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Reagan convoca a Israel y Egipto en un intento por buscar la paz en Oriente Próximo

Ronald Reagan, prácticamente ya un presidente interino, ha convocado a los ministros de Asuntos Exteriores de Egipto e Israel en un gesto electoral con el que quiere dejar constancia histórica de que su Administración intentó, hasta el último día, buscar la paz en Oriente Próximo. La cita es para el día 26 en Nueva York, adonde el presidente norteamericano acudirá para dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Reagan, a quien, a diferencia de su antecesor, Jimmy Carter, el tema del conflicto árabe-Israelí nunca le ha interesado especialmente, tendrá a su lado al secretario de Estado, George Shultz. Éste ha realizado cuatro fallidos viajes a la región desde que hace nueve meses comenzara la insurrección palestina en los territorios ocupados. Shultz, incobuatible al desaliento, ha tratado de vender un plan de paz -sin la OLP-inaceptable para Israel y para los árabes.Ahora, la Casa Blanca ha decidido aprovechar la entrevista que el secretario de Estado pensaba tener con el israelí Simón Peres y el egipcio Esmat Abdel-Meguid e introducir a Reagan en la sesión. No existe en Washington la menor esperanza de que el encuentro sirva para desbloquear un conflicto histórico, que deberá esperar, cuando menos, a que EE UU elija nuevo presidente e Israel nuevo Gobierno.

La ventana de oportunidad de política exterior para Reagan ya se ha cerrado. Las cancillerías de todo el mundo están a la espera de conocer el nombre de su sucesor. La presencia de Reagan en la ONU puede ser su despedida de la escena internacional, que ya inició en la cumbre de países industrializados de Toronto.

Bush avanza en las encuestas

La Casa Blanca desmintió ayer que el presidente Reagan hubiera convocado una reunión en Washington a finales de este mes con los dirigentes de los grandes países industrializados. En su desmentido, el portavoz de la Casa Blanca señaló que ni siquiera se había sondeado la posibilidad de una reunión de ese tipo.George Bush puede salir ganando electoralmente con el encuentro de Nueva York, como el vicepresidente de una Administración que persiguió la paz hasta el final. Bush está enarbolando la bandera del político con experiencia internacional frente a un "ingenuo y liberal" Dukakis, a quien Reagan caricaturiza diciendo que tiene una política de defensa de Disneylandia. Un sondeo publicado ayer le da a Bush ocho puntos de ventaja sobre Dukakis.

Además, Oriente Próximo -más bien la cuestión judía-, ya ha entrado de lleno en la campaña electoral, y tanto Bush como su rival demócrata, Michael Dukakis, compiten por demostrar quién será más proisraelí. Los votos judíos son claves en algunos Estados, como Nueva York. Bush, coincidiendo con el anuncio del encuentro en la ONU, prometió el miércoles, ante una audiencia judía, que su Administración se opondrá, en cualquier circunstancia, a la creación de un Estado palestino, criticando que su rival para la presidencia no es tan claro a este respecto.

Dukakis, cuya mujer, Kitty, es judía, dijo a la misma convención que nunca reconocerá, "una declaración unilateral de un Gobierno o un Estado palestinos". Y fue más lejos que Bush al prometer que si llega a la Casa Blanca no venderá armas, como lo ha hecho Reagan, a los "enemigos árabes" de Israel.

El anuncio del encuentro tripartito en Nueva York -Egipto e Israel han dado ya su aceptación de principio- es también un gesto que afecta a la campaña electoral en Israel. El primer ministro, Yitzhak Shamir, ha denunciado la iniciativa norteamericana como "sorprendente en estos momentos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 1988

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