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Martín Patino: "Reivindico un cine diferente"

Premiado en Troya y Bérgamo por su filme 'Madrid'

Basilio Martín Patino, salmantino de 57 años, está considerado como uno de los directores más originales del cine español. Desde su primer filme, Nueve cartas a Berta, hasta Canciones para después de una guerra o la última, Madrid, sus trabajos han logrado el reconocimiento de un sector del público y de la crítica. Su película Madrid, que tuvo escaso éxito en las taquillas españolas, ha sido, no obstante, reconocida con numerosos premios extranjeros, entre los que se encuentran los obtenidos en los festivales de Troya, en Portugal y en el certamen de cine de autor en Bérgamo (Italia).

Aunque el cine de Martín Patino haya sido distinguido con premios procedentes de círculos muy cualificados, en algunas ocasiones esas distinciones no han estado acompañadas del aplauso del público. "Yo reivindico el derecho a hacer un cine diferente", asegura Martín Patino. "El concepto de éxito no tiene una significación artística, sino una implicación económica dentro de un mercado de libre competencia. Es normal que esto sea así. Incluso los críticos hacen un juicio de valor según que la película sea de gran o poco consumo. Yo observo que eso que llaman éxito o gran aceptación popular no es sino el resultado de la aceptación de un gran público, de aquellos supuestos estéticos con los que antes se ha atrevido un grupo de avanzados con todo lo que esto supone de riesgo y que ha de ir por delante de las circunstancias".La situación de marginalidad que vive por formar parte de esa avanzadilla de cineastas es para Martín Patino "el precio de la libertad y de la independencia. En ese aspecto, yo creo que he hecho un cine diferente. Me ocurre que siempre me he encontrado dentro del gremio del cine español como si no perteneciera a la plantilla. Puede que se deba a mi abulia y pereza, a que nunca estoy al tanto de las cosas para apuntarme, o que quizá esta forma de ser mía hace que yo pase más desapercibido. Yo he tenido siempre complejo de ser un ejemplo de lo que no se debe ser".

Cuando a Martín Patino se le pregunta por las desventajas de la marginalidad, este cineasta prefiere hablar de la parte positiva de su forma de trabajar, de su vínculo casi personal con el público que sigue su trabajo. "Sé que tengo un público que ve mis películas. Lo sé porque me llaman, porque hacen tesinas sobre mi trabajo en las ciudades más lejanas. Con ese público que me es fiel yo me entiendo, y tengo la obligación de ser sincero con él. En vez de tratar de halagar sus sentimientos, yo les provoco más, y se produce una complicidad y una rara comunicación que a todos nos satisface. Ahora que he viajado un poco más, he podido comprobar que esa misma complicidad existe con el público de otros países. Hay un respeto y una forma de aplaudir que se percibe muy claramente".

Martín Patino opina que el cine español está plagado de islotes de autores originales. "Yo mantengo ese derecho a la diferencia en el cine español, que es lo contrario de esa mímesis que hay en el cine americano, que a mí me parece estupendo y es el que más me gusta. Aquí se hacen algunas películas estupendas. Acabo de ver la última de García Sánchez, Pasodoble, que es un filme espléndido, lleno de originalidad, provocación y desfachatez. Es de tal categoría que ya la quisiera para sí cualquier cinema europeo, incluidas las cinematografías más potentes, como la italiana o francesa. La gran diferencia y originalidad del cine español está en nuestra rareza, nuestra vagancia. Es significativo que nuestro mejor guionista sea un hombre tan marginal- como es Azcona, una persona solidaria con ciertas formas heterodoxas, provocativas. Es la línea de Buñuel, Berlanga, García Sánchez y algunos otros. Salirse de esa originalidad es entrar en el cine amorfo que ni chicha ni limoná, ese llamado cine comercial que acaba siendo una ruina y al que, por otra parte, tanto se ayuda".

Lo único que una historia tiene que tener para que Basilio Martín Patino se decida a llevarla al cine es que se trate de algo que le afecte mucho. "Tengo que vencer la pereza, llenarme de muchas ganas para vencer la abulia. Por eso tienen que ser historias muy personales. Me ha ocurrido que me hagan encargos, y he dicho que no porque no me animo".

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