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Alfredo Sáenz Abad será nombrado nuevo presidente de Banca Catalana

El consejo de administración de Banca Catalana nombrará en su reunión de hoy, casi con toda seguridad, a Alfredo Sáenz Abad nuevo. presidente de la entidad, tras aceptar la renuncia, por motivos personales, del hasta ahora piresidente de Catalana, Antoni Negre. El consejo nombrará también como vicepresidente a Jordi Sagnier Hausmann, que fue nombrado consejero el pasado mes de febrero.Alfredo Sáenz, primer ejecutivo de Banca Catalana desde que el Banco de Vizcaya se hizo cargo del grupo en crisis, mantendrá todas las responsabilidades sobre lá gestión. El consejo de administración del Banco de Vizcaya y el de Catalana se reúnen hoy para acordar estos nombramientos.

La sucesión en la presidencia de Banca Catalana se realiza como consecuencia de que los máximos responsables del Banco de Vizcaya -propietario en el 88%, del capital de Catalana- aceptaron hace unos días la dimisión presentada por Negre, quien la ha hecho extensiva no sólo a su cargo en la entidad catalana, sino a todas las funciones que cubría también dentro del resto del grupo financiero.

Línea continuista

El nombramiento de Alfredo Sáenz como nuevo máximo responsable de Catalana se interpreta en medios financieros como la continuidad de lo realizado hasta ahora desde que el Vizcaya se hizo cargo, en 1983, del saneamiento y gestión del grupo.Mientras que Antoni Negre era el presidente, con funciones representativas pero no de gestión, para lo que no hay que olvidar el hecho de su catalanidad, Alfredo Sáenz fue nombrado desde el primer momento máximo responsable de la gestión de la entidad y encargado de su saneamiento definitivo. Ante la salida de Negre, el consejo de Catalana decidirá nombrar vicepresidente de la entidad a Jordi Sagnier, quien ya es consejero del banco y con responsabilidades en Fomento del Trabajo Nacional. El nuevo vicepresidente también es catalán y su engarce con el Banco de Vizcaya es producto de que cursó sus estudios en la universidad Comercial de Deusto.

El grupo de Banca Catalana obtuvo 11.556 millones de pesetas de recursos generados durante 1985, de los que 6.643 millones correspondieron a Banca Catalana como entidad. El beneficio contable, después de amortizaciones y saneamientos, se cifró en 698 millones, que se destinaron íntegramente a reservas.

El próximo nuevo presidente de Catalana declaró en su intérvención en la última junta general de accionistas, celebrada el pasado mes de febrero, que se habían cubierto ya 25.000 millones de pesetas de los 40.000 millones de agujero que tenía la entidad cuando fue adquirida por el grupo de grandes bancos nacionales y que posteriormente pasó al control único del Banco de Vizcaya.

Alfredo Sáenz estimó que aún se necesitarían tres o cuatro años para finalizar él saneamiento completo y que a partir de esa fecha se podría empezar a pensar en repartir dividendos a los accionistas. Durante 1985 Banca Catalana redujo su inmovilizado, por venta de inmuebles, en 1.400 millones de pesetas.

La plantilla de Banca Catalana ha descendido en 1.500 personas desde que se hizo cargo de la gestión el Banco de Vizcaya mediante bajas incentivadas con un coste medio de tres millones por persona.

El ajuste de Catalana se ha venido haciendo mediante reducciones importantes en el coste medio del pasivo y el aumento de la inversión crediticia, mientras que en otros casos se había preferido mantener fuertes posiciones de liquidez para colocar el dinero en el mercado interbancario y lograr por esta vía los suficientes ingresos financieros que fueran capaces de generar excedentes importantes con los que ir absorbiendo las pérdidas acumuladas de ejercicios anteriores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1986

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