Pinochet decreta el estado de sitio en Chile tras el atentado
El Gobierno chileno decretó ayer el estado de sitio tras el atentado sufrido el domingo por el general Augusto Pinochet, que resultó herido en su mano izquierda, y en el que murieron cinco miembros de su escolta y otros 12 resultaron heridos. Cientos de personas fueron detenidas y cinco barriadas obreras de la periferia de Santiago fueron allanadas ayer por fuerzas militares. El atentado fue reivindicado mediante una llamada anónima por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).
La intensificación de la acción de las fuerzas de seguridad se advirtió de inmediato en Santiago. Puestos de control se instalaron ayer en todos los accesos a la capital, mientras soldados y policías patrullaban las calles más importantes. La ciudad pareció revivir el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, encabezado por el propio Pinochet, que derrocó al Gobierno de Salvador Allende, informa Manuel Délano desde Santiago.Tres dirigentes izquierdistas, fueron detenidos en sus domicilios durante la madrugada de ayer. El profesor Fernando Vidaurrázaga murió en su domicilio a causa de disparos realizados por las fuerzas de seguridad cuando intentaban allanar la vivienda a las cuatro de la madrugada. Otros cuatro jóvenes que se habían refugiado en la Embajada de Holanda fueron apresados cuando abandonaban el recinto diplomático en un coche, bajo la protección del encargado de negocios.
Todas las revistas de la oposición fueron requisadas en las imprentas o incautadas en los puestos de venta por la policía. La dirección de comunicación del Gobierno llamó a los medios informativos para señalar que no hay censura previa a las informaciones y para pedir "mesura". La oposición política de centro y de, derecha, incluida la Democracia Cristiana, repudió el atentado, cometido cerca de Cajón del Maipo, a 30 kilómetros de la capital chilena.
El presidente chileno compareció en la madrugada del lunes ante las cámaras de televisión, seis horas después del atentado de que fue objeto. Con una mano vendada -"tengo unas esquirlas en la mano, pero no tiene ninguna importancia", dijo-, el general Pinochet, que se disculpó por su afonía, explicó que él y su comitiva habían recibido "un fuego intensísimo por delante, por los costados, por atrás y por arriba", con metralletas,lanzagranadas y bombas de mano.
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