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Verde que te quiero verde

Polémica en Valencia por las edificaciones previstas en el antiguo cauce del Turia

El diseño de un jardín según el proyecto del arquitecto Ricardo Bofill, que incluye instalaciones deportivas y equipamientos culturales, en el antiguo cauce del río Turia de Valencia, ha provocado la oposición de técnicos de prestigio y de organizaciones ciudadanas. Estos sectores abogan por que los nueve kilómetros de longitud del cauce, que ocupan una extensión de 1.800.000 metros cuadrados, se conviertan en un bosque urbano y tengan un uso totalmente público.

A dos meses de la finalización de dos tramos del proyecto, la polémica sobre el futuro del cauce se ha convertido en un debate electoral y ciudadano.La consigna El llit del Turia es nostre i el volem verd (El cauce del Turia es nuestro y lo queremos verde) fue el grito de guerra de miles de valencianos que, a comienzos de los años setenta, trataron de impedir que los ayuntamientos franquistas utilizaran este inmenso espacio natural, que atraviesa la ciudad, en un nudo de autopistas o en un enjambre de edificios residenciales de lujo. Tras la renovación democrática de los ayuntamientos en 1979, los peligros de especulación urbanística fueron conjurados y la recuperación del cauce para un uso público ha figurado en todos los programas de los partidos políticos valencianos.

Un proyecto de 1981

En octubre de 1981 la corporación municipal encargó al arquitecto catalán Ricardo Bofill un plan especial del viejo cauce del río Turia y en junio del año siguiente el proyecto se sometió a exposición pública. Fueron años de debate y de intensa participación ciudadana en las alternativas que podía ofrecer el lecho seco de un río, desviado por el sur de la ciudad tras las trágicas inundaciones de 1957. Bofill ha manifestado en varias ocasiones que el jardín del Turia es uno de los proyectos urbanísticos más importantes de Europa.Pero, detrás de las maquetas y de los planos comenzaron a aparecer las máquinas excavadoras, las grúas, los técnicos y los obreros.

La existencia de instalaciones deportivas de competición en algunos tramos del jardín del Turia junto a la ubicación de edificaciones de cemento para diversos usos en algunas áreas han suscitado la oposición de técnicos de relieve y de organizaciones ciudadanas que temen que el cauce no sea tan verde ni tan público como se pretendía en un principio.

El concejal delegado de Urbanismo de Valencia, el socialista Miguel Albuixech, niega las críticas de forma rotunda: "El uso del jardín del Turia será totalmente público, incluidas las instalaciones deportivas. Cualquier otra interpretación es falsa. Por otro lado, la vegetación de un parque de estas características no se apreciará en toda su magnitud cuando se inaugure, sino años después". Contra las tesis de los partidarios de un bosque urbano con pequeños espacios deportivos y de recreo, Albuixech alega que Valencia necesita más unas grandes zonas de ocio que un pulmón verde, ya que la ciudad, en su opinión, no padece elevados índices de contaminación. Pero no todo el mundo suscribe las opiniones de la mayoría socialista del Ayuntamiento.

"La política municipal en este proyecto", señala el arquitecto Just Ramírez, uno de los miembros históricos de la comisión procauce, "ha estado presidida por el electoralismo y sólo ha buscado golpes de efecto. La participación ciudadana en el debate sobre el tipo de parque ha sido anulada por el Ayuntamiento y el proyecto se está llevando a la práctica de una forma dispersa y sin un estudio del papel del cauce del Turia en el área metropolitana. de Valencia, donde viven más de un millón de personas. El Turia se ha convertido en un cajón de sastre".

Los defensores de la alternativa de un bosque urbano repiten, una y otra vez, que Valencia es una ciudad que apenas dispone de medio metro cuadrado de zona verde por habitante frente a las recomendaciones de los organismos internacionales que hablan de 10.

Como era de esperar, el plan urbanístico más ambicioso que ha emprendido Valencia desde el derribo de las murallas medievales, a mediados del siglo pasado, va a convertirse en el tema estrella de la confrontación electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1987