Leguina pedirá a la oposición que apoye una ley regional para adelantar las elecciones en Madrid

El presidente de la Comunidad de Madrid, el socialista Joaquín Leguina, propondrá a las fuerzas políticas de la oposición una tercera vía para adelantar las elecciones regionales distinta a las dos que hasta ahora se barajaban: su dimisión o la reforma del estatuto. Según fuentes del Ejecutivo autónomo, la única salida posible es la promulgación de un proyecto de ley que permita anticipar los comicios al último trimestre de este año. El CDS o el Partido Popular tendrán que apoyar la propuesta o abstenerse para permitir que triunfe. Alberto Ruiz-Gallardón, portavoz regional del PP, aseguró ayer que respaldaría una ley de disolución , aunque por ello no dejara de denunciar la "ilegitimidad" de Leguina.

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Leguina acudirá mañana a su tierra natal, Santander, para pronunciar una conferencia en la universidad Menéndez Pelayo. Con toda probabilidad, el presidente regional aprovechará la ocasión para anunciar la fórmula mágica que permitirá anticipar las elecciones en Madrid y poner fin a una situación prácticamente ingobernable.Según fuentes del Ejecutivo autónomo, Leguina pedirá a la oposición que apoye un proyecto de ley que permita la disolución de la Asamblea. Pese a que el presidente regional no tiene facultades para disolver la Asamblea, el artículo 26 del Estatuto otorga a la Comunidad la plena función legislativa en la organización de sus instituciones de autogobierno".

Esta iniciativa, amparada también por el artículo 148 de la Constitución, abre las puertas a una convocatoria anticipada por un procedimiento más rápido que los dos que se estudiaban hasta el momento: la reforma del Estatuto y la moción de confianza. La primera solución exigía una larga tramitación parlamentaria que dilataría la convocatoria varios meses. La segunda fórmula pasaba por la dimisión previa de Leguina, una penitencia por la que el presidente regional no estaba dispuesto a pasar.

Para sacar adelante la tercera vía, Leguina necesita que al menos uno de los dos partidos fuertes de la oposición -CDS y PP- voten a favor de la citada propuesta. La abstención también valdría, ya que el proyecto de ley saldría adelante por mayoría simple con los votos socialistas.

En este sentido, el Grupo Socialista ha tanteado recientemente a las fuerzas de la oposición y ha procurado un acercamiento al CDS para garantizar su respaldo. Fuentes de este partido han señalado que la alternativa que pretende Leguina exige "un acuerdo político de no impugnación por parte de ningún partido".

Proceso de negociación

El portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, afirmó ayer que estaría de acuerdo en comenzar "un proceso de negociación" para aprobar una ley que permitiera la disolución de la Asamblea madrileña, aunque matizó así su posición: "Un sí rotundo a una ley que modifique el Estatuto de Autonomía y que faculte al presidente regional para disolver la Cámara, de manera que comience un nuevo ciclo legislativo de cuatro años, y no de año y medio".

En el supuesto de que los socialistas pretendan convocar elecciones inmediatas para desbloquear la actual situación política de la Comunidad de Madrid y celebrar otros comicios en 1991 -cuando vence legalmente la actual legislatura- se encontrarían con una fuerte objeción de los populares. No obstante, Ruiz-Gallardón no cerró puertas al diálogo.

El portavoz del PP en la Asamblea mostró su predilección por la reforma del Estatuto en una ley orgánica de lectura única que sería aprobada con celeridad por las Cortes Generales. Su tramitación no terminaría, no obstante, antes de fin de año.

Ruiz-Gallardón declaró su disposición a celebrar elecciones anticipadas, "pero nunca a establecer un pacto con Joaquín Leguina para que siga gobernando de manera ilegítima con los votos de Piñeiro".

Este diputado cree que el presidente regional hará mañana en la Menéndez Pelayo una mera llamada al consenso de todos los grupos políticos para garantizar la gobernabilidad de la comunidad madrileña. A eso es a lo que no está dispuesto.

El dirigente popular, una vez establecido que apoyará una propuesta que conduzca a la disolución de la Cámara y la celebración de las elecciones autonómicas, aclara que no cejará ni un solo minuto en denunciar la actitud de Leguina. "Yo puedo acordar un mecanismo para disolver la Cámara, pero al tiempo que se negocie ese asunto yo seguiré denunciando la ilegitimidad del Gobierno de Leguina desde ahora y hasta el último minuto de campana electoral", recalca.

Lo cierto es que el "mecanismo" que Leguina anuncie mañana en Santander está en conocimiento del presidente del Gobierno, Felipe González, desde primeros de julio, cuando el dirigente madrileño mantuvo numerosas conversaciones con el jefe del Ejecutivo.

Cuando Leguina abandonó Madrid el 14 de julio todos sus consejeros, además de los dirigentes de la Federación Socialista Madrileña (FSM), sabían que el 11 de agosto formularía su propuesta de consenso para disolver.

Declaraciones de Solana

Por otra parte, el ministro de Educación, Javier Solana, manifestó ayer a Antena 3 que cualquier fecha es ya razonable para la convocatoria de elecciones generales. El ministro añadió que no le produciría "ninguna sorpresa, desde el punto de vista político, que las elecciones se adelantaran o que se concluyera el periodo legislativo". Javier Solana agregó que el pueblo español tiene derecho a saber cuál será el partido que le lleve adelante en los próximos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 09 de agosto de 1989.

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