Dos años cerrado

La Sala Quinta del Tribunal Supremo decidirá el próximo día 12 de febrero sobre la instalación de un centro de drogodependencias en la avenida de Burgos, en el distrito de Chamartín. El centro, en cuya rehabilitación se invirtieron 100 millones de pesetas, lleva cerrado dos años y lo componen un palacio de estilo barroco, una casa montañesa y 13.000 metros cuadrados de zona ajardinada.

La Asociación de Padres del colegio Nuestra Señora del Recuerdo interpuso un recurso contencioso-administrativo contra la apertura de estas dependencias, alegando que en su entorno existen colegios privados con una población de 4.800 alumnos de EGB y BUP. Las críticas de los padres se basan en que quienes acuden a este tipo de centros "son consumidores de drogas en cantidades decrecientes" hasta que finaliza el proceso.

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La población de riesgo de drogodependencia de la Comunidad de Madrid está en torno a las 20.000 personas, según datos municipales, y se calcula que al menos 12.000 personas son adictas a la heroína.

El Ayuntamiento dispone de dos centros de drogodependencias en los distritos de Vallecas y Ciudad Lineal. Este último da cobertura a toda la zona norte de la ciudad. Desde que se cerraron las instalaciones de Chamartín, el equipo contratado por el Ayuntamiento -compuesto por un sociólogo, psicólogo, pedagogo, médico, ATS y asistentes sociales- trabaja en Vallecas.

El centro de Chamartín dispone de 200 plazas. Además de los servicios de carácter preventivo e investigador, tenía previstas las funciones de acogida, rehabilitación y reinserción.

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