'Salud, ex camarada'
El embajador soviético fue ayer el primero en felicitar al nuevo presidente del nuevo Partido Socialista Húngaro, Rezso Nyers. Después fue el propio Gorbachov, quien deseó el nuevo dirigente socialdemócrata "sus mejores deseos". Pero, ante la falta de saludos soviéticos al partido recién creado, el proverbial humor negro húngaro se preguntaba ya que "para qué los van a mandar por correo aéreo si los soviéticos traerán el mensaje en persona con vehiculos terrestres".Janos Barabas, portavoz del congreso, anunció que solo se habían recibido mensajes de saludo de Rumanía y la RDA, los dos países aliados más hostiles a las reformas democratizadoras que tan espectacularmente realiza Budapest. Está claro que los telegramas están escritos según las rigurosas reglas del protocolo leninista. Que en el fondo vienen a decir al nuevo Partido Socialista Húngaro que le desean lo peor, dice aquí algún cínico.
Horas después de la fundación del nuevo partido, unos trabajadores retiraban el cartel que anunciaba el congreso del Partido Socialista Obrero Húngaro en la fachada del edificio que lo alberga, inaugurado en 1985 con el XIII Congreso del POSH. Entonces presidía aún Lenin la sala y el secretario general, Janos Kadar, aún utilizaba términos de rancio abolengo en la retórica comunista que hoy en Budapest ya solo se atreven a utilizar ultraortodoxos de grupúsculos marginales.
El órgano oficial Nepszabadsag, ya no aparece con el lema de "Proletarios de todos los países unidos" en su cabecera y es ahora el "diario del Partido Socialista". El nuevo símbolo propuesto en vez de la estrella y la hoz y el martillo es el puño y la rosa. El partido fue saludado por los delegados con el himno húngaro que comienza con un "Dios bendiga a los húngaros".
"Hace solo un día que soy socialista y ya hoy no puedo soportar a los comunistas" es una de las innumerables frases jocosas con que los húngaros comentan este acto histórico.
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