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Seis vocales del Poder Judicial estiman "no correcta" la actuación 'crítica' de Movilla

Seis vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) votaron en el pleno celebrado ayer que la actuación crítica del presidente de la Audiencia Territorial de Sevilla, Claudio Movilla, "no es correcta". Los 13 restantes se abstuvieron y mantuvieron su confianza en Movilla, quien declaró a EL PAÍS que se debe sólo "a los ciudadanos". Para la validez del acuerdo se requiere legalmente un mínimo de 10 votos.

El pleno del Consejo dedicó cerca de cuatro horas a debatir la propuesta del vicepresidente, Manuel Peris, y los vocales Francisco Huet, Ignacio de Otto, Pablo García Manzano y Valentín de la Iglesia, sobre la supuesta actuación de Movilla al frente de la Audiencia de Sevilla, cargo para el que fue designado por el Consejo hace poco más de un año. En la votación que siguió al debate, el vocal Juan José Martínez Zato se unió a los proponentes, por lo que fueron seis los votos obtenidos, todos ellos correspondientes a consejeros del sector denominado ledesmista.Ningún consejero se pronunció a favor de la corrección de la actuación de Movilla y los 13 que se abstuvieron explicaron su voto en la disconformidad con la propuesta de la minoría proponente, a la que la mayoría exhortó a que planteara al pleno si se ha quebrado la confianza del Consejo en Movilla, ya que no es procedente pronunciarse sobre las posiciones adoptadas por un magistrado.

El origen del intento de censura o reprobación al magistrado progresista Claudio Movilla, cuyo nombramiento fue impugnado en su día sin éxito por la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura, fueron varias declaraciones realizadas en los últimos meses. Los proponentes del acuerdo estimaron que el gobierno del poder judicial corresponde al Consejo y que la crítica al mismo por parte de los designados por él, "dificulta al CGPJ el cumplimiento de su deberes constitucionales y legales.

En la enumeración de agravios, los vocales de la minoría incluyeron la censura hecha por Movilla sobre la timidez de la reforma agraria andaluza; sus declaraciones favorables a los jornaleros; la asunción de la célebre frase "la justicia es un cachondeo", y un artículo publicado en El Correo de Andalucía, titulado La protesta de los jueces. En este artículo, en el que se mantenía la legitimidad de la huelga de jueces, se ironizaba con que Juan José Martínez Zato -entonces portavoz del CGPJ- parecía portavoz del Ministerio de Justicia, y se calificaba de "paternalista" la actuación de Adrián Celaya en la clausura del congreso de los jueces de distrito.

Preguntado ayer por EL PAÍS, Movilla dijo que nunca creyó que su nombramiento llevara implícito "un plus de silencio". "La censura del Consejo carece de eficacia jurídica ya que para destituirme", dijo, "sería necesario un expediente disciplinario". Sobre el valor "moral" de la reprobación señaló que "en el caso de que fuera mayoritaria, podría plantearme la conveniencia de dimitir, aunque no sé si lo haría, porque yo creo que me debo a los ciudadanos más que a quienes me nombraron".

En todo caso, Movilla estimó "sorprendente que el ejercicio de la libertad de expresión pueda consumir horas de una reunión plenaria del Consejo". Y agregó: "Lo que me gustaría es que quienes protestan de mis críticas por estimar que el presidente de la Audiencia de Sevilla no sigue la política del Consejo, concretaran en qué han sido contradichos o tergiversados por mí sus acuerdos. Eso sería lo correcto desde un punto de vista jurídico".

Por otra parte, entre otras medidas para la ejecución de los acuerdos adoptados el viernes último (veáse EL PAÍS del sábado 30 de abril), el pleno acordó que el presidente del CGPJ traslade al presidente del Gobierno a través del ministro de Justicia las reivindicaciones judiciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 1988

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