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Recuperar el rostro humano de la ciudad

"Los pájaros están mejor cuidados, los peces y los patos viven donde antes sólo había basura, y ahora soltamos las ardillas. Esta ciudad está recuperando su rostro humano". Juan Barranco resumió con esta frase la labor realizada por el Ayuntamiento de Madrid a lo largo de varios años y que tiene como principales ejemplos el río Manzanares, el Retiro y la Casa de Campo.Muchos madrileños se quedaron asombrados ayer al observar los carteles instalados en distintas zonas verdes y comprobar las numerosas especies de aves que existen en los parques madrileños. Asimismo, de la mano de los técnicos, descubrieron los comederos para pá, Jaros repartidos por. las ramas de los árboles. Por otra parte, se ha comprobado la presencia de patos salvajes en el Manzanares, un río en el que, según confirmó ayer el alcalde, el año que viene se organizará un campeonato internacional de pesca. No en vano el pasado mes de mayo se sacaron 3.000 ejemplares del río para su estudio aprovechando la limpieza de los fondos.

Y todo ello se debe en buena parte a la labor iniciada por En rique Tierno. Jorge Tinas, director de Servicios de Medio Ambiente, comentaba ayer que lo primero que le dijo Tierno cuando él tomó posesión de su cargo fue que había que poner reme: dio, pues en Madrid no se oía el toque de las campanas ni el canto de los pájaros. La suelta de ardillas de ayer, si bien por su exiguo número puede ser algo simbólico, es un acto que cambia la imagen que los madrileños tienen de la ciudad.

La realización del programa de adaptación de las cinco parejas -una de ellas tuvo que ser sustituida al morir por el estrés causado por el transporte y el ruido de la ciudad- ha supuesto un gasto de cinco millones de pesetas. Esta cantidad, según los responsables, se irá amortizando a medida que se vayan aclimantado nuevas parejas que poblarán la Dehesa de la Villa, el parque Sur o el de Enrique Tierno. También se piensa en llevar conejos y liebres a la Casa de Campo. La convivencia de los madrileños con ardillas, peces, patos y aves está dejando de ser un sueño, y cada vez está más cerca el día en que pueda oirse el tañido de las campanas y el canto de los pájaros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1986