el director general y lo que él le contesto al jefe de la brigada e incluso el, resultado de la información por un lado y vista la conflictividad de la región policial quinta (País Vasco)".

Por su parte, el comisario Julio Hierro Moset, ahora jefe provincial de Policía de San Sebastián, declaró al juez que una vez que Amedo le comunicó que tenía un informador en Portugal para una operación sobre tráfico de armas "sin que éste pidiera autorización para ir a Portugal, el declarante, como jefe de la brigada, estaba obligado a. hacer las gestiones correspondientes para conseguir que el viaje se llevara a cabo sin requerir más; datos, ya que tiene toda su confianza en el jefe de este grupo, en este caso el subcomisario Amedo".

Un supuesto tráfico de armas

Hierro Moset se negó a declarar a la pregunta de la acción popular sobre si Jos,é Amedo solía investigar el tráfico de armas, y en cambio sí añadió que no recordaba que "el tráfico de armas fuera un tema que mereciera. especial atención en las informaciones por parte de los componentes de la brigada".

Hierro Moset se negó también a declarar si continuó la investigación sobre el tráfico de armas después del supuesto fracasado viaje de Amedo a Portugal. S ignific ativ am ente, el sucesor de Hierro al frente de la Brigada Regional de Información, el comisario Ricardo Ruiz Coll, aseguró al juez que desconocía que Amedo se hubiera dedicado a alguna investigación relativa al tráfico internacional de armas.

Según las investigaciones judiciales de la Audiencia Nacional, el subcomisario José Amedo y el inspector Michel Domínguez, encarcelados por su presunta implicación en los GAL, viajaron a Lisboa en enero-febrero de 1986 donde reclutaron a un grupo de mercenarios que ellos mismos trasladaron hasta el País Vasco español. Les facilitaron información, contactos y la armas para realizar dos atentados en el sur de Francia contra los bares Baztoki y Consolation.

Amedo reclutó al grupo a través del dirígente de los GAL, Jean Philippc Labade, buscado entonces en Francia y escondido en Portugal con una identidad falsa. Labade y el comando de mercenarios serían posteriormente detenidos y condenados por estos delitos en Portugal y Francia.

En relación con las grandes cantidades de dinero que gastaba Amedo en los casinos, absolutamente inalcanzables con un sueldo de policía, el comisario Hierro Moset responde que "la vida de los demás no le interesa y que lo único que le importaba es el trabajo que desarrolla cada uno".

Este policía negó que con sus contestaciones pretendiera encubrir las presuntas responsabilidades de los funcionarios José Amedo Fouce y Michel Domínguez Martínez "porque como policía no encubre ningún delito".

Magnífico y competentísimo

Por otro lado, el inmediato superior de Amedo desde los primeros meses de 1984 hasta agosto de 1985, el comisario Antonio Rosíno Blanco, alabó la actividad, eficacia y corrección del subcomisarlo Amedo mientras reconocía que le unía una estrecha relación con el policía encarcelado por su supuesta implicación con los GAL. Su labor, según fue definida por el propio Rosino, era la información pura, "es decir, no practicaba detenciones y por tanto no era un mando de un grupo operativo".

En relación con el control de este policía, Rosino precisa que, "habida cuenta de que los rendimientos del subcomisario Amedo eran magníficos, no había ningún tipo de problema ni exactamente le pedía permiso, cuando se ausentaba un día o dos, nunca más tiempo, sin que el declarante lo supiese, ya que en este punto el subcomisario citado era muy correcto".

Rosino precisó que durante su mandato al frente de la Brigada Regional de Información no tuvo ningún tipo de problema con Amedo, tanto personal como profesional, ya que se trata de "un funcionario competentísirno".

El comisario Rosino respondió que sus declaraciones no pretendían encubrir las actividades del subcomisarlo Amedo y resaltó que "tiene gran estima al señor Amedo Fouce, que, como ya he dicho antes, dio un rendimiento magnífico y que fue siempre honesto con el declarante y estima que sus informaciones salvaron muchas vidas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de diciembre de 1989.

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