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Alberti lee poemas inedítos de García Lorca en la Residencia de Estudiantes

El escritor gaditano definió el acto como el "millonésimo homenaje" al poeta

En el mismo salón de la Residencia de Estudiantes en el que hace más de medio siglo declamó por primera vez Sobre los ángeles, Rafael Alberti recitó anoche poemas inspirados en Federico García Lorca, antiguo estudiante de la Residencia, en lo que llamó "el millonésimo homenaje" al poeta. Entre otros, Alberti leyó un par de canciones escritas por el granadino para él, inéditas hasta el momento. Entre la audiencia estaban Isabel García Lorca, hermana del poeta; Solita Salinas, hija de Pedro Salinas; su marido, Juan Marichal, y Pepín Bello, para muchos, motor del grupo.

Irradiando salud por su tez fresca y su pelo blanco, Pepín Bello restó peso a la leyenda de los residentes -un tiempo privilegiado en el que García Lorca, Dalí, Buñuel, Salinas y Alberti podían merendar en 1 misma mesa- y dijo que por entonces todo era más natural También se encontraba Carmen Romero de González, que llegó tarde y se sentó en el vestíbulo.Alberti confirmó algunos re cuerdos de Bello al evocar, tre poemas, ciertas escenas de la Residencia. Los anaglifos, por ejemplo. Eran unos engendros surrealistas cuya gracia consistía en juntar tres sustantivos, que el del medio fuera "la gallina", y que primero y tercero no pegaran para nada. Un ejemplo: "el búho, el búho, la gallina y el pantocrator". Llegó a ser una auténtica epidemia que contagió a personajes serios y ponderados, como don Américo Castro. El invento se hundió cuando García Lorca inventó el anaglifo barroco y se vio que aquello tenía un futuro azaroso: "Guillermo de Torre, Guillermo de Torre, la gallina y por ahí debe de andar un enjambre".

Junto al piano en el que García Lorca tocaba Los mozos de Monleón, Alberti contó que la Balada del que nuncafue a Granada, luego célebre gracias a Paco Ibañez, fue inspirada por el hecho de no haber entendido nunca la invitación de García Lorca de reunirse con él en va caciones en Granada.

"El más maravilloso era Federico", afirmó Alberti, para quien la guerra civil comenzó con el fusilamiento del poeta y terminó con la muerte de Anto nio Machado "en las cercanías de los campos de concentración franceses". "García Lorca era republicano, pero no comunista como yo", dijo Alberti "Siempre pensé que me tenían que haber matado a mí y no a él". Los dos poemas dedicados a Rafael Alberti, leídos anoche por el poeta, forman parte del amplio material que Federico García Lorca guardaba en los cajones del despacho que tenía en su casa de Granada y que se calcula que fueron escritos hacia 1926. Calificados como poemas de circunstancias, por no estar acabados y tener un objetivo amistoso, serán editados junto a otros trabajos menores de Lorca por la editora francesa Marie La Franque.

Poema a Rafael Alberti

Bandolero y todo Te quiero a mi modo

Tu raterillo del mar

Yo gitano de la sierra

¡Viva la palma de Egipto

Entre las conchas (y velas!) banderas

(Tu rubio requeterrubio Sangre de limón y arena)

Alberti pajaro tierno

Limon de la limonera

Federico flor de todos (flor de nunca)

En la zarzamora negra Bandolero y todo

Te quiero a mi modo

'Berceuse' para Rafael cuando se vuelva otra vez niño

¡Rafael! A cerrar ya mismo los ojos

¡Que viene Matusalem!

¡Ay que barba tan espesa.? (mira, mira, mira, mira

Piensa otra cosa)

Aquí no viene descuida

Yo le diré que se coma al niño de la vecina

Luego serás un mandor grande de marinería.

¡Matusalem puedes irte!

¡No te asustes! ¡Mira mira! Adolfito Salazar

Saludaba a su abuelita

Agitando los visillos

de encajes y sedalina

¡Pero vamos! ¿te desvelas?

Adormidera amarilla

te daré mañana mismo

¡Ahora quieres tu barquita?

¡Rafael!

¡A cerrar ya mismo los ojos!

¡Venga usted Matusalen!

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