LOS RESULTADOS DE UN CERTAMEN

Más de 50.000 espectadores acudieron a los 15 montajes del Festival de Teatro de Madrid

El VI Festival Internacional de Teatro de Madrid finaliza hoy, tras un mes en el que se han ofrecido 15 espectáculos de siete compañías extranjeras y tres españolas. La muestra ha costado 111 millones de pesetas, que han costeado en partes iguales la Administración central, la comunidad autónoma y el Ayuntamiento de Madrid. El número de espectadores que han acudido al festival se estima, a falta de los datos de los últimos días, en 50.000, que acogieron de forma calurosa a compañías como el Dramaten de Estocolmo o el Teatro Gorki de Leningrado. Las representaciones de La reina del Nilo y de Los virtuosos de Fontainebleau prosiguen más allá de la fecha oficial de clausura.El Festival Internacional de Teatro de Madrid, que tanto en ésta como en anteriores ediciones ha sido organizado por la Asociación Cultural Caballo de Bastos, al frente de cuya dirección se encuentran Carlos Sánchez, Tato Cabal y Ariel Goldemberg, ha contado este año dentro de la organización con la Oficina de Coordinación Artística, dependiente del Ministerio de Cultura, dirigida por Javier Estrella. Más de 50.000 espectadores habían acudido a las representaciones hasta el viernes. La presente edición ha ofrecido una programación en la que el teatro de texto y las compañías oficialistas han copado la mayoría de los espectáculos. En este sentido, Caballo de Bastos se encuentra preocupada y decidida a que en años posteriores el festival, y fundamentalmente los criterios artísticos a manejar para la elaboración del programa, se realice desde una entidad que sería creada sólo con este fin. Se trataría de un soporte legal de una entidad autónoma o patronato que funcionara con total independencia de la Administración, ya sea ésta central, local o autonómica, en la que se integre un equipo remunerado en el que se nombren los cargos de dirección."Pensamos", comenta un portavoz de la Asociación Caballo de Bastos, "que es ésa la única forma de poder llevar a cabo el festival. Ello no significa que tengamos que estar de forma vitalicia, por el hecho de fundarlo nosotros, ya que nuestra intención no es la de perpetuarnos, sino la de conseguir que el festival funcione con total independencia aunque subsista a través del patrocinio de las diferentes administraciones". Ello significaría que aunque el festival ofrezca verdaderas piezas de museo, como lo ha hecho en esta ocasión, se dejaría un margen para grupos considerados como vanguardistas y todo el nuevo teatro, tanto apoyado en texto como en escritura escénica.

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De los 111 millones que ha costado el festival, 88 millones se han gastado en los cachets de las compañías, así como viajes, hoteles y dietas. Los otros 23 millones se han dedicado para alquileres de teatros, material técnico, personal, publicidad y gastos diversos de infraestructura.

El ingreso bruto a través de taquillas, a falta de los datos de los últimos días, ha sido de unos 28 millones de pesetas, que han aportado los 50.000 espectadores que han acudido a ver el festival. Curiosamente, en esta edición destaca el hecho de que seis millones de pesetas han sido ingresados exclusivamente a través de abonos. Ello significa que 10.000 espectadores han comprado sus entradas no sólo con anticipación, sino que lo han hecho para cinco espectáculos diferentes.

Los espectáculos que han registrado llenos han sido Virtuosos de Fontainebleau, del grupo catalán Els Joglars; La señorita Julia, del Dramaten de Suecia, dirigida por Irigmar Bergman; El tío Vania e Historia de un caballo, del Teatro Máximo Gorki de Leningrado; El fabulador obsceno, de Dario Fo, y La reina del Nilo, de Producciones Ra. La reina del Nilo obtuvo críticas negativas y descontento por parte del público en sus primeras representaciones. Según sus responsables, la precipitación con que se estrenó la obra, a causa de los compromisos que la compañía había adquirido, perjudicó notablemente este espectáculo, único estreno absoluto que se ofrecía dentro de la programación del festival. Los responsables del espectáculo lo han recortado en una hora, dejándolo en dos horas. Aparentemente el resultado es mejor recibido por el público, que llena actualmente el teatro Albéniz, donde se representa.

La compañía japonesa Suzuki de Toga, que presentó Las Troyanas en el festival internacional, tuvo muy buena acogida, aunque sin llegar a llenar el teatro.

El Teatre Lliure, con La señorita Julia, Una de las últimas noches de carnaval, Como gustéis y Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, así como el concierto de la Orquesta de Cámara del Teatre Lliure, La Compañía General San Martín de Buenos Aires con Stefano y Maria Estuardo, los italianos Pupi y Fresedde con Plauto infarsa y Cricot 2, que acudió con el último montaje de Tadeusz Kantor, Que revienten los artistas, oscilaron entre el 45% y 65% de aforo, aunque Kantor colgó a última hora el cartel de no hay entradas.

Todos los espectáculos han tenido buenas críticas, excepto La reina del Nilo, Y alguna ligera matización para Fulgor y muerte de Joaquín Murieta y La señorita Julia, del Teatre Lliure. El público acogió calurosamente La señorita Julia, dirigida por Ingmar Bergman, y los dos espectáculos del Teatro Gorki de Leningrado (el último, La historia de un caballo, tuvo una extraordinaria recepción) y fueron muy aplaudidos los restantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de marzo de 1986.

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