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Myriam Silber Brodsky

Viñedos y olivares de judíos sefardíes en un jardín para 1992

Nacida en una familia judía de clase media argentina y de origen ruso, su formación como paisajista la desarrolló en Israel tras estudiar en la universidad Ben Gurion y la escuela Betzalel de Jerusalén. En 1980 se trasladó a vivir a Madrid con su marido y sus dos hijas. Durante estos tres últimos años ha estudiado e investigado sobre lo que va a ser su proyecto profesional más importante: la realización de un jardín bíblico para 1992, año en el que se cumple el quinto centenario de la expulsión de los judíos de España.

Sus abuelos rusos, tanto maternos como paternos, se instalaron a principios de siglo en Argentina huyendo de la discriminación que sufrían en su país, dedicándose a la agricultura y al comercio. Sus padres trabajaban, ella como maestra y él como comerciante, aunque en estos momentos su padre es el gerente de la Comunidad Judía en Santa Fe (Argentina), ciudad en la que Myriam Silber pasó toda su juventud hasta los 19 años. Fue en ese momento, tras el golpe militar, con su título de aparejador bajo el brazo, cuando tuvo que optar entre ser una víctima más de la represión o salir del país a causa de sus posiciones claramente democráticas. Con su título de aparejador bajo el brazo abandonó Argentina y gracias a la ayuda de la comunidad judía llegó a Israel.Tras vivir dos meses en el kibutz Granshmuel, aclimatándose a su nueva patria y aprendiendo hebreo, ingresó en la universidad Ben Gurion, en donde realizó un curso puente para extranjeros. En 1978 comenzó sus estudios de diseño industrial y medio ambiente en la prestigiosa escuela Betzalel de Jerusalén. Para todo ello siempre contó con la ayuda económica del Gobierno israelí.

Ese mismo año se casó con un médico anestesista con el que tendría dos hijas y del que se separó en 1985, y comenzó a trabajar en el estudio de arquitectura del paisaje situado en el kibutz de Bror Hail, dedicado a la realización de proyectos para todos los kibutzim israelíes (granjas comunales). En Madrid, amplía sus estudios en la escuela Castillo de Batres, y en 1986 entra a formar parte del equipo que pondrá en marcha la escuela de jardinería Quinta Los Molinos, perteneciente al Ayuntamiento de Madrid y de la que en estos momentos es coordinadora de proyectos.

En febrero último, Myriam Silber, de 30 años, dictó una conferencia en el Jardín Botánico de Madrid sobre las plantas en el Antiguo Testamento y a partir de entonces comienza a investigar sobre un ambicioso proyecto pensando en 1992, año en que se conmemora el quinto centenario de la expulsión de los judíos sefardíes de España y cuya capital será Toledo.

En un principio será esta ciudad la que albergue, en un terreno de aproximadamente tres hectáreas, este proyecto bíblico, aunque otras ciudades españolas intentan competir para su adjudicación. Este jardín pretende ser, según su creadora, "un recorrido por los distintos escenarios que relata la Biblia, constituyendo un puente en el tiempo que conectará aquellos lejanos orígenes, tan ligados a las plantas, con escenas de la vida agrícola de los judíos sefardíes, los cuales estaban dedicados al cultivo de viñedos y olivares".

Para Myriam Silber, la Biblia es una fuente de información inagotable para conocer la historia del pueblo hebreo y de los demás pueblos del Próximo Oriente, pero además "es una obra que brinda un cuadro riquísimo referido a las plantas y su cultivo, que refleja la estrecha relación del hombre bíblico con su entorno natural".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 1988