Entrevista:

Juan Carlos Tabio: "El humor sirve para penetrar en la realidad"

El director cubano presenta su película Plaff en la Filmoteca Española

, El director de cine Juan Carlos Tabio, nacido en La Habana en 1943, ha visitado el madrileño cine Doré con motivo de la exhibición de su película Plaff presentada anteriormente en primicia en la última edición del Festival del Cine Iberoamericano de Huelva, filme que volverá a programarse hoy en la Filmoteca Española dentro del espacio que dicha entidad dedica al cine- latinoamericano actual; esta programación se lleva a cabo con la colaboración del Instituto de Cooperación Iberoamericana y permite conocer un cine tan próximo a nuestra cultura como alejado de los circuitos comerciales.

Plaff, con guión de Daniel Chavarría y el propio Tabio, protagonizada por la gran actriz cubana Daysig, es una película que se eleva desde lo particular hasta lo universal a partir de una anécdota cotidiana situada en la sociedad actual de Cuba, y que en su metáfora política critica la burocracia. Tabio utiliza el humor y se permite rupturas y licencias cinematográficas, descubriendo la realidad de la ficción y la ficción de la realidad. La historia narra los problemas de una madre que debe compartir su hogar con su hijo y nuera, y que constantemente es molestada por alguien que le arroja huevos.Pregunta: ¿Puede considerarse Plaff como una comedia?

Respuesta: Aparentemente. Está muy extendido el criterio de que la comedia es un género menor. Un error, pues pienso que el humor puede ser un mecanismo de penetración en la realidad. Aquí está utilizado para revelar algunas claves de nuestra realidad actual y para invitar a una reflexión. y, por supuesto, para entretener. Una obra que aburra es una obra fallida.Política cubanaP. ¿Existe en la película una clara lectura política de la realidad actual cubana?R. De esto se habló mucho en el pasado Festival de Cine de La Habana, donde se dijo incluso que Plaff iniciaba una glasnost en Cuba y que era la película de la perestroika cubana. En realidad pienso que en el cine cubano hay un proceso que lo inicia, Memorias del subdesarrollo, donde se aborda la realidad de una manera crítica, autocrítica y reflexiva. El cine cubano hay que verlo como un proceso. No es que haya habido un cambio. Sencillamente es el resultado de nuestro proceso de maduración.

P. ¿Existe en esta madurez una voluntad de ruptura?

R. El cine es un producto de la sociedad, y la sociedad siempre va cambiando, es un proceso que demuestra que existe un intento y unas posibilidades de acercarse a la realidad de una manera muy reflexiva, más profunda y más alejada de los esquemas. Y eso es saludable.

P. ¿Esta reflexión crítica esboza soluciones a problemas concretos?

R . Las soluciones las busca el hombre en su cotidaneidad y en su relación directa con la vida. El arte, lo que puede reflejar una película, no es más que un sistema de provocación, donde se cierra el circuito mágico con el espectador. El arte provoca, y es el espectador el que hace los cambios y encuentra la solución. En la película, es obvio, se ensalza una preocupación por el cambio.

P. Lo más evidente de la metáfora Plaff parece ser una feroz crítica a la burocracia oficial.Hemos tenido gula, pues ya que se hace el esfuerzo de realizar una película debe ser para decir cuantas más cosas mejor. Fundamentalmente el intento ha sido crear una polarización entre los dos personajes femeninos, y hacer un estudio de cómo afrontar la vida. La vida es cambio, lucha y contradicción. El que tiene miedo a la vida es el que muere, y el que la asume como riesgo, vive. Lo que quise hacer en Plaff es romper los caminos trillados y hacer una crítica del voluntarismo que existe en Cuba, a veces, que consiste en hacer algo para cumplir una meta, quede bien o quede mal. Por ello quisimos jugar con ello y hacer una película mal hecha. Existe una manera de ser y pensar burocrática, que es como una enfermedad del espíritu.

P. ¿Cómo ha sido recibida la película en Cuba?

R. Ha sido aplaudida por el público. En mi país, en tres semanas de proyección, tuvo tres millones de espectadores, y, cosa insólita, al mes y medio, de haber sido estrenada fue elegida para pasar por televisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de junio de 1989.

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