PREVISIONES ECONÓMICAS AL CIERRE DEL EJERCICIO

El Gobierno elaborará el próximo año nuevas leyes del impuesto sobre el valor añadido, IRPF y patrimonio

El año 1990 será, un período de transformaciones tributarlas. A la modificación de las leyes que regulan los dos principales; impuestos directos: el IRPF y el impuesto sobre el patrimonio, se unirá la elaboración de una nueva ley que regule el IVA. Cada una de estas tres leyes se tramitará de forma independiente a la ley presupuestaria, que se aprobará a mediados del próximo año, y entrarán en vigor en 1991.

La elaboración de estas, tres leyes tributarlas, será la labor primordial de la Secretaría de Estado de Hacienda durante el próxímo ejercicio, ya que -al menos renta y patrimonio- deben estar aprobadas antes de que termine 1990, pues su vigencia -que inicialmente concluía en diciembre de este año- termina definitivamente el 31 de diciembre de 1990.

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La necesidad de elaborar las nuevas leyes de renta y patrimonio es uno de los motivos esgrimidos para justificar la prórroga, casi sin modificaciones, de ambos tributos durante el próximo ejercicio. El cambio de ambos impuestos es obligado tras la crisis abierta después de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la tributación de los matrimonios. En las nuevas leyes, el Gobierno pretende introducir las medidas de fomento de ahorro y desgravación por vivienda de alquiler previstas en el programa electoral del PSOE.

El cambio del IVA llevará implícito el aumento de los impuestos indirectos ya anunciado tanto para este tributo como para los impuestos especiales y, en parte, obligado por la armonización fiscal con la Comunidad Europea. La nueva ley del IVA, además, introducirá cambios normativos tras la experiencía acumulada en los cinco años de vigencia de este impuesto.

La acumulación de trabajo que supondrá la elaboración de estas tres leyes es uno de los motivos esgrimidos para no introducir prácticamente ningún cambio sustancial en la prórroga de presupuestos. Uno de los efectos de esta continuidad es una imposición directa mayor a la que habrá tras la reforma, ya que se ha anunciado una reducción en la presión fiscal directa, que será compensada por el aumento de los tipos en impuestos indirectos: IVA e impuestos especiales.

Actualización monetaria

El mantenimiento de la misma estructura impositiva durante el próximo año se suma a un esquema de gastos que, hasta la aprobación del presupuesto de 1990, a mediados de año, sólo contempla aumentos en aquellos gastos que se consideren de carácter urgente. Durante los primeros meses de 1990, por tanto, el Gobierno trabajará con un gasto público restrictivo pues, incluso en aquellas partidas en las que se prevé tina actualización monetaria, ésta será provisional.

El grado en el que la prórroga facilitará esa restriceción depende de cuál sea la tasa de actualización monetaria, tanto de la tarifa y deducciones del IRPF, como de las retribuciones de funcionarios y pensionistas. En ambos casos se deja para la ley de Presuspuestos la hipotética recuperación del poder adquisitivo perdido, lo que supone una congelación temporal de la partida que supondría un mayor aumento del gasto público.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de diciembre de 1989.

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