Reportaje:RÍOS DE CONTAMINACIÓN

Ríos de contaminación

Las aguas fluviales contienen aún multitud de 'puntos negros' enlos cauces más importantes de España

La casi totalidad de los ríos españoles presenta en su recorrido puntos negros con un grado de contaminación inadmisible, que frecuentemente se sucede hasta confundirse con largos tramos de su curso. Esta degradación tiene distintos significados, según los casos: agua no potable, no apta para riego o zona insalubre para bañarse. El presente informe se ha elaborado con datos proporcionados por personal de MOPU, que, a través de más de 350 estaciones, analiza periódicamente la calidad de las aguas fluviales. Tras valolar 23 parámetros -como son el oxígeno disuelto, los sólidos en suspensión, la carga orgánica y química, etcétera-, se aplica esta escala: de 100 a 90 la calidad es excelente, de 90 a 80 es buena, de 80 a 70 es intermedia, de 70 a 60 es ad misible y menor de 60 es inadmi sible.El Cuencas del Norte. La conta minación de] río Oria, que ha descendido a un grado admisible, comienza en Beasáin y tiene sus causas netas en los vertidós urbano-industriales de Tolosa, Andoáin, Lasarte y Usúrbíl, que agravan las industrias papeleras de Villabona y Beasáin Pese a que ha mejorado la calidad de las aguas del río Deva, no deja de tener niveles inadmisibles de calidad. Recibe su carga contaminante de núcleos urbanos -como Vergara, Éibar, Elgóíbar y Mondragón- e industrias textiles y metalúrgicas ribereñas. Por el contrario, el río Urola ha empeorado debido a las industrias papeleras y metalúrgicas y a los residuos que evacuan Azcoltia y Azpeitia. El grueso de la contaminación del río Artibay proviene de Marquina.El Ibaizábal, principal afluente del Nervión, sigue ostentando un inadmisible grado de contaminación, que le brindan los residuos urbanos e industriales de Elorrio, Durango, Amorebieta y Galdácano. En cuanto al propio Nervión, aguas abajo de su unión con el anterior, sus condiciones son pésimas.

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DEPURADORAS, POCAS Y EN DESUSO

El Nalón posee un alto grado de sólidos en suspensión, merced a que Oviedo, Mieres, La Felguera, Sama de Langreo y la cuenca minera los derraman en él sin remisión. El río Eume padece similares vertidos. Las rías de Suances, Narvión, Avilés o Pontevedra no han sido analizadas, aunque es notoria su contaminación.13 Cuenca del Duero. El río Duero, uno de los de mayor calidad de la Península, tiene focos de contaminación a su paso por Soria o Almazán, donde la casi totalidad de los asentamientos urbanos y ,explotaciones ganaderas no depuran sus vertidos. "El olmo centenario que lame el Duero" hoy llegaría a una discretita edad de jubilación, si acaso. El río se recupera a la altura de Toro, si bien en Villamarciel está bajo mínimos. Núcleos como Segovia, Ávila, Almazán, Peñafiel, Medina del Campo o Arévalo no depuran en absoluto sus vertidos.

El río Carrión presenta niveles inadmisibles de contaminación, que ha de agradecer a Palencia y Venta de Baños, así como a las industrias azucareras, alcoholeras, ganaderas, metalúrgicas y del automóvil de la zona. El río Pisuerga ve agudizada hasta niveles inadmisibles su contamínación en su tramo final, debido a los residuos urbanos de Valladolid y de las industrias zonales (madera, papel, alcohol, abonos y mataderos). Burgos y los polígonos industriales son los culpables de la bajísima calidad de las aguas del Arlanzón, otrora río truchero. Un grupo de música popular ya advertía en 1976: "Y les dirán a los peces / que no son grandes los males; / que se trasladen sí quieren / a las piscinas municipales". El Bernesga, sobre todo en verano, baja a niveles inadmisibles por culpa de León y los vertidos de fosfatos, zinc y antibióticos.El Cuenca del Tajo. El Tajo "inacallable metal líquido", según definió Miguel Hernández soporta los enormes vertidos de la poderosa urbe madrileña y poblaciones aledañas, si bien el Plan de Saneamiento Integral de la capital ha reducido en un 80% la contaminación que emitía. Tiene unos valores aceptables hasta Aranjuez y la confluencia del Jarama; desde aquí hasta el embalse de Castrejón, donde se recupera ligeramente, el río está en unas condiciones verdaderamente malas. Agravan su situación los aportes de Toledo y de¡ polígono industrial (éste, al contrario que el casco urbano, sí depura sus aguas, pero insuficientemente). Le da la puntilla Talavera, que tampoco depura sus residuos, todo lo cual le hunde en un nivel inadmisible, del que ya no se recupera.

El Henares agradece su elevada contaminación a núcleos como Guadalajara, Alcalá de Henares, Torrejón y San Fernando, y a la densa malla de asentamientos industriales que lavan sus intin-ádadesen sus aguas. De escribirse hoy El Jarama, el bañista no moriría por accidente, sería un mero suicidio: su contaminación, que en Algete es débil, se dispara a la altura de Mejorada, donde recibe el aporte de las industrias locales y el Henares, desde cuya confluencia el Jarama baja ya muerto. Aguas abajo se le une el Manzanares, con todos los vertidos de Madrid, y en el puente Largo alcanza unos valores mínimos de calidad. Pese a la gran labor para recuperar el Manzanares, dista de ser una ganga vivir en él, a tenor de la cantidad de amoníaco que llevan sus aguas. El otrora cristalino Guadarrama empieza su deterioro en la propia sierra madrileña, empeora a su paso por Navalcarnero y agoniza prácticamente tras las donaciones que le hacen Alcorcón y Móstoles. El río Cuerpo de Hombre no parece que ande muy bien del primero, gracias a los vertidos de Béjar y sus industrias textiles.

Cuenca del Guadiana. El Guadiana tiene cuatro puntos negros

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a la altura de Balbuena, Luciana, Badajoz y San Lúcar de Guadiana. En Balbuena coinciden las aguas, cargadas de sales, de los afluentes de la cuenca superior, el río Azuer y los residuos de Ciudad Real, y en Badajoz, por los vertidos de ésta y de Mérida, amén de la mala calidad de sus afluentes de la izquierda. No cabe desmerecer la labor contaminante de Den Benito y Villanueva de la Serena, que no depuran nada.

El Cigüela suma a su contaminación natural, fruto de las salinas tierras por las que serpentea, la que le brindan los pueblos e industrias de la comarca y le sitúan bajo mínimos. Anótese que Madridejos y Consuegra tienen plantas depuradoras, pero no funcionan. El Záncara, en tan pésimas condiciones como el anterior, debe su situación a pueblos como Socuéllamos, Campo de Criptana o Tomelloso e industrias agrarias. Al río Guadajira le cabe el honor de ser uno de los más contaminados de la Península, mérito que corresponde a Almendralejo e industrias (9 almazaras, 14 alcoholeras, 14 fábricas de aderezo de aceituna, etcétera). Los ríos Tinto y Odiel, clasificados como industriales, tienen vertidos de todo tipo y su contaminación es inadmisible.El Cuenca dell Guadalquivir. Él Guadalquivir posee un buen número de puntos negros que ya desde Marmolejo le dan valores inadmisibles, y en Córdoba alcanza valores críticos. Los residuos de Mengíbar (papelera), Andújar y su zona industrial, Córdoba y Sevilla, amén de sus deteriorados afluentes, responden de tal situación, algo paliada por la prohibición de los vertidos de alpechín.

El Guadajoz apenas supera en algún punto lo inadmisible, y el copyright se distribuye entre Fernán Núñez, Montilla, Baena, Espejo y Alcalá la Real y las almazaras ribereñas. El Guadiana Menor ha visto Cómo mejoraba su calidad en los últimos años, si bien sigue rozando niveles inadmisibles por culpa de Guadix, Baza, Huéscar y una azucarera. Los desechos industriales y urbanos de Jaén son los responsables de la mala calidad del Guadalbulión. El Genil está fuertemente contaminado en todo su recorrido. El grueso de la responsabilidad se reparte entre Granada, Écija, Puente Genil y azucareras, alcoholeras y almazaras. Por arrastrar, arrastra hasta zinc, cadmio y cianuros. El Guadiel es herido de muerte por los vertidos mineros y de las poblaciones de

Linares y Bailén. El Carbones oscila entre niveles apenas admisibles y francamente inadmisibles. La responsabilidad se distribuye entre las almazaras de Carmona, Archena, Osuna, etcétera. Los males del Guadaira tienen origen urbano, y a su paso por Sevilla, su nivel de contaminación casi se sale de la tabla. Alinazaras y polígono industrial logran su grado nulo de oxígeno. El río Ribera de Huezma, por obra de almazaras y lavaderos de carbón, se halla por debajo de lo admisible. El Guadiamar, tan ligado al coto de Doñana, acarrea gran cantidad de metales pesados, fruto de las explotaciones mineras de Aznalcóllar y el afloramiento de aguas ácidas, por lo cual sólo ocasionalmente supera lo inadmisible. El Guadalimar oscila entre una severa contaminación y niveles mínimos de admisibilidad, degradación atribuible a las almazaras. En el 711, ningún musulmán hubiera osado cruzar el río Guadañlete si entonces éste sufriese la mitad de su contaminación actual. El rey Rodrigo habría tenido un aliado inestimable en los vertidos de Jerez de la Frontera (alcoholeras, almazaras, industria agraria).Cuencas del Sur. Los ríos Turón, Algarrobo, Nacimiento, Jator, Guadalteba y Guadalborce coinciden en las siguientes características: no presentan graves problemas de contaminación, como el Guadalquivir o el Guadiana, poseen cauces casi secos, sus aguas son muy utilizadas en la agricultura y poseen una calidad inadmisible.[:]Cuenca del Segura. El Segura reúne la casi totalidad de los puntos negros de su cuenca, todos en su tramo final: Murcia, Contraparada, Abarán, Orihuela, Benejúzar, Rojales y Archena, en varios de los cuales es netamente inadmisible (menos de 20). A los vertidos de las industrias de transformación de productos cárnicos y agrarios, particularmente las conserveras, se agregan los contaminantes fitosanitaríos (Aldrin, Lindane, DDT, heptacloro, etcétera) que vierten las escorrentías. Cuenca del Júcar. El tramo final del Júcar mantiene una calidad en general aceptable, pero bajo o límites inadmisibles en ciertos puntos, como Alcira y Puente de Cullera. El degradado aporte de ríos como el Magro y el Albaida ,industrias alimentarías y núcleos como Cofrentes, Carcagente, Alcira, Sueca o Algemesí se hallan en el eje del problema. Los desechos de Villena, Elda, Petrel o Monóvar hacen lo propio con el Vinalopó. El Serpis tiene una alta contaminación, cuya responsabilidad ha de buscarse en Alcoy, Cocentaina y Beniarrés, y sus industrias papeleras y textiles. La negritud del Turia se concentra en su tramo final, donde sufre el castigo de Valencia y su cinturón industrial, aunque la primera cuenta con depuradora. Otro punto negro es! la Albufera, por iguales causas.

Cuenca del Ebro. El Ebro, debido a su elevado caudal, presenta en general unos valores aceptables, pese a los fuertes vertidos que sufre, especialmente de Zaragoza, de los que se recupera, no obstante, rápidamente. El Zadorra y el Arga tienen una contamínación inadmisible en parte de su curso, que deben, respectivamente, a Vitoria y a Pamplona y sus industrias (azucarera, metalúrgica, cerveza, química o cárnica). El Jiloca tiene una suave contaminación industrial. El Huerva tiene puntos negros debido al drénaje de Zaragoza, en tanto que el río Gállego sufre la acometida de Zuera, papeleras y regadíos, que le sumergen en zona inadmisible. El río Martín tiene una baja calidad en algunos tramos, debido a los residuos mineros y de las almazaras. Similar situación, creada por Alcafliz y la industria ganadera y minera, vive el río Guadalope. El Cinca ofrece un nivel no mucho mejor.Cuenca del Pirineo oriental. El Francolí, en sus tramos más limpios, presenta niveles apenas admisibles, cuyos autores son los vertidos de Valls, la industria papelera, curtidos y el polígono industrial. El Nola, desde Sant Sadurní hasta Martorell, tiene una acusada contaminación. El Cardoner debe sus puntos negros a Manresa y Luria. En peor situación, prácticamente de UVI, se halla el río Rubí, que sufre la agresión de los vertidos de Tarragona y Rubí. El Llobregat tiene uno de los mayores niveles de vertidos urbanos e industriales de la Península, por lo que menudean los tramos con nivel inadmisible. Recibe una inestimable ayuda de sus afluentes Cardoner, Noia o Rubí, y de Martorell, Abrera, El Prat e industrias (alimentarias, textiles, curtidos ... ).

En 1965, un ejecutivo holandés y otro español de una multinacional se devanaban los sesos investigando por qué costaba menos instalar una fábrica en la ribera del Llobregat que en Holanda. Al fin hallaron la diferencia: el presupuesto hispano no incluía depuradora. El alegato ecológico del holandés fue cortado así por el directivo español: .¿Los peces? ¡Pues no hace nada que este río no tiene peces!".

Los vertidos de Cardedeu o La Roca le dan al río Mogent su poco brillante aspecto. Al Besós, con el Jarama y el Guadalra, le honra estar en el Guinness de la contaminación fluvial peninsular, y sus tramos más puros, aunque doblasen su calidad, distarían de ser admisibles. Los vertidos urbanos e industriales de Barcelona lo convierten en tal cloaca. El Tordera tiene niveles francamente inadmisibles, repercusión de lo que le arroja la variada industria asentada en su ribera. Los focos más notorios de contaminación del Ter se deben a los vertidos de Vic y Gerona, así como a las industrias de curtidos, tintes, papeleras y tratamientos industriales. El Foix nunca abandona el nivel inadmisible por obra de la industria vinícola y Vilafranca del Penedés.

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