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EL ACCIDENTE DE ALUCHE

Mueren, tres militares al estrellarse un helicoptero en el patio del instituto Blas de Otero

Dos capitanes y un subteniente mecánico del Ejército del Aire murieron poco antes de la una de la tarde de ayer, al estrellarse el helicóptero que pilotaban contra el patio que comparten dos centros escolares de la urbanización Copasa, en el barrio madrileño de Aluche. Al parecer, el aparato, en vuelo de entrenamiento, sufrió dos explosiones en el aire y perdió la cola y otras piezas antes de precipitarse sobre el instituto, y a unos metros de la estación de metro de Empalme. Según las primeras conclusiones de Defensa el accidente pudo causarlo la rotura de la transmisión del rotor de cola (hélice trasera). El patio donde se produjo el impacto estaba repleto de niños cinto minutos antes del accidente.

Los vecinos del barrio de Aluche están acostumbrados al zumbido de los motores de los aviones y helicópteros que se dirigen al cercano aeródromo de Cuatro Vientos. Sin embargo, muchos vieron ayer con extrañeza cómo uno de estos aparatos volaba más bajo de lo normal y haciendo círculos.Los testigos suponen que los pilotos habían advertido, una avería en el aparato e intentaban realizar un aterrizaje de emergencia. Es posible que pretendieran efectuar tal operación en los patios del Blas de Otero. El helicóptero era un Puma del 402 escuadrón del Ejército del Aire, que llevaba 14 años en servicio, según una nota difundida a última hora de la tarde de ayer por el Ministerio de Defensa. La nota añade que el accidente se produjo después de que el aparato efectuara diversas maniobras evasivas de zonas de gran densidad de población".

Un grupo de estudiantes del instituto relató: "Estábamos en clase y vimos que el helicóptero sufría una pequeña explosión y a continuación caía una lluvia de fuego. Poco después, hubo otra explosión más fuerte y empezaron a caer piezas". La parte inferior del aparato chocó contra el alero del tejado del instituto y rompió algunas ventanas.

Al perder el rotor de cola, el aparato quedó descontrolado y fue a chocar contra la valla del patio, lo que impidió que los restos del Puma -envueltos en llamas- impactasen contra el edificio número 126 de la calle de Maqueda. En varias calles del barrio podían encontrarse restos del helicóptero de diverso tamaño. En concreto, la cola del aparato salió despedida a 50 metros del cuerpo principal. La nota de Defensa señala que el helicóptero se estrelló en el patio de instituto "viéndose inmediatamente envuelto en llamas".

Los capitanes pilotos Alfredo Vidal Montero, de 33 años, y Ramón Ganido Parra, de 30 años, así como el subteniente mecánico José Rodríguez Montero, de 50, resultaron muertos en el acto. Dos de las víctimas, según el forense Alfonso Cabeza, estaban calcinadas y la tercera presentaba aplastamiento craneal. Entre los tres sumaban más de 15.500 horas de vuelo, según Defensa.

María Zulema Gutiérrez, inquilina del primer piso de una finca situada a diez metros de donde impactó el helicóptero, relaté: "Estaba en el salón de casa y sentí una fuerte explosión. Me asomé a la terraza y lo único que vi fue que la calle estaba envuelta en llamas. Al ver a un hombre sin cabeza, no pude aguantar más". Esta mujer, al igual que sus convecinos, salió huyendo por temor a que el inmueble se derrumbara.

Benito Aparicio, empleado de un supermercado sito frente a las instalaciones escolares, observó cómo el aparato chocaba contra el colegio. "Había unos 15 o 20 niños que corrieron asustados y llorando a refugiarse junto a la pared", relató Aparicio. El conserje del centro comentó que en ese momento un grupo de alumnos hacía gimnasia en un patio colindante. Las decenas de niños que suelen quedarse a comer en el colegio habían abandonado el patio cinco minutos antes.

En los barrios de Campamento y Aluche viven aproximadamente 160.000 personas. En la zona existen tres centros educativos: el politécnico Parque Aluche, el instituto Blas de Otero y el colegio público La Latina, que totalizan más de 1.000 alumnos.

El juez de instrucción número 12 de Madrid, Alberto Jorge Barreiro, dijo en el lugar del accidente que se ha hecho cargo de toda la investigación sumarial, al margen del procedimiento que inicie la jurisdicción militar. El alcalde de Madrid, Juan Barranco, que se presentó en la zona del siniestro afirmó que gracias a la sangre fría del piloto se evitó una gran catástrofe. La capilla ardiente con los cuerpos de los fallecidos se instalará en el hospital del Aire.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 1989

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  • El lugar del impacto se encontraba abarrotado de niños cinco minutos antes del siniestro