Entrevista:

Bruno Lion: "Me sorprende que sorprenda que el Estado se interese por el 'rock"

Un joven de 26 años se ocupa desde mayo de la música popular en el Ministerio de Cultura francés

Llega tarde a la cita, pero tiene una buena excusa: el concierto de anoche acabó a las cuatro de la madrugada, y ésas, claro, no son horas para estar después en el ministerio cuando despunta la mañana. Porque nadie lo diría, pero Bruno Lion, 26 años, con su cresta en el pelo y todo él vestido de negro, trabaja en el tercer piso del número 3 de la calle de Valois, sede del Ministerio de Cultura francés. El pasado 22 de mayo fue nombrado por el ministro Jack Lang encargado del rock y de las variedades para "hacer avanzar ideas, discutir con tal o cual servicio del ministerio, tener contactos en el exterior, poner en marcha nuevos mecanismos de intervención o facilitar la entrada en los existentes de un universo que no conoce bien la Administración". "Me sorprende", dice, "que alguien se sorprenda de que el Estado se interese por el rock".

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A falta, en Francia, como en España, del término anglosajón pop music, el cargo de Lion engloba rock y variedades -algo así como música figera-, con competencias también sobre música popular yjazz. En estos seis meses ha elaborado, junto a su equipo, un plan de trabajo "incornpleto, pero coherente con lo que puede hacer hoy el ministerio", cuyos ejes principales son el proyecto FAIR (Fondos de Acción y de Iniciativa Rock) de ayuda a los grupos, un programa de sostén a las pequeñas salas de espectáculos y un estudio sobre los sellos independientes del mundo del disco.Pregunta. Tras su nombramiento se mostró contrario a las subvenciones, pero en el programa FAIR las hay. ¿No es una contradicción?

Respuesta. Soy contrario a las subvenciones y a que el Estado intervenga en el terreno artístico. Considero que el rock, las variedades y toda la música popular tienen en Francia una tradición contestataria y que, en consecuencia, no es sano que el Estado intervenga en la selección artística, pero el programa FAIR es prácticamente un programa de inserción profesional de jóvenes artistas. Al principio de los años ochenta hubo en Francia dos o tres grupos que funcionaron, y después nada. Quiero hacer todo lo posible para evitar que esto se reproduzca en los años noventa. El espíritu del programa FAIR es darles un apoyo logístico durante dos años, ayudar a los no profesionales a organizar la dimensión económica de su proyecto artístico. Efectivamente, hay una pequeña parte de subvenciones -poca cosa, unos 30.000 francos [menos de 600.000 pesetas]únicamente sobre los gastos de desplazamiento en las giras, porque creemos en todo lo que es espectáculo vivo. Además, la selección final no la hacemos nosotros, sino profesionales.

P. Las bases dicen que los grupos tienen que ser franceses o residentes en Francia.

R. La nacionalidad no es una condición ni hay grandes obstáculos si no cantan en francés. La vieja tradición de defensa de la canción francesa es interesante, pero no estoy seguro de que sea la única buena.

P. Pero uno de los objetivos es promover el rock francés, ¿no?

R. Sí, por supuesto. Pero, ¿qué es hoy el rock francés? Ocurre como en España. En primer lugar, el rock, al principio, no era ni francés ni español. Es un derivado del blues, muy urbano. Después, muy rápidamente, se mundializa, un poco como la ópera, que fue primero un arte italiano, después se convirtió en europeo y luego en mundial. El rock es igual, y cada vez que llega a un país, tras cierto tiempo, se produce una mezcla de influencias locales. En Francia hay una tradición muy fuerte de la canción -tras Inglaterra, es el país que conserva la mayor parte del mercado del disco con producción nacional- y hay también una tradición de acogida de artistas extranjeros. Al encuentro de estas tres influencias -el rock, la canción francesa y la música mundial- llega hoy una nueva generación de artistas en trance de inventar nuevas originalidades. Éstos son los más interesantes.Aspectos del 'rock'P. Usted distingue en el rock tres aspectos: económico, social y artístico.

R. Sí. En el artístico, ya he dicho que el Estado no debe inmiscuirse. En el social, hay que aportar medios, permitir que se hagan cosas, y eso se hace cuando se ayuda a equipar una pequeña sala o a que un público nuevo descubra a un artista, o cuando la gente puede acudir en buenas condiciones a los grandes conciertos. En el aspecto económico, el Estado debe ser un socio de los profesionales, echar una mano para exportar o esforzarse para mejorar la legislación.

P. ¿Cómo se canaliza la ayuda a los sellos independientes?

R. Se trata de considerar que en el mercado del disco, que va muy bien -el año pasado la facturación creció un 35% y esteaño será igual o mejor-, una parte de la cadena particularmente interesante son. los productores independientes que realmente descubren nuevos valores, pero los más pequeños son muy frágiles y no tienen un nivel de actividad suficiente para que los inversores financieros se fijen en ellos. Tenemos un estudio en marcha para saber qué quiere decir independiente y qué significa descubrir nuevos valores. Después, el año próximo habrá unas pequeñas subvenciones -250.000 francos por una sola vez- reservadas a estos sellos. No nos interesa tener ante nosotros a gente que sea una caja registradora, tome el dinero y diga "hasta otra", sino que nos expliquen cómo van a hacer en dos años una política de descubrimiento de nuevos grupos, cuál es su estrategia. No se les pide el éxito, sino que sean coherentes y gestionen bien la tienda. La idea es que de 10 o 15 empresas que vamos a ayudar recibirán ayudas 37 salas y 45 o 50 el año próximo.

P. Después de todo esto, ¿se puede decir que el rock en Francia es un asunto de Estado?

R. No, sino más bien que el rock concierne también al Estado. Me sorprende que alguien se sorprenda de que el Estado se interese por el rock, que es uno de los componentes diarios de la vida de los franceses, como el fútbol o algunas religiones. Enrock y variedades vamos a superar este año los 20 millones de espectadores', el doble que el conjunto de la música clásica. ¿Se puede ignorar esto? Creo que no.

P. ¿Conoce el rock español? ¿Qué opina de él?

R. Me gusta mucho El Último de la Fila y conozco poco La Búsqueda, pero me parece bien. No conozco demasiados grupos, aunque, por contra, creo que la música latina -francesa, española, portuguesa, italiana- tiene muchas cosas que hacer. Tenemos unas raíces y una identidad comunes, una misma forma de mezclar las influencias de todos los países. El mejor ejemplo que conozco se produjo en Londres la semana pasada con los Gipsy King. En la radio británica hablaban de ellos como si fueran un grupo español, cuando son gitanos franceses que cantan, sobre todo, en italiano y español. Pienso también en Mano Negra, que son todos franceses, pero la mitad es dé padres españoles. Entre artistas, verdaderamente, no hay fronteras. No podemos hacer rock inglés mejor que los ingleses, pero podemos hacer otra cosa que les interese porque sea diferente. Hay que inventar nuevas formas de rock latino. Creo que en nuestros orígenes latinos es donde hay que buscar realmente la originalidad y, sobre todo, evitar hacer rock inglés en versión francesa o española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de diciembre de 1989.