'ROCK'

Pink Floyd, al borde de la separación

"Si Pink Floyd se retira ahora de los escenarios aún podrá conservar su reputación, aunque con ello se cierre un capítulo de la historia del rock". Son palabras de Roger Waters, de 42 años, miembro fundador del cuarteto británico, que ha interpuesto una demanda legal ante los tribunales del Reino Unido para disolver el grupo, alegando que "la capacidad creativa de Pink Floyd se ha desgastado y lo más honrado es que el grupo se disgregue y desaparezca de la escena musical".Todavía no se conoce la reacción de los otros miembros de la banda -Richard Wright, Nick Mason y David Gilmour- ante la iniciativa de su compañero, pero si se resuelve positivamente se cerraría una carrera de más de 20 años, muy importante para el desarrollo del rock. Pink Floyd representó una línea original, minoritaria en sus comienzos, de gran aceptación popular después y con un estilo sin apenas imitadores ni seguidores.

Historia de una banda

En, 1965, tres muchachos londinenses, en compañía de un amante del rythm and blues, Syd Barrett, se reunían para comenzar una de las aventuras más peculiares del rock, que desembocó en el año 1967 en la creación de un particular concepto de la psicodelia, mezclada con rock duro, blues, country, folk y música electrónica, todo envuelto en una estructura clásica. En sus conciertos incluían la proyección de díapositivas y un sofisticado juego de luces para aquella época, y se convirtieron en paradigma de lo underground (subterráneo) londinense durante la segunda mitad de la década de los sesenta.En 1968, por problemas con el LSD, Syd Barrett abandonó el grupo, dejando a David Gilmour como guitarrista, con lo que se conformó el cuarteto actualmente en trance de disolución.

De 1969 a 1972, Pink Floyd atravesó una de sus etapas creativas más interesantes, aunque todavía sin el reconocimiento masivo por parte del público, que llegaría poco después. Su concepto del espectáculo, desarrollado hasta límites insospechados en años posteriores, la creación de bandas sonoras para películas (Zabriskie, Point, de Antonioni), la invención de nuevos y complejos sistemas de sonorización de conciertos y su especialización en esa psicodelia cósmica y etérea que fue su principal forma de identidad, crearían las bases de su etapa posterior.

La explosión musical de Pink Floyd se produjo en 1973 con el disco The dark side of the moon, con el que batieron récords de ventas y permanencia en listas de éxitos. Después siguieron otros Wish you were here (1975), The wall (1979), promocionados en todo el mundo a través de conciertos tan multitudinarios como escasos, en los que la aparición de reactores en un momento clave, los escenarios llenos de cerdos hinchables o la construcción de un muro durante la actuación convertían lo accesorio en motivo de comentario y anunciaban el fin.

De hecho, Pink Floyd ya no existía como grupo desde hace algunos años, y su unión se mantenía por motivos comerciales. Sus discos, cada vez más espaciados, las grabaciones en solitario de algunos de sus miembros y la falta de motivación han llevado a Waters a plantear la disolución de forma algo compleja y, desde luego, poco habitual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de noviembre de 1986.