LA PLAGA DEL SIGLO XX

Un toxicómano en rehabilitación muere en Guadalajara presuntamente a causa del SIDA

Vicente B. R., de 29 años, toxicómano, falleció a mediados del pasado mes de febrero en el Hospital General de Guadalajara, víctima de una inmunodeficiencia presuntamente causada por el SIDA. Los análisis que detectaron en él la presencia del síndrome han sido enviados a la comisión nacional de seguimiento de esta enfermedad para que verifique el pronóstico. El joven vivía hasta un mes antes de su defunción en una comunidad de rehabilitación de drogadictos fundada por la Asociación Madrileña de Ayuda al Toxicómano (AMAT) en 1983.

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El síndrome es el postre

Situada en Hontanillas, una localidad de Guadalajara ubicada en las montañas próximas al pantano de Entrepeñas y despoblada desde 1970, los 37 jóvenes de uno y otro sexo que permanecen en ella para intentar abandonar por medios naturales y sin sucedáneos el consumo de droga, carecen de agua corriente, retretes, luz eléctrica y teléfono. Un radioteléfono, similar a los que emplea el Ejército de Tierra, se encuentra inservible por falta de baterías.Los nuevos habitantes de Hontanillas hacen su vida en cuatro casas de piedra: tres de ellas, habilitadas como dormitorios, y una, como cocina y comedor. En la despensa, un vetusto frigorífico funciona accionado por una bombona de butano. Su instalación llegó, al parecer, después de que unos inspectores sanitarios contemplaran cómo la conservación de productos perecederos era confiada a la temperatura ambiente de una fresquera.

La ducha-pedo -según la denominan sus sufridos usuarios-, en la que está prohibido lavarse la cabeza, tiene el suelo de cemento y se encuentra en una esquina de una edificación de piedra, de una sola planta y con unas ventanas, sin cristales, cerradas con trozos de madera. Dos mantas cumplen la función de una puerta, y una pequeña estufa de madera hace de termo para quien se atreve a ducharse tras recoger en uno de los dos manantiales los suficientes cubos con agua para no quedarse a medio desenjabonar. De cuando en cuando, con una periodicidad que nadie se atreve a precisar, los jóvenes bajan a la casa que posee AMAT en la localidad de Pareja, a unos tres kilómetros, para bañarse en buenas condiciones.

Estas deficiencias sanitarias fueron advertidas por los servicios de Sanidad de la de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a AMAT en un informe que le envió el 22 de marzo de 1985. Tras otra inspección sanitaria realizada en octubre del año pasado, el mismo departamento redactó un informe "más duro, en el que se consideraba urgente la rectificación de las graves deficiencias higiénico-sanitarias", según uno de los autores del documento que fue remitido a AMAT. La asociación no contestó siquiera a la comunicación, según la misma fuente.

Perspectiva de cierre

En una conversación mantenida ayer con este diario, un directivo de AMAT señaló que "hasta ahora nunca se han producido problema de infecciones" en Hontanilla. Uno de los responsables del poblado aseguró, por su parte, que a las parejas que desean tener relaciones sexuales se les entregan preservativos.

Las autoridades sanitarias de Castilla-La Mancha en Guadalajara han manifestado a este diario que "en algún momento se pensó en ordenar la clausura del poblado de desintoxicación pero recomendamos a la Consejería de Sanidad que era preferible contar primero con un centro público que sirviese de alternativa antes de tomar una decisión drástica. Ahora que se va a abrir, probablemente este mismo mes, un refugio de estas características, con capacidad para unos 30 drogadictos, en Toledo, es muy posible que el centro de Hontanillas sea cerrado si AMAT no lleva a cabo de forma inmediata las reformas higiénico-sanitarias que se le han pedido".

Cuando este diario solicitó a uno de los directivos de AMAT una explicación por las carencias que padece el colectivo de Hontanillas, como la falta incluso de una conducción de agua, éste admitió que se trata de una anomalía, pero alegó que "la responabilidad es de la Consejería de política territorial de la Comunidad Autónoma, que aprobó hace dos años la realización de las obras de infraestructura sanitaria, sin que todavía hayan comenzado".

Un portavoz de los servicios de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha confirmó a este respecto que a principios de 1985 fue aprobado un convenio de la Comunidad Autónoma con la Diputación de Guadalajara que incluía la realización de dicho proyecto y no supo explicar el motivo de que no haya comenzado su ejecución.

Según el delegado provincial en Guadalajara de la Consejeria de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Fernando Álvarez, el colectivo de rehabilitación de Hontanillas ha recibido subvenciones para la realización de obras de infraestructura en el poblado, y si no ha percibido toda la financiación presupuestada ha sido porque "no se han llevado a cabo los proyectos para los que había sido adjudicada la ayuda".

De los 3.776.000 pesetas concedidos en 1983 para la reparación de edificios y 1.875.000 pesetas adjudicado en la misma fecha para equipamiento de las instalaciones han sido entregados 2.366.941 y 585.817 pesetas, respectivamente.

Los drogadictos tienen que pagar 100.000 pesetas por el ingreso en el centro de desintoxicación y por el primer mes de estancia y 70.000 pesetas por cada mes de permanencia. Por lo general, su estancia suele durar un mínimo de tres meses.

Francisco Monturiol, de 28 años, uno de los dos psicólogos que, junto con un administrativo, viven habitualmente en Hontanillas, y Paloma Cruz, directiva de AMAT, reconocen que estas cantidades "pueden parecer altas", pero arguyen que AMAT es una entidad no lucrativa que "tiene sus cuentas claras y puede demostrar que no obtiene beneficios".

Los jóvenes que han llegado a Hontanillas en los últimos tres meses no han pasado prueba alguna para determinar si son portadores de anticuerpos al virus SIDA. Con anterioridad, los controles llevados a cabo los realizó el servicio médico de AMAT -que acude una vez a la semana para pasar consulta- y según una de las personas que conoce los resultados, estos confirman la exisitencia de indicios de anticuerpos en la mayoría de los casos.

Vicente B., que había sido cocinero en hoteles de París y Madrid, no supo hasta mediados de enero que sufría el SIDA, según uno de los sicólogos que convivió con él en Hontanillas. Un mes después; falleció en el Hospital General de Guadalajara, a donde había sido traladado porque "había pasado una semana con fiebre".

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