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LA CITA OLÍMPICA DE LAUSANA

La conexión catalana

J. M. En verano de 1985, el director de la Oficina Olímpica, Jordi Serra, acudió al Museo del Hermitage de Lausana para entrar en contacto con la dirección del centro. Después (le un análisis de las disponibilidades culturales de la ciudad se había decidido este escenario para el acto central de la ofensiva de promoción que debía celebrarse un año más tarde. El presidente de la fundación, François Daulte, estaba ausente. Hubo que volver al día siguiente. Serra tanteó las posibilidades de cooperación y sin darse cuenta dio con la llave maestra: sacó a relucir el nombre de Josep Pijoan, el historiador y crítico de arte barcelonés que falleció en aquella ciudad suiza en 1963 y que descansa en el cementerio de Pully.

De Pijoan la conversación saltó rápidamente a su cuñado Bugnion, el primer donante de la fundación del Hermitage, y después de inmediato a Jordi Maragall, que está preparando una biografía del historiador. Y de Maragall padre a Maragall hijo, el alcalde, claro. Y de aquí a la colaboración más estrecha. El primer fruto fue la edición de un número monográfico de la prestigiosa revista de arte Oeil y ahora la apertura de la exposición Los tesoros de Barcelona.

Pasqual Maragall y su padre, que viajará estos días a la ciudad helvética, mantienen un fervor por el crítico de arte parecido al que éste tuviera para con el poeta Maragall. El autor de la obra Summa artis, pero también de Mi amigo don Juan Maragall, constituye lo que el alcalde barcelonés califica de "casualidades catalanas" y que en el caso de la candidatura de Barcelona se ha convertido en una auténtica conexión catalana en Lausana.

Pijoan, que no quería ser enterrado en Lausana, sino que pidió a su mujer Geneviève que dispersara sus cenizas por mares y montañas -"pero yo no tuve coraje de hacerlo", le confesó un día la viuda a Maragall-, es sólo un eslabón de la conexión catalana. El hijo del ex presidente de la Generalitat Josep Tarradellas, profesor de Física Nuclear en la universidad de Lausana, fue el contacto con la colonia catalana de las orillas del lago Leman. Ferran Riba, ex gerente del FC Barcelona, puso también su granito de arena para que las puertas se abrieran. Y para que la cadena funcionara con perfección, un mes antes del 17 de octubre, se instaló en la ciudad Josep Roca, el hombre de la candidatura que ha recorrido el mundo desde Seúl a Berlín para que la presencia del proyecto barcelonés con.tara con la infraestructura adecuada. El ambiente tampoco necesita demasiada presión. "Yo quiero que gane Barcelona", dice un taxista, en castellano, y añade de inmediato: "Por el presidente". El presidente, por supuesto, es Juan Antonio Samaranch y, el taxista confiesa que ha trabajado 15 años para el COI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 1986