Dos años de estudios para un proyecto ambicioso

El Estudio de factibilidad de una conexión ferroviaria de ancho internacional entre la frontera francesa y Barcelona fue aprobado por el Gobierno catalán el pasado 4 de diciembre. Durante dos años, técnicos del Departamento de Política Territorial de la Generalitat trabajaron, por encargo del presidente Jordi Pujol, en uno de sus proyectos más ambiciosos: conectar Cataluña con las principales capitales europeas por medio de una vía ferroviaria de gran velocidad."Abrirse al progreso" y "no perder el tren europeo", dos expresiones habituales en los discursos políticos de Pujol, convergen en este proyecto ferroviario, cuya puesta en práctica obligaría a replantear la estructura de la red ferroviaria española.

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El proyecto de la Generalitat sobre el TGV ha despertado un cierto entusiasmo en algunos sectores sociales de Cataluña. El Consejo de Cámaras de Comercio de Cataluña, que preside Josep Maria Figueras, ha pedido al Gobierno central la implantación urgente de la vía de ancho europeo.

Según la Cámara de Comercio, la construcción de este nuevo trazado entre Barcelona y la frontera francesa debería realizarse de una manera que permita su integración futura en la red europea del TGV.

El estudio de la Generalitat, realizado sobre la factibilidad técnica, financiera, económica y social de establecer una conexión ferroviaria de ancho internacional, concluye que la construcción de una nueva línea de ancho internacional entre Barcelona y la frontera francesa, independiente del trazado actual de Renfe, es la solución más adecuada para lograr la integración española en la nueva malla centroeuropea de ferrocarriles. El proyecto catalán prevé, en una primera fase, que esta nueva línea sea explotada con tráfico de mercancías y de pasajeros.

Reducir los tiempos

Según el estudio de los técnicos del Gobierno catalán, la frontera francesa, distante 147 kilómetros de Barcelona, quedaría a 44,5 minutos. El trayecto Barcelona-Montpellier se haría en 2h 24m (ahora 4h 39m); Barcelona-Lyon, en 4h 08m (7h 48m); Barcelona-París, en 6 horas (10h); Barcelona-Bruselas, en 7h 20m (16h 09m); Barcelona-Francfort, en 10h (19h 19m), y Barcelona-Ginebra, en 6 horas (ahora 9 horas).

En el estudio no se tiene en cuenta en ningún momento la repercusión que tendría en la industria española el uso de tecnología ferroviaria francesa, en unos momentos en que la Administración central destaca la competitividad de este sector industrial. Tampoco se ha evaluado el acuerdo suscrito con la empresa japonesa Mitshubishi para comercializar a escala internacional el monotrén español Eurotren.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de marzo de 1987.

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