Ir al contenido
_
_
_
_
Crítica:CINE
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Un 007 que merece la jubilación

Decimocuarta aventura de James Bond, si no incluimos en el recuento Casino Royale. La historia empezada en 1962 con el Agente 007 contra el Doctor No debe estar muy próxima a su fin. Roger Moore, que ha encarnado a Bond en siete ocasiones, merece la jubilación antes de que un nuevo lifting le deje permanentemente desorbitado, peligro que ahora ya se intuye en sus constantes y extrañas pasiones alucinadas. De no aceptarse la conveniencia de la jubilación -que no sería anticipada-, las películas pueden dejar de ser un espectáculo para adultos de espíritu infantil y convertirse en un escandaloso caso de corrupción de menores. Moore está muy cerca de transformarse en un viejo verde, y sólo sus líos con Grace Jones -que se justifican más por necesidades de guión que por deseo erótico- son tolerables.Panorama para matar ofrece algún detalle divertido, como el insinuar que los atletas soviéticos llevan chips entre sus músculos y que su rendimiento depende de un ordenador. También resultan entretenidos la presencia y los peinados de Grace Jones. El guión aprovecha la moda de los bebés probeta para buscar un origen genético muy especial para Walken, que si es un genio gracias a la ciencia, lo es del mal, debido a que en su sangre SO. mezcla el comunismo y el nazismo.

Panorama para matar

Director: John Glen. Intérpretes: Roger Moore, Cristopher Walken. Grace Jones, Tania Roberts, Patrick Bauchau, Patrick Macnee. Guión: Richard Malbaum y Michael G. Wilson. Fotografía: Alain Hume. Música: John Barry y DuranDuran. Británica, 1985. Estreno en Madrid: cines Españoleto, Gran Vía y Vaguada-M2.

Más información
Roger Moore siente 'celos' de su personaje

Decadencia

Otras anotaciones colaterales al espectáculo derivan de la rápida decadencia de los servicios secretos. En el caso de los británicos eso se nota en la dimensión de los despachos, cada vez más pequeños, mientras que en el de los soviéticos queda claro desde el momento en que los agentes abandonan el servicio para dedicarse a los negocios. Pero lo más triste es lo sucedido con la antaño todopoderosa CIA. En Panorama para matar, el compañero americano se gana un sobresueldo como pescadero. El hecho de que Bond Siga en el servicio activo basta como resumen de los problemas de reclutamiento y finanzas de los distintos organismos.Del resto no hay mucho que hablar. Es divertida la secuencia que arranca en la torre Eiffel, realmente espectacular, y es confuso casi todo, aunque esto no es importante en lo que al guión se refiere. Más molesto es que la confusión alcance también al realizador, que a menudo da la sensación de haberse: olvidado de rodar ciertos planos.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_