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Clemente Auger

Un magistrado declarado no idóneo durante el franquismo, en la presidencia de la Audiencia Territorial de Madrid

Clemente Auger Liñán, madrileño de 52 años, en cuyo domicilio se fundó, hace 14 años, Justicia Democrática, tomó posesión ayer de la presidencia de la Audiencia Territorial de Madrid. Juez desde 1957, Auger se ha caracterizado por su apertura a la sociedad y al mundo de la cultura. Su actitud democrática le valió durante el franquismo ser relegado en su profesión, por considerársele inidóneo para algunos destinos. Ahora cae sobre sus espaldas la gobernación de un colectivo de casi 400 jueces y magistrados.

Casado con la dueña de La Carátula, una librería progresista, y padre de tres hijos -Gerardo, de 25 años, Isabel, de 22, y Laura, de 20-, Clemente Auger recuerda sus años de estudiante de bachillerato en el colegio de Areneros, de los jesuitas, "rival del otro colegio madrileño famoso: el Pilar". Estudió Derecho en la vieja universidad de San Bernardo e ingresó, por oposición, en la carrera judicial, en 1957.Durante su etapa de 1968 a 1973 como juez de San Lorenzo de El Escorial, se fundó en su domicilio de Madrid el movimiento de jueces y fiscales de oposición al franquismo denominado Justicia Democrática. "Fue en 1972. Tras unos tanteos en Barcelona", relata Auger, "vinieron a mi casa, entre otros, por el grupo de Madrid, Jesús Chamorro, Luis Burón, Carlos de la Vega, Eduardo Jauralde, Fernando Jiménez Lablanca y Julián Serrano Puértolas, y por Barcelona, José María Mena, Carlos Jiménez Villarejo, Antonio Carretero, Cesáreo Rodríguez Aguilera y Manolo Peris". Auger cree que se les localizó en seguida, pero que no se les persiguió apenas. "Lo único que hacían eran declaramos no idóneos cuando no deseaban darnos una plaza".

Así ocurrió cuando Auger, tras estar destinado en varios juzgados de la periferia, solicitó plaza en la capital de España. No se le consideró apto y se le destinó a Palma de Mallorca, de donde pasó después a Guadalajara. Recurrió y al final fue designado al Juzgado de Instrucción número 3 de Madrid.

Como titular de este juzgado, resultó insólita la reconstrucción de los hechos realizada en plena calle a los dos días de que murieran a tiros dos estudiantes, en una manifestación reprimida por la policía, en diciembre de 1979. "Tengo que reconocer que el gobernador civil de entonces, Juan José Rosón, dio todas las facilidades, incluido el corte de la circulación".

Ya instalado en Madrid, Auger no se cierra en el ejercicio profesional. Regresa a su tertulia de sus tiempos de estudiante en el Café Gijón, con Arturo González, Álvaro de Luna, Manuel Vicent, Tito Fernández, Raul del Pozo, entre otros, e inicia las reuniones del José Luis, con Jesús Aguirre, Elías Querejeta, Javier Pradera, José Luis Leal, Juan Benet y Juan García Hortelano. Casi todos ellos, y otros muchos más -como el ex presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y los ministros Javier Solana y Javier Moscoso- asistieron ayer a su toma de posesión. El nuevo magistrado del Supremo y presidente de la Audiencia Territorial de Madrid, que tendrá que gobernar un colectivo de casi 400 magistrados, distribuidos en Madrid, Guadalajara, Toledo, Segovia y Ávila, afronta con optimismo su cargo. "Espero no tener problemas personales, sino sólo instrumentales y funcionales, pero que no son para mí un mundo nuevo, porque este ha sido mi oficio durante 30 años".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 1986