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RELIGIÓN

El Congreso de las religiosas de San Juan Bosco aborda en Roma la 'teología de la mujer'

Acaba de ser lanzada en Roma la nueva teología de la mujer. Y no por obra de las feministas, sino de 120 religiosas de la Congregación Hijas de María Auxiliadora, fundada por san Juan Bosco, que se han reunido en la Ciudad Eterna para discutir el tema La educación de la mujer hoy. En dicho congreso han planteado con fuerza una pregunta que ya se había hecho, ante el escándalo de la vieja Curia romana, el papa Luciani, Juan Pablo I, misteriosamente fallecido va a hacer ahora 10 años, sólo 33 días después de su llegada al trono de Pedro: "Dios ¿es mujer u hombre?".

La nueva teología, basada en lo específico femenino, fue expuesta por la madre Marcella Farina en su conferencia titulada Mujer y teología, que ha dado lugar a un debate abierto sobre los pros y los contras del tan discutido sacerdocio femenino.Nunca una congregación religiosa, y menos femenina, había tenido el coraje de poner sobre el tapete temas tan espinosos que asustan al propio Vaticano. La explicación la ha dado a la Prensa la portavoz del encuentro, madre Enrica Rosanna: "Todo esto", dijo, "no es casual. Estamos descubriendo las religiosas, a través de estudio y de confrontación, nuestro papel de mujeres consagradas a la luz de la función de la mujer en la sociedad de hoy".

Machismo

La madre Farina ha insistido en que si la Iglesia se preocupa de defender la función de la mujer en la sociedad no es extraño que se plantee la necesidad de una nueva teología femenina que sea capaz, dijo, "de desenmascarar una lectura machista de Dios, de la experiencia religiosa y de la realidad en general". Dicha lectura, hasta ahora, ha dicho la monja, ha estado más bien "plasmada por modelos masculinistas".Están aumentando vertiginosamente, se ha dicho en el congreso de las hijas de san Juan Bosco, las jóvenes que estudian teología, ya que sólo conociendo la teología clásica será posible, han subrayado, "iniciar una renovación en el lenguaje teológico, en la simbología y en la espiritualidad cristiana, incluyendo la experiencia de la mujer, sin pararse ante las afirmaciones genéricas en la protesta contra la mujer-virgen y la mujer-tentación".

Según las monjas, por ahora dicha teología de la mujer está en ciernes: "Presenta más problemas que soluciones", pero ya preocupa porque aparece "como una teología de la sospecha y de la duda, capaz de poner en crisis la lectura de la Biblia, de la tradición cristiana y de la misma religión, hecha hasta ahora en clave puramente masculina".

Y la madre Farina, suscitando la hilaridad de sus 120 compañeras, afirmó: "Muchas feministas se preguntan aún provocativamente si Dios es hombre o mujer". Y ha respondido: "No cabe duda de que Jesús invocó a Dios padre, pero Dios no puede ser recluido en una caja cerrada o pensado a través de un esquema estático, porque si también la mujer ha sido, como el hombre, creada a imagen de Dios, ¿cómo deberemos transformar los símbolos, los sistemas y las escrituras lingüísticas usadas hasta ahora y que son principalmente masculinas?". Y tras haber afirmado que a Dios hay que mirarlo no tanto con las categorías clásicas de hombre o mujer, sino bajo la dimensión de "misterio inexpresable", se hizo esta pregunta: "¿Qué ocurriria en la teología si se arrancara no del solo elemento masculino, sino más bien de la humanidad, es decir, del hombre y de la mujer conjuntamente, es decir, si se empezara a concebir a Dios como hombre y mujer al mismo tiempo?".

A partir de este análisis era lógico que en el congreso saliera a relucir el delicado problema del sacerdocio femenino. Las religiosas, con la vista puesta en el Vaticano, donde no gusta ni que se mencione siquiera el tema, han abordado el caso con mucha inteligencia, presentando también una ponencia sobre las razones que hasta ahora ha esgrimido la Iglesia para excluir del sacramento del orden sacerdotal a media humanidad. Y después, la madre Antonella Meneghetti, se ha planteado el problema de si "el sufrido no" con que han respondido hasta ahora al tema las autoridades eclesiásticas debe considerarse "verdaderamente definitivo".

Las conclusiones del congreso señalan que sólo podrá llegar el sacerdocio femenino si se dan dos condiciones: que se profundice aún más en los aspectos históricos, teológicos y antropológicos de la cuestión, y que se vaya creando "una nueva conciencia de la dignidad y de la igualdad de la mujer en la Iglesia y en la sociedad".

Latín erróneo

Y mientras se realizaba el congreso, los latinistas del Papa han entrado en crisis porque el tradicionalista Romano Amerio ha descubierto que monseñor Lefebvre ha sido excomulgado "con un error de latín". En efecto, en el texto oficial del motu proprio del Papa con el que se declara cismático al arzobispo francés que fue publicado en L'Osservatore Romano el día 3 de julio pasado, hay un error de latín tan garrafal que bastaría, se dice en Roma, para suspender a un muchacho del bachillerato. El gazapo está en la parte central del documento, donde se pone en nominativo un clarísimo acusativo. El Vaticano se defiende aludiendo a la escasez de latinistas de que dispone, lo que, pese a todo, no ha evitado un pequeño y amable escándalo en torno al error.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 1988